Ataques incendiarios en la Patagonia movilizan a autoridades para frenar a grupos violentistas

Aumentan los atentados atribuidos a grupos violentos integrados por descendientes de mapuches.

Guía de: Patagonia

Atentado incendiario a iglesia en Chile. Foto La Nueva Provincia.

El gobernador de la provincia argentina de Chubut, Mario Das Neves, denunció el pasado 2 de diciembre ante la Justicia Federal una sucesión de graves hechos delictivos que una organización denominada Resistencia Ancestral Mapuche (R.A.M.) se adjudicó y reivindicó a través de un comunicado. La denuncia identifica a la agrupación como autores de una serie de atentados que incluyeron incendios de propiedades y ataques con armas de fuego contra la policía.  Impacta la cantidad de acciones violentas que se adjudica la organización en su comunicado. Relata ataques incendiarios a maquinaria pesada, incendios de cabañas, sabotaje a una plantación de frutillas y dos emboscadas con armas de fuego a vehículos policiales con el resultado en uno de ellos de un efectivo herido.

Fotografía de un piquete en Patagonia.

La denuncia de la gobernación

La citada organización anunció también la conformación de “Unidades Ancestrales de Liberación Territorial (U.A.L.)”, especie de unidades especializadas en realizar acciones violentas. “Una cosa es defender los derechos ancestrales y de ocupación de tierras de las comunidades aborígenes, y otra cosa es un grupo que ataca propiedades privadas, que no respeta la bandera nacional, porque ellos no la consideran propia, no respetan el territorio. Entonces es un grupo guerrillero, no es un grupo de defensa“, afirmó el ministro coordinador de gabinete de Chubut Alberto Gilardino. La denuncia ante la Justicia Federal está basada en las “…conductas ilícitas (que) se encuadran en los delitos de atentados contra el orden público, apología del delito, intimidación pública y daño contra la propiedad”, según se informó en el sitio oficial de la gobernación.

Todos los fuegos, el fuego

Se verifica en los últimos años un incremento a ambos lados de la cordillera de protestas, vandalismo, atentados contra la propiedad y las personas que luego son atribuidas y reivindicadas por grupos radicalizados que estarían ligados a la etnia mapuche. La situación pareciera haber cobrado intensidad a partir del año 2014, cuando hizo su aparición un denominado Movimiento Mapuche Autónomo Puel Mapu (M.A.P.) el cual se atribuyó varios atentados como el incendio del refugio de montaña Neumeyer, la quema de plantaciones de pinos de la empresa Benetton, ataque con bombas del tipo molotov al consulado chileno en Bariloche y varios cortes de ruta en la cordillera.

Un año después, en 2015, volvieron a enumerar lo que ellos denominan “…acciones de resistencia y sabotaje al capitalismo”. Incluyeron varios incendios de casillas forestales y cabañas de empresas privadas (parece ser la forma preferida de ataque), sumando un ataque con bombas molotov a un camión de carga y  “acciones menores” como barricadas, corte de alambres, pintadas, faena de animales vacunos y ovinos (abigeato) “en beneficio de nuestra gente hambreada y empobrecida”.

Refugio Neumeyer luego del atentado. Foto Infobae.

Territorio e ideología

Definen que el grupo es “revolucionario de lógica ancestral” y que pretenden “la liberación de la nación mapuche mediante la recuperación de tierras ejerciendo el control territorial y la autodefensa”. Identifican como “enemigos estratégicos” a los “latifundistas que actúan de testaferros de multinacionales o gerentes del poder político actual, empresas transnacionales, principalmente petroleras, hidroeléctricas, mineras (y) empresarios turísticos, entre otros”. Es posible que la gravedad de esas declaraciones haya impulsado a la gobernación de Chubut a la denuncia de la organización apenas dos días después.

Imagen durante un conflicto en La Araucanía en 2012.

Denuncian vínculos con las FARC

El productor chileno Ewald Luchsinger, cuyos tíos murieron en un atentado incendiario, apunta a activistas mapuches ligados al RAM que identificó como “terroristas” entrenados en Colombia por las FARC. En diálogo mantenido con FM El Chubut, el pasado 8 de diciembre, sostuvo que “…más que sospechas hay indicios muy claros de que personas de la etnia mapuche llegaron, incluso en forma clandestina, en algún momento a Colombia y estuvieron por espacio de varios meses aparentemente recibiendo entrenamiento de las FARC”.

Agregó que consta documentación en la Justicia de Chile sobre tal situación de colaboración entre las FARC, la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) y el RAM.  Por su parte, la presidenta de la agrupación Mujeres por la Araucanía, Valeria Ceroti, reafirmó (sin saberlo) los dichos de Luchsinger, al recordar que “existe una denuncia que hizo el gobierno colombiano al gobierno chileno, pero se archivó”, aunque aclaró que en 2015 la causa se reactivó y “esos documentos salieron a la luz y demostraron los vínculos de algunos mapuches con el Partido Comunista chileno y las FARC colombianas”, según publicó el Chubut Digital el 9 de enero 2017.

La periodista Cecilia Moncalvo de diario Perfil de Buenos Aires, publicó el pasado 30 de diciembre un completo informe sobre el tema. Los entrevistados coinciden en que los violentos utilizan armas de fuego, piedras, palos y bombas molotov y expresan sentir miedo, terror e impotencia ante su accionar. Si bien la presencia de las FARC no ha podido ser oficializada si se verifica la preocupación de las autoridades de ambos países. Moncalvo informó que  la Gendarmería envió 150 gendarmes a la zona luego del último ataque en el Maitén (ya hubo 18 incidentes) y se conoce que desde 2008 Chile transmitió a Estados Unidos su preocupación por el “problema mapuche” y le solicitó apoyo de inteligencia para prevenir su posible radicalización y contactos con grupos terroristas extranjeros, como las FARC, según consignó el diario El País de Madrid en diciembre de 2010.

Uno de los conflictos en Malleco, Chile. Foto radio.uchile.cl/

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