¿Por qué se quitan la vida los músicos de K-Pop? Una dramática realidad que se viene repitiendo

El reciente fallecimiento de Goo Hara no puede ser una coincidencia: Van cuatro chicos muertos en poco tiempo

Guía de: Música Pop

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Goo hara, la cuarta muerte en apenas dos años

El K-Pop ha logrado eso que tanto le cuesta a las culturas orientales: dar vuelta el mundo y conquistar los gustos de las personas atravesadas por las modas de occidente. Si es verdad que China es hoy la primer potencia mundial eso se limita a un rasgo económico. En cultura y estilo de vida son los Estados Unidos los que aún dominan los gustos de las mayorías.

Por eso, los artistas coreanos (aun haciendo una música que huele bastante al teen pop tradicional combinado con reggaetón) son los primeros que logran que sus fenómenos se hagan fuertes allí y acá. Al combinar ambas mitades del mundo el resultado da números de idolatría insólitos: 1 billón de personas ha visto el “Ddu-du-du” de Blackpink. Pero ya saben: la idolatría no es gratuita para nadie.

La muerte de Goo Hara el fin de semana debe encender las alarmas de la industria surcoreana. La muchacha de 28 años dejó una carta antes de su fallecimiento. Había entrado en el grupo Kara en 2008 y tras la separación en 2016 había intentado con una carrera solista y algunos proyectos televisivos. Nada pudo colmar su apetito por la vida, que –así parece– pedía más.

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La nota que dejó Goo Hara era “muy corta, lo que aparentemente muestra que Goo se sentía muy pesimista con respecto a su vida”, explican especialistas del lejano país. La mujer atravesaba una perseverante depresión que ya la había empujado a un intento de suicidio en mayo último. Aquella vez su productor evitó la tragedia. Esta vez no llegó a tiempo.

Pero, ¿qué les ocurre a los artistas coreanos para caer en tales espirales anímicos? Es histórico el rol de la sobreexigencia que existe en las comunidades orientales. Allí también conjugan, no sin cierta contradicción, figuras como el honor y el respeto, menos fuertes en nuestras culturas.

Cuando sus vidas se vuelven hiperpopulares, el ciberacoso daña mucho más que en nuestros continentes: en Asia aún se manejan valores que parecen extraídos de la EE.UU previa a la Guerra de Secesión; imagina: casi siglo y medio de cultura atrás. Dos eventos golpearon de modo cruel a Hara: la filtración de un video íntimo (aquí son las jóvenes los que los suben, para adquirir promoción) y el suicidio de una amiga íntima.

La amiga íntima de Goo era la estelar Sulli. La artista se quitó la vida con apenas 25 años. Ya cinco años atrás se había anunciado que padecía de trastornos mentales derivados de la fama extrema. En los últimos tiempos, tras separarse definitivamente de su grupo F(X) se consolidó como actriz y se radicalizó en causas feministas, en consonancia con los movimientos occidentales.

¿Pueden tener que ver también esos rasgos de género en la depresión de las artistas? Las culturas orientales son más “machistas” que las nuestras. Esto no explicaría la muerte de Kim Jong-hyun, de Shinee, suicidado en 2017. El líder de aquel supergrupo tampoco atravesó las presiones.

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Kim Jong-hyun, Sulli, Goo Hara y Seo Min-woo. (Collage El País)

Algo en común tienen ambas industrias, de cada hemisferio: las presiones laborales a las que son sometidos los chicos, apenas escapados de la adolescencia. Si es un lugar común el difícil lugar al que caen las chicas de la factoría Disney, lo mismo puede decirse de las industrias orientales. Pero bien: las chicas-Disney atraviesan duros momentos; críticas, sobreexposición, filtraciones de fotos sufren muchas, pero no toman tales determinaciones. En los Estados Unidos analizan las muertes del K-Pop y, distinto de nosotros, comparan las estadísticas con las muertes producidas en su industria del cine pornográfico.

En esta cruda determinación pueden pesar aquellos valores milenarios del honor y la propia expectativa. ¿Somos los occidentales menos rigurosos con nosotros mismos? “Estoy roto por dentro. La tristeza que me ha estado devorando lentamente finalmente me ha tragado entero. No he podido superarlo. (…) Me odiaba a mí mismo. Me agarraba a los recuerdos que se desvanecían y gritaba para despertar. No había respuesta. Si no puedo respirar, es mejor acabar”, escribió Jong-hyun antes de morir.

El último de esta lista de cuatro músicos fallecidos es Seo Min-woo. El único que no murió de suicidio… al menos declarado. Los rumores apuntan hacia ese lado. La policía lo declaró muerto de un fulminante ataque al corazón, con apenas 33 años. Casi no hubo informes al respecto, pero los fans no dudan y creen que también se quitó la vida.

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