¿Por qué los huracanes más destructivos tienen nombre de mujer?
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- Héctor Fuentes
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El reciente y devastador paso del Huracán Irma por el Caribe y la costa de Florida en Estados Unidos, dejando más de una decena de muertos y millonarios daños por doquier, debido a ráfagas de viento de casi 300 kilómetros por hora, trajo a colación una viejo enigma: ¿Por qué los huracanes más destructivos tienen nombre de mujer?
Antiguamente, después de la llegada de los primeros europeos a las Indias (América), los huracanes, al momento de azotar una región, eran bautizados según la festividad del calendario más próxima. Por ejemplo, el huracán Santa Ana golpeó a Puerto Rico un 26 de julio de 1825 y por eso recibió ese nombre.
Al parecer, la costumbre de bautizar a los huracanes con nombres de personas fue introducida por el meteorólogo australiano Clement Lindley Wragge, a finales del siglo XIX, quien al parecer usaba no sólo nombres femeninos, sino también nombres de políticos que le disgustaban, o nombres históricos, mitológicos y bíblicos. En Estados Unidos, en todo caso, antes de 1950 los huracanes eran identificados por medio de las latitudes y longitudes, pero este sistema era confuso cuando había más de dos huracanes suscitándose uno cerca del otro. Por ello, entre 1950 y 1953 se usaron nombres del Alfabeto fonético aeronáutico.
Fue desde 1953 que el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos -y posteriormente la Organización Meteorológica Mundial- comenzó a bautizar los huracanes sólo con nombres femeninos, costumbre que se convertiría con el paso del tiempo en una convención científica adoptada internacionalmente para facilitar su identificación. Según el mismo Centro Nacional de Huracanes norteamericano, el primer huracán bautizado bajo este método fue el huracán Alice, en 1953, que afectó a América Central, especialmente a Cuba y el estado de Florida.
De ese modo, el primer huracán del año comenzó a ser asignado con un nombre femenino que comenzara con la letra “A”, el segundo huracán con un nombre femenino que comenzara con la letra “B” y así sucesivamente. Sin embargo, debido a que estos fenómenos climáticos eran básicamente destructivos, algunas personas consideraron esta práctica como sexista. Por ello, la Organización Meteorológica Mundial despejó esta polémica en 1979 con la introducción de nombres masculinos. También, ese mismo año, se inició la costumbre de preparar listas de nombres antes del inicio de la temporada de huracanes. Desde entonces, los huracanes tienen tanto nombres femeninos como masculinos; es, por ejemplo, el caso de los huracanes Katrina, Georges, Sandy, Andrew, Patricia, Harvey, Irma, Mitch y Katia, sólo por mencionar a algunos de los más destructivos.

El Huracán Katrina provocó casi 2 mil muertos y causó graves inundaciones en Nueva Orleans en el año 2005. Actualmente está considerado entre los cinco huracanes más mortíferos de la historia de Estados Unidos.
En la actualidad se establece un listado anual con los nombres que recibirán los huracanes que se vayan sucediendo durante la temporada. Este listado incluye un nombre por cada letra del abecedario, alternando entre nombres femeninos y masculinos, nómina que se repite cada seis años (en su elaboración se omiten las letras Q, X, Y y Z, por la escasa cantidad de nombres disponibles con esas letras). Los nombres, en todo caso, pueden repetirse entre año y año, aunque se elimina del listado el nombre de los huracanes más devastadores, quedando éstos sólo para los registros históricos.
Sin embargo, pese a estos cambios igualitarios de las últimas décadas, el sexismo parece seguir presente, pues, según un estudio realizado en 2014 por investigadores estadounidenses en base a datos recogidos desde 1950 a 2012, y publicado por la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, se concluyó que las tormentas que tenían nombres femeninos eran más letales y generaban más muertes que las tormentas que tenían nombres masculinos.
Esto, al parecer, se debería, al menos en Estados Unidos, a que la gente percibiría a los nombres femeninos como menos amenazantes y, por ello, tomaría menos precauciones. A pesar del desolador antecedente del huracán Mitch, que en 1998 provocó más de 19 mil muertes en Florida, Honduras, Nicaragua, América Central y la Península de Yucatán, este informe concluyó que las tormentas con nombre de mujer en las últimas décadas mataron en total a casi el doble de personas.
Algunos, en todo caso, con bastante humor negro, aseguran que la verdadera razón por la que los huracanes más destructivos tienen nombre de mujer sería la siguiente: cuando llegan son salvajes e impredecibles, pero cuando se van se llevan tu casa, tu auto y todas tus pertenencias.
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