Paulo II, la historia del Papa acusado de sádico y de favorecer perversiones sexuales

Este controvertido Papa del siglo XV fue un declarado amante del lujo y las fiestas.

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El italiano Pietro Bardo, quien se haría conocido en la historia como el Papa Paulo II, nació el 23 de febrero de 1417 en Venecia, Italia. Sobrino del Papa Eugenio IV (su madre era hermana del Sumo Pontífice), siguió la carrera eclesiástica animado por el ascenso de su tío, después de haber sido educado para ser un mercader.

Su ascenso en la curia eclesiástica fue meteórico. Primero fue archidiácono en Bolonia, para posteriormente ser elegido Obispo de Cervia y Vicenza, lo que fue la antesala de su nombramiento como cardenal en 1440.

Papa Pietrobarbo

Famoso por su vanidad y su devoción por el lujo, el 30 de agosto de 1464 fue elegido Papa, cargo al que llegó con el nombre de Paulo II, aunque en un primer momento, convencido de su supuesta belleza personal, quiso llamarse Formoso II (“Hermoso II”). Algunos de sus colegas en la curia romana lo apodaron “María Pietissima” porque, según los cronistas de la época, “cuando no podía obtener lo que quería orando, pidiendo o rogando, lloraba para hacer sus peticiones más creíbles.” Algunos historiadores, en todo caso, sugieren que recibió ese mote porque acostumbraba a vestir trajes clericales muy suntuosos y refinados, mientras que otros sugieren que se refería a su poca masculinidad o a su presunta homosexualidad.

Antes de asumir su papado, Paulo II había prometido luchar contra el nepotismo y moralizar la curia romana. Gran protector de las artes, quería que Roma fuera la ciudad más hermosa del mundo e intentó realizar una cruzada contra los turcos, pero su idea no fue bien recibida entre los principales reinos de la cristiandad. También realizó tímidas reformas en la administración vaticana, luchó contra los sobornos en el seno de la Iglesia oficial, persiguió a los herejes en Francia y Alemania y en 1470 decretó el cumplimiento del jubileo cada 25 años, pero se haría famoso más bien por ser un Papa amigo del esplendor, enemigo del humanismo y promotor de todo tipo de fiestas populares.

Paulo II Fue el introductor del carnaval en Roma, hecho que provocó un creciente encono de los funcionarios vaticanos, quienes no dudaron en alimentar las leyendas negras que corrían por su entorno. Se decía que el Papa era un homosexual reconocido y que su mayor pasión, como manifestación de su encubierto sadismo, era ver cómo jóvenes desnudos eran sometidos a todo tipo de torturas.

 

El poeta Platina, que sería perseguido, apresado y torturado por denunciar la corrupción de las costumbres en el entorno del Papa, aseguraba que Paulo II celebraba con regularidad regadas fiestas y orgías sadomasoquistas, donde apuestos efebos, que recibían toda clase de regalos y títulos, se dedicaban a atarlo y golpearlo. Los enemigos del Sumo Pontífice aseguran que llegó a tener cerca de 400 “ayudantes” y pajes, todos jóvenes y bien parecidos, en sólo 7 años de papado.

Muchas de las medidas decretadas por Paulo II tampoco ayudaron a mejorar su controvertida imagen. Subió los impuestos a los judíos, a los que también humilló haciendo que desfilaran mientras recibían insultos de la gente y eran perseguidos por hombres a caballo; y, mostrando su carácter sádico, creó torneos entre cojos y jorobados en algunas de las plazas de Roma.

El controvertido papa Paulo II falleció el 26 de julio de 1471. La versión oficial de su muerte es que sufrió una indigestión mortal después de comer unos melones, sin embargo, una extendida leyenda de la época aseguraba que en realidad había muerto de un infarto en su cama mientras mantenía relaciones sexuales.

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