El día que una desesperada autoridad argentina “puso en venta” su localidad a Chile para obtener ayuda

Ante la negativa a enviar ayuda, un intendente ofreció parte del territorio a Chile.

Guía de: Patagonia

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Vista actual de la población de Andacollo, Neuquén.

“Si su gente quiere comida o ropa, que se venga al valle a trabajar, que aquí hay trabajo para todo el mundo”, dicen que bramó el gobernador Rodolfo Rosauer, ante el pedido de Antonio Manuel Gorgni, interventor intendente de la localidad de Andacollo en Neuquén.

Relata el periodista neuquino Mario Cippitelli, en Historias Urbanas, que en la década del 60, las necesidades de infraestructura, servicios y ayuda en el norte neuquino eran acuciantes. Por tal motivo, el intendente Gorgni, al igual que otros, viajaba varias veces hasta la gobernación para pedir ayuda. La respuesta era invariable: “Usted es un pedigüeño, como todos los intendentes”.  Ese día del nuevo desplante, el médico Antonio Gorgni, se fue ideando una estrategia para recibir mejor respuesta de parte de la gobernación.

 “De mi más atenta consideración:”

Al llegar a su pueblo, Andacollo, pequeña población del Departamento Minas (a unos 30 kilómetros de la frontera y del Parque Nacional Laguna del Laja, de Chile) ya tenía clara la manera de conmover al gobernador.

Redactó una extensa carta al alcalde de un cercano poblado chileno destacando las tradiciones y cultura en común, y lo más importante, agradeciendo todo lo hecho por los chilenos en favor del desarrollo de Andacollo, al tiempo que lamentaba el desinterés de las autoridades argentinas por esa zona. Paso siguiente, propuso al alcalde que llevara a cabo gestiones para que el gobierno chileno se hiciera cargo del “olvidado” Departamento Minas de Neuquén. Donde “hacerse cargo” no era más que comprar el territorio.

La respuesta no tardó en llegar

Según describe Cippitelli, la respuesta recibida por Gorgni fue que el gobierno de Chile estaba dispuesto a aceptar la propuesta e iniciar las acciones ante las respectivas cancillerías y la ONU para que “esta colonia chilena, vuelva a la soberanía de sus antiguos habitantes”. 

Con tranquilidad, el intendente Gorgni, redactó -una vez más- una lista de necesidades acuciantes para Andacollo, junto a la carta recibida de su colega chileno. Al otro día estaba en la gobernación, sentado y esperando la audiencia con el gobernador, que en realidad era interventor federal designado por el gobierno militar. Dicen que lo recibió con sorna: “¡Lo estaba extrañando! ¡Espero que no venga a pedir limosnas para la gente del norte!”.  En respuesta, el intendente le dejó la lista de necesidades y la carta recibida del alcalde chileno, y se retiró.

Cuando llegó a Andacollo tenía un telegrama del gobernador sobre su escritorio: “Médico loco. Abandone trámites. El Departamento Minas no se vende. Presentarse urgente Acción Social con vehículo de carga”.

Curarse en salud

El médico intendente -de alguna manera- obligó a las autoridades provinciales a “curarse en salud”, tal como expresa el dicho campero (se usa para expresar que es más conveniente prevenir una situación dañina antes de que suceda). Parece que luego del incidente relatado, durante algún tiempo la atención a los municipios postergados mejoró y recibieron ayuda en forma regular.

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