¿Dónde caerán los escombros del cohete chino?: Una de las rutas posibles pasa por la Patagonia

Varios organismos oficiales de Estados Unidos y Europa siguen con atención la caída a la Tierra de los restos.

Guía de: Patagonia

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Imagen de la Estación Espacial China. SpaceNews.

¿Es posible que los escombros del cohete chino Long March 5B impacten en la Tierra? Ante tal eventualidad el Comando Espacial de los Estados Unidos sigue de cerca las evoluciones del sector de la nave que tiene 30 metros de largo y varias toneladas de peso. De ocurrir tal suceso serían los restos espaciales más grandes que se precipiten a tierra.

No todo estaría bajo control

El cohete Long March 5B tiene 53,7 metros de largo y un peso de 22 toneladas, aunque el módulo central de la estación espacial Tianhe ya fue puesto en órbita y lo que reingresaría a la Tierra es su sistema propulsor del que no se ha informado que esté totalmente bajo control.

Si bien los tanques del propulsor son huecos, la duda de los técnicos surge por los dos motores principales YF-77 cuya densidad metálica podría superar la desintegración por fricción durante el reingreso a la atmósfera.

Actualmente el sistema propulsor está circunvalando el planeta una vez cada 90 minutos sobre una extensa área que abarca desde el norte de Nueva York hasta el sur de Chile, tal como se aprecia en la siguiente modelación del desplazamiento según Aerospace Corp:

Selección_411El periódico Global Times, del Partido Comunista de China, afirma que el exterior de la nave es de aleación de aluminio y por lo tanto se quemará fácilmente al ingresar a la atmósfera. Sin embargo, el astrofísico Jonathan McDowell, de la Universidad de Harvard, ha expresado sus dudas al respecto y estima que algunas piezas del cohete podrían superar la desintegración durante el reingreso.

“La última vez que lanzaron un cohete Long March 5B culminó con grandes trozos de metal ingresando a la atmósfera y causando daños en varios edificios en Costa de Marfil”, especificó McDowell, a modo de ejemplo.

Se refiere al accidente del 5 de mayo de 2020, cuando un cohete similar que tenía como objetivo probar una cápsula de tripulación experimental presentó la misma dificultad al reingresar el propulsor de manera no controlada a la atmósfera.  El Escuadrón de Control Espacial de EE. UU. Confirmó que el cohete volvió a entrar en la atmósfera sobre el Océano Atlántico alrededor de las 11:33 am del 11 de mayo de 2020. Había pasado directamente sobre la ciudad de Nueva York pocos minutos antes.

Hubo informes de escombros del cohete que habían caído en Costa de Marfil, África. El 12 de mayo de 2020, McDowell publicó una foto de lo que supuestamente era un «objeto de 12 metros de largo» que había aterrizado en la aldea de Mahounou, aunque luego relativizó algunas de las fotografías que circularon en Internet.

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Publicación de AbidjanTV. del “misterioso objeto que cayó del cielo”.

Holger Krag, jefe de la oficina de Desechos Espaciales de la Agencia Europea (ESA), afirmó que no era posible predecir cuánto del cohete sobreviviría al reingreso sin tener detalles precisos del diseño del Long March 5B, pero que “una regla general derivada del análisis más detallado de objetos conocidos, pero no necesariamente comparable, sugiere que entre el 20% y el 40% de la masa seca puede sobrevivir”, que en este caso significaría varias toneladas de metal.

Krag, precisó que una estación láser austriaca pudo rastrear la trayectoria del cohete que se encuentra en una órbita elíptica que va desde 165 km a 292 kilómetros de la Tierra. Aún es prematuro precisar cuándo y dónde caerá el cohete, pero las estimaciones actuales de la ESA se encuentran entre el 8 y el 10 de mayo. La trayectoria del cohete significa que cualquier parte que sobreviva a la reentrada aterrizará en una amplia franja entre 41 grados norte y 41 grados sur.

Controlado por expertos

El Centro de Estudios de Escombros Orbitales y de Reingreso (CORDS) de The Aerospace Corporation también está rastreando el reingreso de la nave a la atmósfera.  Marlon Sorge, ingeniero principal de CORDS, expresó que se espera que los escombros caigan en el Océano Pacífico cerca del Ecuador, después de pasar sobre las ciudades del este de Estados Unidos.

Aportó tranquilidad en el sentido que la probabilidad de que basura espacial caiga en una ciudad o en un área densamente poblada suele ser relativamente pequeña.  Es que la Tierra -fundamentó- está cubierta en un 75% por agua y la mayor parte de la masa terrestre está deshabitada o poco habitada: desiertos, montañas, bosques y praderas abiertas o pastizales.  Lo que hace que esta situación sea particularmente notable es que ocurrirá entre las latitudes 41.5 ° N y 41.5 ° S, donde vive la mayor parte de la población mundial.

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Imagen de un cohete de la serie Long March 5B. Lo que estaría cayendo son los propulsores que están en la base.

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