El comienzo del retroceso mapuche: Su larga historia de lucha contra los españoles

Los mapuches guerreaban duramente contra los españoles, pero también mantenían con ellos un voluminoso intercambio de productos.

Guía de: Patagonia

Representación de la conquista.

La conquista española de la Patagonia chilena se realizó en dos planos; el militar y la seducción. En el militar debieron enfrentar la dura resistencia de mapuches y huilliches y tuvo un alto precio para los mapuches que vio su población reducida a casi un tercio para fines del siglo XVII. La seducción tuvo tres grandes aspectos: la evangelización, la irresistible atracción sus vicios y banalidades junto a los objetos y estilo de vida español. Según algunos cronistas también suman el atractivo sexual de mujeres y hombres blancos.

Mapuches cautivos en proceso de evangelización. Archivo de Chile.

La frontera permeable

“Es el intercambio en sus diversas formas lo que domina la frontera hispano-mapuche en el siglo XVIII, tanto cuando se hace la guerra como cuando se concerta la paz. La acción guerrera busca, de las dos partes, no tanto conquistar el territorio del otro y eliminarlo físicamente sino más bien apropiarse, de manera temporal o definitiva, de sus bienes de valor (animales, objetos, individuos)”, comenta en Los mapuches del siglo XVIII, el historiador José Manuel Zavala Cepeda.

Una clara y excelente definición de lo que ocurría en aquella época corresponde al historiador Sergio Fernando Villalobos Rivera en su obra Vida Fronteriza en la Araucanía: “Uno y otro bando fueron personajes colectivos que se adaptaron a situaciones nuevas, cogieron otras costumbres, intercambiaron productos y mezclaron su sangre, dando lugar a una nueva realidad que nadie había pensado”.  Señala también la relevancia de la aculturación en el retroceso mapuche: “Desde el momento en que los araucanos se sintieron atraídos por las baratijas de los conquistadores, el hierro y el alcohol, quedaron cogidos en una red de la que jamás se desprenderían, dado que con el correr del tiempo se transformaría en un comercio indispensable”.

“En el comercio se mostraban tan activos los indios como los españoles y los mestizos que pululaban en el sector fronterizo. (…) Pero la dinámica comercial fue más lejos aún. El aumento de las necesidades mutuas y el apaciguamiento hizo aparecer, ya muy claramente desde los inicios del siglo XVIII, a buhoneros y mercachifles que se internaban en la Araucanía con sus chucherías”.

Cornelio Saavedra Rodríguez negociando con loncos mapuches en 1869, durante las primeras fases de la Ocupación de la Araucanía.

Bebamos, viejo amigo…

Los mapuches guerreaban duramente contra los españoles, pero también y con el mismo ahínco, mantenían con ellos un voluminoso intercambio de productos. El alcohol era parte importante en ese intercambio debido a razones prácticas: “la chicha o mudai que elaboraban sus mujeres se obtenía principalmente en primavera y verano de los frutos maduros de diversas plantas y del maíz, siendo más difícil proporcionárselo en invierno. Por lo general se la utilizaba en las ceremonias o para festejar visitantes. Tenía, sin embargo, varios inconvenientes: al prepararla había que esperar cuatro días hasta que la fermentación comenzase a producir alcohol y su duración era escasa, derivando pronto en vinagre. Su grado alcohólico era, además, muy bajo. El vino y el aguardiente, en cambio, no eran necesario prepararlos en cada ocasión, podían guardarse largo tiempo y su grado etílico era muy alto”, refiere el historiador Villalobos Rivera.

Atención con los vecinos

malón arreo de ganado

Arreo de ganado por malón mapuche.

Todo indica que los vecinos pehuenches despertaban la admiración de los viajeros, al mismo tiempo que la desconfianza de los mapuches: “Todos sin excepción son delgados y sueltos, aunque no menos dispuestos y hermosos por tener grandes rasgados ojos, y los cuerpos muy bien hechos y altos”, dijo de ellos Mariño de Lovera, quizás el primer cronista en describirlos y que acompañaba al conquistador Pedro de Leiva en su incursión por territorio pehuenche.

Recurrimos nuevamente al historiador Villalobos Rivera, en su Vida Fronteriza en la Araucanía, para saber algo sobre la relación de los pehuenches con sus vecinos: “Hasta mediados del siglo XVII el comercio con los pehuenches fue esporádico e irregular, y estuvo ligado a veces a incursiones violentas. Los indígenas irrumpían por los boquetes cordilleranos para robar caballos y los hispanocriollos les devolvían la mano. El bandidaje estaba unido a tales acciones”.

“…hacia fines de los años 1750 (…) los españoles comienzan a introducirse cada vez más en la región andina de la Isla de la Laja. En este período, los pehuenches del área aparecen en primer plano de la escena fronteriza. Se constituyen por una parte en el objeto de las tentativas de evangelización de jesuitas y de franciscanos y, por otra parte, en los socios comerciales o enemigos de los campesinos criollos del área. Igualmente, durante el decenio de 1750, los pehuenches se convierten en aliados oficiales del ejército español en los conflictos que los oponen a sus enemigos de los Andes”, reafirma a su vez José Manuel Zavala Cepeda, enLos mapuches del siglo XVIII.

 Una descripción más detallada en: Leyendo la historia regional

Nota: en las citas textuales se han respetado los términos, puntuación y estilo de sus autores.

Próxima entrega: la invasión mapuche a las pampas.

Imagen del Fuerte Bulnes, en la patagonia chilena. Uno de los asentamientos españoles durante la conquista.

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