“Operación gatito acústico”: La CIA intentó que los gatos fueran espías contra el enemigo

La CIA adiestró felinos a un costo millonario para vigilar a la URSS. ¿Cuál fue el fin de esta historia?

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A mediados de la década del 60’, durante la Guerra Fría, la CIA -la famosa Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos- ideó un estrafalario proyecto llamado “Gatito Acústico” (“acoustic kitty”, en inglés), que consistía en entrenar gatos domésticos para trabajar como espías, interceptando conversaciones potencialmente peligrosas.

gatos CIA

La idea surgió cuando los agentes norteamericanos notaron cómo estos animales –característicos por ser sigilosos y rápidos- eran capaces de rondar diversos edificios gubernamentales sin llamar la atención de nadie. Esta capacidad de infiltración, a su juicio, podía resultar enormemente útil para captar conversaciones enemigas.

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Para conseguir convertir al gato en un animal apto para interceptar conversaciones con la mayor eficacia posible, la CIA estimó que era necesario manipular su anatomía mediante la cirugía, de forma que se le pudiese implantar un micrófono en su canal auditivo y una antena en su cuello o cola. Sin embargo, en las primeras pruebas que se realizaron se observó que el gato se distraía con frecuencia buscando comida, por lo que los científicos embarcados en el proyecto estimaron que había que someter a una nueva intervención quirúrgica al animal, para anularle la sensación del hambre. Además, el gato tenía que ser convenientemente adiestrado para que obedeciese y pudiese llevar a cabo las misiones encargadas con la máxima precisión posible.

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La CIA dio marcha a este proyecto colocando un pequeño transmisor a una gata de color gris-blanco, escondiendo un micrófono en su canal auditivo y una antena que le recorría su espalda hasta la punta de su cola. Tomando en cuenta que los gatos son de un tamaño relativamente pequeño, las baterías que se utilizaron eran pequeñas, por lo que sólo se podían registrar conversaciones cortas. Se tardó algún tiempo en hacerlo de ese modo, asegurándose de que la gata tuviera una movilidad completa y no se lamiera o rascara los dispositivos de audio ocultos en su interior.

 

Todo lo anterior no acarreó mayores complicaciones, pero lo realmente arduo radicó en el entrenamiento y la certeza de que el animal siguiera las instrucciones dadas, pues todos los que han tenido gatos saben que estos simpáticos y elegantes animales, al contrario que los perros, suelen hacer cualquier cosa, menos lo que uno les ordena (famoso es el dicho que afirma que en realidad nosotros no somos dueño de un gato, sino que el gato es dueño nuestro).

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La duración del proyecto “Gatito acústico” abarcó cinco años (desde 1961 a 1966), durante los cuales el gato fue convenientemente amaestrado y sometido a las intervenciones quirúrgicas necesarias para dotarlo de los artilugios que pudiesen captar las conversaciones. La operación fue financiada con veinte millones de dólares.

La puesta en acción de este novedoso proyecto se produjo en 1966, cuando el gato que había sido manipulado y adiestrado durante cinco años fue liberado en las proximidades de la embajada soviética en Wisconsin Avenue, en Washington DC, con el objetivo de que se aproximase hasta un parque localizado en las inmediaciones del edificio en el que se iban a reunir, durante el almuerzo, un par de funcionarios (que se creían eran espías) de la URSS.

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La misión encomendada al felino consistía en aproximarse lo suficiente para que el micrófono que llevaba implantado pudiese registrar las conversaciones mantenidas entre los agentes extranjeros. Sin embargo, el animal, a los pocos minutos que fuera soltado, fue atropellado por un taxi, muriendo de forma instantánea.

Con la muerte accidental de este gato espía se perdió el millonario dineral que durante cinco años habían sido invertidos, por lo que a nadie le pareció extraño que meses más tarde la CIA optara por cancelar y abandonar el proyecto “Gatito acústico” ante los elevados costos que presentaba y los riesgos que entrañaba su puesta en práctica.

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Parte de este proyecto fue desclasificado el año 2001, cuando su existencia se hizo pública en un memo de la agencia titulado “Observaciones de Gatos Entrenados”. Entre los documentos desclasificados se dice que «los factores ambientales y de seguridad que concurren en el uso de esta técnica en una situación real, nos obliga a concluir que para nuestros propósitos no sería viable».

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