¿Quién fue el enigmático y genial Syd Barrett, el “diamante loco” del grupo Pink Floyd?

El líder y principal compositor de esta célebre banda inglesa en sus orígenes pasó sus últimos 30 años de vida recluido en su hogar.

Guía de: Mitos y Enigmas

Hablar del grupo inglés Pink Floyd, una de las bandas más notables e influyentes en la historia de la música popular, es referirse ineludiblemente a sus dos líderes y cantantes, el guitarrista David Gilmour y el bajista Roger Waters. Sin embargo, muchos desconocen que los inicios musicales de este célebre grupo británico estuvieron marcados por el genio, carisma y locura del cantante, guitarrista y compositor Syd Barrett, una de las personalidades más misteriosas y talentosas que alguna vez haya dado el rock.

Syd Barrett Pink Floyd

Syd Barrett.

Barrett, nacido en la ciudad inglesa universitaria de Cambridge en 1946 como Roger Keith Barrett, se había sentido atraído desde pequeño por el arte, especialmente por la pintura y la música. A los 15 años ya tocaba su primera guitarra eléctrica, fabricó su propio amplificador e inició su primera experiencia musical tocando en el grupo Geoff Mott and The Mottoes.

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Syd Barrett en su niñez en Cambridge.

Barrett inició sus estudios secundarios en la Cambridge High School, donde conoció a Roger Waters, futuro fundador de Pink Floyd. Waters, en una entrevista concedida a John Edginton, recordó que “la primera vez que vi a Syd fue un día sábado en la mañana, en una clase de arte: yo tenía como 9 o 10 años y él debe de haber tenido unos 8 años. Solíamos pintar y hacer unos cocodrilos de arcilla, pero nos hicimos amigos cuando éramos adolescentes y pretendíamos estar interesados en escritores como Lawrence Ferlinghetti y Allen Ginsberg, y hablábamos de fumar hierba, pero sin hacerlo, a principios de los años 60′. Syd, por esa época, se compró una guitarra Futurama 3, una versión barata de la Fender, cuando todos los demás jóvenes practicaban con guitarras acústicas. Y soñábamos con tener un grupo. Recuerdo estar con él con un trozo de papel dibujando cómo sería la formación que tendríamos y que amplificadores usaríamos. Decidimos que íbamos a usar dos amplificadores AC 30. Pusimos las voces y las guitarras en un AC 30 y el bajo, la batería y el órgano en el otro. Teníamos la idea de que iríamos a Londres, que era La Meca cultural y artística donde había que estar, y tendríamos una banda”.

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Syd Barrett y Roger Waters en los años 60′.

Roger Waters fue el primero de los dos amigos en irse a Londres, donde formó un grupo que integraban el tecladista Rick Wright, el baterista Nick Mason y el guitarrista Bob Klose. Después del alejamiento de Klose -el músico más dotado de la banda-, Waters, cuando se enteró que Syd Barrett ya estaba en Londres, lo invitó de inmediato a formar parte de su banda, convertida a esas alturas en un cuarteto. Barrett, un admirador del rythm and blues y de la música de The Beatles, propuso al llegar un nuevo nombre para la banda: The Pink Floyd Sound, en memoria de dos viejos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council. La llegada de Barrett fue un punto de inflexión para la novel banda, pues además de cantar y tocar la guitarra eléctrica, Barrett era un consumado compositor, pues escribía canciones desde los 16 años, la misma edad que tenía cuando falleció su padre.

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La primera formación de Pink Floyd, con Syd Barrett a la cabeza.

“Nosotros tocábamos canciones de otra gente, blues mayormente, y una que otra canción pop, pero después Syd comenzó a escribir canciones. Por ese tiempo Syd siempre estaba con sus ojos brillantes y lleno de entusiasmo. Tenía una capacidad enorme para la vida y sus pinturas eran geniales, porque pintaba mucho en esa época. También era muy innovador y absorbía ideas musicales de mucha gente. En ese sentido, era un copión genial; escuchaba el pop americano más avant garde y cosas como los Doors. Sus asociaciones musicales eran muy extrañas y se volvieron más bizarras con el paso del tiempo. Era una estrella, un hombre atractivo en casi todos los sentidos”, recordaría Roger Waters.

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Después de debutar en vivo en 1966, en 1967 Pink Floyd firmó un contrato con la compañía discográfica EMI, que publicó su primer single, “Arnold Layne”, una canción compuesta por Syd Barrett en que el personaje central del tema era alguien cuyo pasatiempo consistía en robar ropa interior de mujeres encontrada en tendederos. El segundo single de la banda “See Emily Play”, escrita también por Barrett, supuestamente en honor a la joven escultora inglesa Emily Young (a quien apodaban “la chica psicodélica”), los hizo famosos en toda Inglaterra, lo que originó la entrada del grupo en los estudios Abbey Road, para grabar lo que sería su primer álbum: “The Piper at the gates of dawn”.

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Este disco contenía varios hitos musicales del rock psicodélico como “Astronomy Domine”, “Interstellar Overdrive”, “The Gnome”, “Lucifer Sam”, “Flaming” o “Bike” (la mayoría de ellos compuestas por Barrett), lo que facilitó que Pink Floyd empezara a ganarse una merecida reputación como grupo innovador y “experimental”, totalmente distante de la escena musical de aquella época. Barrett dedicó “Lucifer Sam” a un gato siamés y compuso “Flaming” como una especie de etérea melodía infantil. Su música era vanguardista y psicodélica y sus letras eran poéticas, surrealistas y folklóricas, aunque también graciosa e ingeniosamente pueriles como en “Bike”: “Tengo una bicicleta / que puedes montar si quieres / Tiene una cesta / y una campana que suena / Eres el tipo de chica que pega en mi mundo / Te lo daría todo / si todo lo que quieres son cosas / Conozco un ratón / que no tiene casa / No sé por qué lo llamo Gerald / Se está haciendo viejo / pero es un buen ratón”.

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Roger Waters recuerda que “eran canciones maravillosas, con este estilo tan particular que Syd había desarrollado. Era la forma en que permitía que el ritmo y las letras se juntaran de un modo poético y musical. “Bike”, por ejemplo, es extraordinaria y su imprevisibilidad, junto con la simpleza, la hacía una canción muy especial. Syd era pintor y creo que todas las canciones de ese disco estaban de algún modo “pintadas”, si puedo usar ese adjetivo”.

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Sin embargo, Barrett, un esquizofrénico en potencia por aquella época según sus amigos, era un genio atormentado. Su dependencia de las drogas (especialmente LSD) ya estaba comenzando a transformarse en un gran problema. “Syd tomaba muchas drogas. Podemos decir que el consumo de marihuana y ácido, a largo plazo, no pueden hacer otra cosa que exacerbar ese grupo de síntomas, que juntamos y describimos como esquizofrenia. No hay ninguna duda que esas cosas son malas para esquizofrénicos. Empeoran la condición. No hay duda de que Syd era esquizofrénico y de que estaba tomando muchas drogas al mismo tiempo. Todos nos preocupamos mucho por eso, traté de llevarlo a terapia y también alertamos a su familia. Todos sabíamos que había algo terriblemente mal con él”, recordó Roger Waters.

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La errática conducta de Barrett comenzaba a ser evidente, arruinando algunas actuaciones del grupo, como la famosa gira que Pink Floyd hizo en la costa oeste de Estados Unidos en 1968. Roger Waters recuerda que “creo que hicimos como tres shows y estaba claro que Syd estaba perdido. Ya no estaba con nosotros en ningún sentido real. En la película “The Wall”, cuando el protagonista está sentado absorto, con el cigarrillo quemándole los dedos, se basó en un hecho real porque yo entré en la habitación de Syd y vi precisamente eso. Syd estaba sentado en la habitación de un hotel de Los Ángeles con pedazos de papel de cigarrillo quemado entre sus dedos. Se había consumido sin que él se diera cuenta. Estaba en un estado lamentable”.

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Syd Barrett y Roger Waters.

Waters agrega que “Syd ya no podía ser parte de una banda porque no estaba haciendo contacto con la realidad de la situación, aunque algunas de las cosas que hacía eran increíblemente graciosas. En el tour por Estados Unidos nos presentamos en el programa televisivo de Pat Boone y en las pruebas de cámaras y ensayos estábamos interpretando en play back la canción “See Emily Play”, y Syd simulaba que cantaba, pero en cuanto comenzaban a grabar y gritaban acción, Syd se quedaba congelado. La gente del programa decía “Corten, corten, vamos a grabar de nuevo” y Syd decía “sí, sí”, pero en cuanto volvían a grabar volvía a hacer lo mismo, una y otra vez. Finalmente le dijimos a la gente de ese programa que él era medio raro y yo hice las mímicas de la canción. Syd hacía todo tipo de cosas de ese estilo por esa época”.

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Waters agregó que “finalmente hablé con nuestros managers y los demás miembros de la banda para comunicarles que esto no podía continuar y que Syd tenía que convertirse en Brian Wilson. Nuestra idea con los demás miembros de la banda era tomar el ejemplo de Brian Wilson, el líder de los Beach Boys, quien, siendo incapaz de hacer presentaciones en vivo tras una fuerte crisis nerviosa, continuaba siendo el compositor de la banda. La sola idea de perder el flujo de canciones que componía Syd para nosotros era desastrosa, porque él componía la mayoría de nuestros temas. Pensamos que quizás él podría escribir las canciones, grabarlas y nosotros hacer los tours. Y llamamos a David Gilmour, un amigo de todos nosotros, para que reemplazara a Syd como guitarrista, para las presentaciones en vivo a partir de 1968, mientras tratábamos de sacar canciones de Syd”.

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Waters recuerda que “en un día que nunca olvidaré, Syd vino un día a los ensayos con una canción nueva. Yo le dije “Genial ¿Cómo es?”. Syd me dijo entonces “te enseñaré los coros”, y se puso a cantar la frase “¿Ya lo entiendes?”, mientras rasgaba su guitarra. Entonces empezamos a tocar juntos y Syd la tocaba un poco diferente, y otro poco diferente y seguía cambiando la canción. Yo intentaba aprender la canción y él seguía cambiándola. Después de la sexta vez que lo hicimos, cuando Syd cantó de nuevo la frase “¿Ya lo entiendes?”, yo le respondí finalmente: “Ya lo entiendo”. Dejé la guitarra y esa fue la última vez que toqué algo con él. Fue muy extraño, porque estaba bromeando, pero fue una broma genial y muy inteligente, típica de Syd”.

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David Gilmour, guitarrista y cantante de Pink Floyd, recuerda por su parte que “fue una época muy extraña, con un grupo de 5 miembros, ya que la idea original era que Syd participara con nosotros en las grabaciones y ocasionalmente en los conciertos, cuando él quisiera. Siempre me preguntan mi opinión sobre Syd como guitarrista y respondo que creo que yo tenía más facilidad para tocar la guitarra, pero él era más inventivo. Tenía un estilo propio muy inventivo. Y allí estaba yo aprendiéndome las partes de Syd y cantando las canciones de Syd, mientras él estaba parado allí, a veces cantando o tocando un poco. A veces parecía feliz, pero la comunicación con él en ese momento era muy difícil. Todo lo que le decías parecía estar en un nivel y sus respuestas venían desde otro plano de la existencia. Es difícil saber lo que estaba pensando, pero no quedó desilusionado cuando se dio cuenta que estaba siendo dejado afuera del grupo. Hay una filmación muy rara, donde aparecemos en uno de esos conciertos, y él aparece feliz con dos o tres personas, haciendo una especie de zapateo americano”.

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La formación original de Pink Floyd junto al guitarrista David Gilmour, quien reemplazaría finalmente a Syd Barrett.

Gilmour agrega que “yo no sabía que iba a reemplazar a Syd. Se hablaba de que eventualmente él se iba a quedar en casa para dedicarse a escribir y ser un personaje como Brian Wilson y nosotros continuaríamos usando su material, pero esa idea fue descartada rápidamente porque Syd no estaba actuando para nada en el escenario. Fue una tragedia, porque ninguno de nosotros sabía nada de la esquizofrenia o sobre ninguna clase de enfermedad mental en ese momento. Al final, fueron cinco los conciertos donde los cinco tocamos juntos hasta que al final dejamos de ir a buscarlo. Estoy seguro de que todos sentíamos una especie de culpa, y la sentimos durante mucho tiempo después que Syd se alejó para no volver nunca más al grupo”.

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Gilmour añade que “cuando Syd dejó Pink Floyd, o cuando fue expulsado de Pink Floyd, como ustedes quieran llamarle, se rodeó de personas desagradables, a diferencia de los buenos amigos que había tenido antes. Había mucha gente que quería ser imbuida por la magia y el carisma que Syd tenía. Ellos pensaban que si le daban drogas de todas las clases, serían su amigo. Y eso sucedió durante ese período, donde se conseguía mandrax –un medicamento sedante-hipnótico- muy fácilmente”.

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En 1968 Pink Floyd, ya sin Syd Barrett, grabó y editó su segundo disco, “A Saucerful of Secrets”, una continuación del primer trabajo de la banda que incluía como último tema del álbum la canción “Jugband Blues”, compuesta por Barrett, y que era una suerte de despedida musical del grupo con una letra irónica en la que Barrett explicaba que él ya no se encontraba aquí sino que en otros planos mentales, alejados de las personas mundanas: “Es terriblemente considerado de tu parte pensar en mí aquí / Y te estoy muy agradecido por dejar en claro / que no estoy aquí”, escribió Barrett en el inicio de aquella canción.

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De izquierda a derecha: B.B. King, Eric Clapton y Syd Barrett.

En enero de 1970 Barret lanzó su primer álbum solista, “The Madcap Laughs”, un trabajo extraño y original, caótico, melancólico y casi incoherente, pero psicodélico y brillante, carente de mayores arreglos, producido por Roger Waters, David Gilmour, Malcolm Jones y Peter Jenner. Debido a que Barrett ya era una persona muy inestable, el guitarrista David Gilmour tuvo la idea de publicar los temas en bruto. Por ese motivo, en la mayoría de las canciones se escucha tan sólo la voz de Barrett y su guitarra Fender Telecaster.

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David Gilmour recuerda que “durante la grabación de ese disco yo iba a buscar a Syd a su casa. Y lo sentábamos frente a un micrófono y tratábamos de que hiciera algo. Recuerdo que tenía las canciones anotadas en un papel, tenía las palabras de algunas de ellas, pero no todas. Y él no hacía la misma canción dos veces. Tomaba una y hacía una versión. Tomaba otra y le cambiaba el ritmo, o las palabras también cambiaban. Obviamente eso hacía imposible que los músicos las ensayaran y menos que las pudieran tocar juntos. Hacer que los músicos tocaran algo tan libre era casi imposible, aunque alcanzamos a hacer algunas cosas. El problema es que Syd estaba consumiendo mucho mandrax por aquella época”.

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Gilmour añade que “durante la grabación de su segundo disco solista, los problemas se repitieron aunque Syd parecía no estar tan metido en las drogas, aunque la psicosis estaba tan arraigada en él como nunca, por lo tanto él segundo disco salió más pulido que el anterior. Por lo menos a Syd le gustó mucho más el segundo álbum que el primero. De todos modos, la comunicación con él era casi imposible, le hablabas y te respondía lo primero que se le venía a la mente, y no era su culpa. Así es como estaba funcionando su mente.”

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Syd Barrett y David Gilmour.

Del disco “The Madcap Laughs” se destacaron canciones como “Dark Globe”, “Golden Hair”, “Feel”, “Here I Go”, “Octopus” o “If It’s In You”. Roger Waters opinó que “la joya de ese disco es “Dark Globe”. Todavía me sorprendo cantándola mientras conduzco mi auto. Para mí fue una continuación de las canciones que escribió en la banda, pero ya estaba esquizofrénico y sintiéndose alienado de todo y de todos. Por eso Syd escribió en “Jugband Blues” “es muy considerado de tu parte pensar que estoy aquí”. En “Dark Globe” hay una frase donde Syd canta “Oh, ¿Dónde estás ahora, pequeño sauce? ¿Quién sonríe en estas hojas?”. Era tan raro y loco. Se me eriza la piel de sólo pensar en ella”.

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Syd Barrett y Roger Waters.

Tras el éxito mundial del disco “The Dark Side of the moon” (1973), que transformó a Pink Floyd en un grupo de fama mundial, la banda lanzó en 1975 el álbum “Wish You Were Here”, una especie de homenaje del grupo a Syd Barrett, su primer líder, quien por entonces vivía en una suerte de voluntario ostracismo, alejado de la prensa y de la escena del rock.

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Cuando el grupo se encontraba grabando este álbum y estaban terminando las mezclas, ocurrió uno de los momentos más bizarros y extraños en la historia de Pink Floyd. Syd Barrett, el primer líder de la banda, apareció súbitamente un día en la sala de grabación, con varios kilos de más y con las cejas y el cabello totalmente afeitados.

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Syd Barrett.

Roger Waters recuerda que “nos costó mucho tiempo reconocerlo. No tuve idea de quien era durante un buen rato. Y tampoco lo sabían los otros. Se había afeitado todo y verlo así nos sumió a todos en una gran tristeza. Ese momento aparecería después en la película “The wall”, cuando el personaje de Pink se afeita las cejas en un baño. Después de verlo esa vez en el estudio, vi otra vez a Syd haciendo las compras en Harrods. Tenía su bolsa marrón y estaba comprando dulces, que le gustaban mucho. No quise acercarme para no molestarlo y no creo que me haya visto. Fue la última vez que lo vi. Por esa época Syd vivía en una suite en el Hotel Hilton. Gastó mucho de su dinero en eso y eventualmente se mudó a otro lugar”.

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Roger Waters, durante la grabación del disco “Wish You Were Here”, compuso la canción “Shine On You Crazy Diamond” (“Sigue brillando, diamante loco”), dedicada obviamente a Syd Barrett, cuyas iniciales de SYD parecerían estar incluso en el mismo título del tema.

Waters recuerda que “mi amistad con él y su enfermedad, combinadas, suministraron posibilidades enormes de dolor que inspiraron varias canciones. Grabar el disco “Wish you were here” fue una pesadilla, porque David Gilmour y yo nunca estábamos de acuerdo. Me pareció que mientras estábamos haciendo el disco después del enorme éxito de “The Dark side of the moon”, todos sabíamos que estábamos acabados en cuanto a la noción de ser una banda de hermanos. Ya no lo éramos y nunca volveríamos a serlo. Yo estaba de luto tanto por esa pérdida, como por la pérdida de Syd, como amigo y colega. Líricamente eso es lo que estaba expresando en las canciones de esa época. Cuando salgo de gira con mi banda todavía toco “Shine on, Crazy diamond” y “wish you were here”. Y cuando canto “Shine on”, Syd está siempre presente. La canción es absolutamente sobre él. Es una buena canción, describe como yo experimenté su desintegración. También describe el deseo que tenía, y que sigo teniendo, de celebrar su persona, su talento y su humanidad y por expresar el inmenso cariño que le tuve”.

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Después que Barrett emprendiera la grabación de su segundo disco, un álbum llamado simplemente “Barrett”, que contó con la colaboración de sus ex compañeros de Pink Floyd David Gilmour y Richard Wright y donde destacaban los temas “Baby Lemonade”, “Dominoes y “Effervescing Elephant”, Barrett realizó fugaces presentaciones en vivo, impulsó una fallida banda en 1972 y regresó a los estudios Abbey Road en una sesión de cuatro días, donde dejó algunas grabaciones carentes de voz con secuencias de acordes y blues, ninguna con título, excepto una llamada “If You Go”. Fue la última vez que pisó un estudio de grabación y jamás volvería a subir a un escenario ni componer nuevas canciones.

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En 1978, Syd Barrett se mudó a la casa de su madre en Cambridge. Volvió a instalarse en Londres en 1982, pero regresó definitivamente al hogar materno al cabo de unas pocas semanas (se cuenta que caminó el trayecto de 80 kilómetros hasta Cambridge a pie). Allí se dedicó a la pintura y a una vida reposada tras no recuperarse de su fatal experiencia por el excesivo consumo de alucinógenos y mandrax durante su juventud como músico.

Syd Barrett Pink Floyd

El mítico Syd Barrett fotografiado en 1981.

Afortunadamente, Barrett nunca dejó de tener un buen pasar económico, pues sus ex compañeros de Pink Floyd se preocuparon de pagarle regularmente un jugoso cheque, sin mencionar que siempre fue atendido por su familia, especialmente por su hermana Rosemary luego del fallecimiento de su madre. Roger Waters recordaría que “después de los años 70’ nunca más volví a ver a Syd, porque por su hermana Rosemary me enteré que él no quería tener contacto con gente de esa parte de su pasado, porque lo disturbaba. Por eso me mantuve alejado y en cierto modo tenía algo de razón en aquello, pues verlo no solamente lo hubiera alterado a él sino que también a mí. Todavía estoy triste por lo que le pasó, porque se trata de alguien que fue tu amigo, que pasó su juventud, tocó música y se rió contigo”.

En las escasas y breves entrevistas que Syd Barrett concedería antes de fallecer confesó que “intento mantenerme alejado de todas las cosas” y que la música que hacía antaño ahora le parecía “un tanto ruidosa”. Por lo pronto, su perfil psicológico continúa siendo hoy un gran misterio. Sus ex compañeros de banda suponen que padecía de esquizofrenia, mientras que otros creen que sufría de trastorno bipolar, psicosis o incluso de Síndrome de Asperger, una variante del espectro autista, aunque sus erráticos comportamientos parecen explicarse mejor por su desmedido abuso de alucinógenos como el LDS.

Syd Barrett fallecería el 7 de julio de 2006 a los 60 años como consecuencia de una diabetes crónica y un posterior cáncer de páncreas. David Gilmour y Roger Waters, en representación de Pink Floyd, junto a Rosemary Breen, hermana de Barrett, emitieron un comunicado conjunto en el que expresaban la consternación de la banda por la muerte del genial músico. Sus pertenencias -desde las cortinas de su habitación hasta sus libros y cuadros- fueron subastadas y compradas por varios fans del músico, quienes no dudaron en pagar elevadas sumas de dinero por ellas.

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A pesar de su corta carrera musical, Barrett es considerado hoy uno de los artistas más influyentes de la historia de la música, convirtiéndose en una decisiva influencia para diferentes artistas como David Bowie (quien grabó una versión de “See Emily Play” en su álbum de 1973 “Pin Ups”), Marc Bolan, Paul Mc Cartney, Pete Townsend, Brian Eno, Jimmy Page, John Frusciante y Damon Albarn, sin mencionar que su música fue el germen que inspiró varios géneros musicales que surgieron décadas después como el indie rock, el punk rock y el post-punk psicodélico.

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Hoy, las canciones del genial, enigmático y atormentado Syd Barret siguen siendo escuchadas una y otra vez por sus fans en todo el mundo, quienes, sin duda, después de oírlas repiten como mantra el acertado título de la canción que Roger Waters le dedicara en 1975: “Sigue brillando, diamante loco”.

Video de Syd Barrett y Pink Floyd: “See Emily Play”:

 

Video de Syd Barrett y Pink Floyd: “The gnome” (subtitulado):

 

Video de Syd Barrett: “Dark globe” (subtitulado):

 

Video de Syd Barrett: “Dominoes” (subtitulado):

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