La increíble vida de Susan Boyle: Su amarga soledad, el asperger que los doctores no vieron y el precio de la fama

La cantante surgida de Britain´s Got Talent cumplió 60 años de cambiante vida.

Guía de: Música Pop

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Hay vidas derechas y directas. Uno nace en lo suyo, envejece y muere sin haber visto nunca demasiados cambios; en el medio se pasaron décadas. Pero también están las otras vidas… como las de Susan Boyle.

La muchacha provenía de una vida dura y pobre cuando subió al escenario del Britain´s Got Talent. Su aspecto desaliñado hizo torcer la mueca a más de uno. Ya saben todo cuanto se activa: Prejuicios, preconceptos. Susan lucía mucho mayor a sus 47 años y tenía el cabello desprolijo y ropas ordinarias. Pero abrió la boca y todos se quedaron mudos de respeto, vaya talento oculto.

La canción que entonó tras enfrentar algunas burlas por parte del público mientras se presentaba al jurado del reality fue “I dreamed a dream””, el clásico de Los Miserables. Susan no ganó el premio mayor pero la vida le hizo una guiñada: Productores la llevaron a grabar un disco mientras su presentación se viralizaba en las redes: Vendió millones de placas. Se hizo multimillonaria.

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¿Por qué lucía tan mal Susan en aquella oportunidad? La mujer había nacido el 1 de abril de 1961 en un parto complicado. La bebé tenía hipoxia y no quedaba mucho tiempo: La vida de Bridget (su madre de 47 años, la edad de Susan en el reality) corría peligro tanto como el de la niña. Los médicos le habían sugerido interrumpir el embarazo por ser riesgoso. Bridget no lo permitió, arriesgando su vida. Finalmente Susan nació por cesárea pero con un mal diagnóstico: Daño cerebral irreversible por haber sufrido falta de oxigenación.

El diagnóstico no era “malo” por poco auspicioso, sino malo de malo, de errado. Los médicos se habían equivocado y confundieron un asperger con un daño. La vida estudiantil no fue fácil, los chicos son crueles. Pero a la sombra de sus cariñosos padres, Susan pudo disfrutar de una muy humilde pero acogedora juventud. Sus padres murieron mayores pero igual dejaron sola a la mujer que el mundo adulto le costaba horrores. Aquellos años de huérfana fueron duros: Desocupada y con un único gato como amigo, Susan pasaba los días en la iglesia, donde ya descollaba con su voz.

 

Cuando llegó aquel programa los views se multiplicaron y el disco le trajo los millones. Pero la mente de Susan no acogió bien aquel cambio. El día del segundo premio en el reality Susan tuvo una crisis en su hotel y terminó hospitalizada en un neuropsiquiátrico; su compañero de habitación, el mismo de siempre, el pobre gato.

El tiempo le dio revancha. Una vez tratada por buenos especialista Susan pudo dar (y recibir) lo mejor de sí. Cantó para Obama, la Reina Isabel II y el papa Benedicto XVI. Con lo ganado compró una casona de 450 mil euros, que no le gustó. La cedió a una sobrina y regresó a su hogar materno. Allí, en la humildad de su vivienda social que compró al estado, pasó los últimos años de su gato.

Días atrás fue vacunada contra el covid19. Nunca se casó y su fortuna asciende a los 35 millones, tiene ocho discos publicados, dos nominaciones al Grammy y 250 millones de views en youtube con su primera presentación.

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