Crianceros protagonizan arriesgado rescate de caballos aislados en zona alta de la cordillera

Un grupo de crianceros rescató a tropilla bloqueada por la nieve en la alta montaña.

Guía de: Patagonia

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Un grupo  de caballos había quedado atrapado en un sector escarpado donde la nieve superaba el metro de altura, y en algunos sectores les llegaba más allá del pecho. Los equinos, exhaustos y bloqueados por la nieve, no soportarían otra noche de “viento blanco”.

Viaje al oscuro corazón del frío

Al tener conocimiento del estado de la tropilla, los crianceros Alejandro, Antonio y Félix Castillo y Eugenio Vázquez, emprendieron sin dudar el incierto viaje hacia el oscuro corazón del frío, tal como lo reflejó un poeta patagónico, para rescatar a los animales. Salieron a pie desde el paraje Huaraco, al norte de Neuquén, hasta la zona de veranada donde estaban los caballos. Más allá de las montañas está el Parque Nacional Laguna del Laja, de Chile.

Salieron “livianos” -al decir de los crianceros- poca comida y lo puesto, sin mapas ni GPS. Confiaban en el conocimiento que dan los años de labor en la cordillera para cumplir el plan de ir y regresar con los caballos en el día. En verano sería una tarea más. Pero en invierno, si por algún motivo se complicaba el plan, sería muy difícil sobrevivir sin equipamiento a la noche en la alta montaña.

Allá fueron, salieron a pie a las 9 de la mañana del miércoles 7 de julio. Subieron unos nueve kilómetros por una ladera nevada y siguieron otros cuatro kilómetros por la orilla de un curso de agua que se filtraba por sus ropas y zapatos. Sabían que si aflojaban o se detenían, el frío los mataría en poco tiempo.

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Parte del equipo en pleno ascenso a la veranada.

Lo primero fue llegar hasta donde los caballos que con la nieve hasta más arriba del pecho en apretado grupo trataban de aguantar el frío. Luego, en el pequeño puesto de la veranada, los hombres encendieron fuego y secaron sus ropas. Café y pan casero acompañaron el breve descanso.

El tiempo apremiaba y había que aprovechar las horas de luz natural que quedaban. Los teléfonos de los crianceros funcionaban más o menos por la helada, pero ninguno captaba señal. Por tal motivo, “allá abajo” las familias preocupadas al no tener noticias del grupo dieron aviso a la Policía.

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En el puesto de la veranada, fuego, café y pan casero.

Hubo que azuzar a los entumecidos animales para comenzar a andar. Hombres, tropilla y unos extraordinarios perros que se habían sumado sin invitación a la aventura comenzaron a descender todos juntos por el estrecho sendero en la nieve. Ya era noche cerrada cuando llegaron “a las casas”.

“Así rescatamos nuestra tropillita de la cordillera y con el viento blanco con un frío que no se soportaba casi,, el viento blanco que nos traiciona y escarchado nuestra ropa… no fue nada fácil pero logramos llegar a casa a las 23.00 hora con una noche que caía hielo nieve y viento..pero con nuestra tropilla.. con Alejandro Castillo, ..Antonio Castillo y un amigo del pago Eugenio Vázquez consigo x pelao… Gracs x tdo..”, relata Félix en su cuenta de redes sociales.

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