Alacalufes o kawésqar: Últimas imágenes de una etnia que desaparece en el sur chileno
Guía de: Patagonia
- Walter Raymond
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Dos mujeres kawésqar. Una declara que su sangre kawésqar tiene algo de chilote. La otra es descendiente directa de padre y madre kawésqar. Ambas representan, de alguna manera, la altiva tristeza de otra etnia patagónica que camina hacia a la desaparición. Un andar lento y cansino pero inexorable como los pasos de Rosa, la anciana kawésqar, visitando quizás por última vez su antiguo territorio. Ambas mujeres fueron apartadas abruptamente hace ya mucho tiempo de sus canales fueguinos. En “Alas de mar” se las ve retornar en un viaje nostálgico a los tiempos en que los kawésqar eran dueños del agua, la tierra, el frío y el viento.
Los aborígenes Alacalufes o kawésqar
Habitaban una región situada en el sur del Archipiélago de Los Chonos, llegando hasta las costas del Estrecho de Magallanes. Se alimentaban de lobos marinos, focas y nutrias. También de ballenas encalladas, algo que cuando ocurría, por lo cuantioso del alimento disponible, lo consideraban una dádiva de Alep-láyp o Arca kercis, deidades espirituales “buenas”. Las deidades “malas”, quizás responsables de las no pocas desgracias que tuvieron que soportar a la llegada de los conquistadores del fusil y la palabra, estaban representadas por Ayayema y Mwono.
Se conoce que trabajaban la piedra,la madera, huesos y partes de ballenas. También, en sus últimos tiempos, utilizaban elementos no autóctonos provenientes de naufragios como hierros y sogas. Vestían pieles de nutria o foca y cazaban con flechas, arpones y cuchillos. Navegaban las bravas aguas del sur en canoas construidas con troncos de árboles, fibras vegetales y grasa animal. Su organización social estaba basada en núcleos familiares. Se refugiaban en chozas construidas de varas de canelo cubiertas con pieles.
Varios antropólogos sitúan la antigüedad de la etnia en aproximadamente unos 4.500 años de antigüedad, aunque no hay acuerdo definitivo sobre el tema. Según el último censo de población (2002), existían en Chile 2.063 personas que se identifican a si mismos como kawésqar. Sin embargo, según nos cuenta Hans Mülchi, en la actualidad serían 13 las personas descendientes directos de padre y madre kawésqar. De ellos, solo 7 son hablantes de la lengua.
Alas de mar
Hans Mülchi, relata en su documental “Alas de mar”, el viaje de Rosa Catalán, de 73 años de edad al momento de la filmación y descendiente directa de kawésqar , junto a su hija Celina Llan Llan, kawésqar con sangre chilote, al lugar de sus antiguas vivencias y memoria colectiva.
La narración se remonta al tiempo idílico de la etnia, en la zona del Seno Skyring, una entrada del océano Pacífico cerca de la Isla Riesco, lugar donde habitaba Rosa con su grupo familiar. Después llegaron los misioneros salesianos y los aventureros “blancos” que diezmaron la ya de por si escasa población aborigen de la región. Padecieron maltratos, asesinatos y secuestros para ser exhibidos como curiosas bestias en los salones y museos de la Europa ilustrada. La influencia salesiana terminó por borrar los nombres originales de aquellas personas trocándolos por nombres y apellidos mayormente hispanos e ingleses.
El dolor de ya no ser
Según cuenta Celina, para construir las haciendas y asentamientos “blancos” en la región, se eliminó la presencia kawésqar asesinando y erradicándoles de sus tierras. Sin embargo, a pesar de ese profundo dolor cree que sus hijos y otras personas deberían saber que “los kawésqar tuvieron una vida muy bonita”. A continuación la entrevista vía Whatsaap que realizamos a Hans Mülchi:
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