El misterio del gigante patagónico de dos cabezas cuya leyenda sobrevive hasta hoy

En una tienda de antigüedades de Baltimore, Estados Unidos, se exhiben los restos de un supuesto gigante de la Patagonia.

Guía de: Patagonia

Foto: C1040

En un pequeño museo de Baltimore, EE.UU., se conservan los restos momificados de un supuesto gigante de 3,66 metros con dos cabezas que, aseguran, tendrían origen patagónico. ¿Estafa o realidad?

La leyenda

Se dice que el gigante habría sido capturado en 1673 por navegantes españoles en algún lugar de la Patagonia. Estando cautivo en la bodega de un navío intentó escapar, pero fue herido por una lanza en el pecho y murió. El relato contiene las esenciales zonas grises de las leyendas, no se conoce el lugar ni quienes le capturaron. Tampoco consta registro oficial en las bitácoras de la época de tal hecho y es extraño que haya sido momificado sin saberse cómo, en tiempos que eso no era habitual entre los marinos. Reapareció en el siglo XIX, en Inglaterra, donde fue exhibido como fenómeno circense. Posteriormente, fue adquirido por Thomas Howard, en 1959, para culminar en la ciudad de Baltimore. Más precisamente en el almacén de rarezas The Antique Man Ltd.

Los gemelos de Siam, que sí existieron y dieron nombre a la malformación: siameses.

 Más versiones y pocas certezas

Robert Gerber, dueño actual de los restos, afirma que el cadáver fue encontrado en una playa, con una lanza clavada en el pecho y que no se conoce nada previo del ser.  Por su rareza, el cuerpo habría sido momificado (sin especificar método ni detalles). También afirma que los restos habrían sido venerados en Paraguay en una especie de secta. No se tiene certeza de la manera que llegó a Inglaterra, aunque desde allí sí hay registros de sus “andanzas” hasta nuestros días.

Restos de La Sirenita.

El oscuro negocio de exhibir

Quizás no sea casual que el supuesto gigante haya “aparecido” durante el siglo XIX. Fue en esa época que proliferaron los espectáculos donde se exhibían animales y seres con deformaciones genéticas, vivos o embalsamados. Los gemelos de Siam, falsas sirenas, supuestos gigantes, personas con dos cabezas u otras anomalías, etc. También, por el excelente negocio que representaban tales exhibiciones, se adulteraron restos o se simulaban seres increíbles. Algo así como la mítica “Flor Azteca” o “La mujer araña” de los más cercanos parques de diversiones. Queda planteada la duda, ¿realidad o estafa?

El cuerpo completo del supuesto gigante.

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