El incierto origen de los caballos salvajes patagónicos

Se afirma que los primeros caballos salvajes de Patagonia descienden de animales abandonados en la frustrada fundación de Buenos Aires, ¿es cierto eso?

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Foto: Patagonia Bagual

El género Equus, de porte mucho más pequeño que las especies modernas de caballos, evolucionó hace millones de años en el continente norteamericano. Los especialistas afirman que poblaron gran parte del continente sudamericano, incluyendo la Patagonia. De hecho, en el sur de Chile, se encontraron fósiles con una antigüedad de entre 10 mil y 12 mil años. Es en general aceptado que aquellos ejemplares “autóctonos” se extinguieron miles de años antes de la llegada de los primeros colonizadores españoles en el siglo XVI. Sin embargo, hay dudas.

¿Había caballos antes de los españoles?

“Es un hecho curioso, la multiplicación extraordinariamente rápida del caballo en Sudamérica. Estos animales fueron desembarcados por primera vez en Buenos Aires en 1537, y habiendo quedado abandonada la colonia por algún tiempo, el caballo se hizo cimarrón. En 1580, sólo cuarenta y tres años después, ya se los ve en el estrecho de Magallanes”, expresaba el gran naturalista Charles Darwin en su obra Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo. Los muchos testimonios de aventureros, investigadores e historiadores coinciden en que los caballos avistados al sur del continente americano descendían directamente de los abandonados en aquel primer asentamiento (1537 – 1541) español.

Pedro Sarmiento de Gamboa, señaló en 1579, que en su pasaje por el estrecho vio: “naturales que hacían sus correrías a caballo y volteaban la caza con las bolas”. Charles Darwin, refiere un detalle sorprendente sobre los aborígenes patagones de la costa norte del Estrecho de Magallanes, observados apenas un año después de Gamboa, “…estos indios tenían arcos y flechas, que ya no usan desde hace tiempo: poseían también algunos caballos”.

bairesmendoza

Dibujo de Ulrico Schmidel graficando los sufrimientos de la población de Buenos Aires. Véase un caballo arreado por españoles (él afirma que era para comerlo) y los ajusticiados a los que les robaban parte de sus cuerpos para alimentarse debido a la hambruna.

Sin embargo, son varios los autores que dudan de esa rápida dispersión y expansión del caballo. Los documentos de la época señalan que fueron embarcados 100 caballos con Mendoza, de los que arribaron 72 al continente. Ulrico Schmidel, participante y cronista de aquellos hechos, comenta en su obra que algunos de los caballos murieron, varios fueron sacrificados para comerlos y otros fueron muertos por los aborígenes. El investigador y periodista Federico Oberti afirma que a lo sumo habrían llegado 50 caballos y que todos habrían muerto. El jurista e historiador Estanislao S. Zeballos, afirma que al retirarse los españoles sólo quedaron abandonados siete caballos y cinco yeguas. En 1580, cuando llega Juan de Garay a repoblar el Río de la Plata, se encontró con tropas de caballos salvajes pero que no eran abundantes. Y señala algo más; en 1582, los caballos no habían cruzado más allá del río Salado (mitad de la provincia de Buenos Aires), ¿entonces?

Planisferio de Gaboto. Véase nítida la imagen del caballo sobre la región que exploró Gaboto.

¿Caballos en 1530?

Para complicarla, en un planisferio atribuido al explorador y cartógrafo Sebastián Gaboto, fechado en 1544 y basado en sus exploraciones previas (1527 – 1530), aparece nítida la figura de un caballo. Quizás sea un error, pero el caballo allí está. ¿Existían caballos autóctonos en América antes de la llegada de los españoles? Los expertos en paleontología descartan absolutamente esa hipótesis. También debe considerarse que ni Magallanes en 1520, Loaysa en 1526 y Alcazaba en 1536, mencionan haber visto caballos en la Patagonia y que los indígenas andaban a pie. Sarmiento de Gamboa, en 1584, intentando fundar poblaciones sobre el Estrecho de Magallanes, no menciona haber visto caballos. Queda en pie, entonces, el misterio de los caballos patagónicos. En la próxima entrega intentaremos aportar más datos sobre el misterio de sus orígenes.

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