Fabulosa Patagonia: La historia del hijo del procurador que tenía alas y se enamoró de Cristina

Una historia desopilante, creativa y misteriosa acuñada durante la Revolución Francesa.

Guía de: Patagonia

Ilustración del libro.

En algún lugar del Delfinado reside el joven Victorino, hijo de un procurador fiscal, que está perdidamente enamorado de Cristina, la hija del señor del lugar y propietario del castillo. Aspira a tomar su mano, pero al no ser gentilhombre lo tiene impedido. Por lo que decide raptarla, construyendo unas alas y aprendiendo a volar. Corría, entonces, el año 1706.  De esa manera define la trama de su novela “El descubrimiento del mundo austral por un hombre volador o El Dédalo francés”, Nicolás Edme Réstif de la Bretonne. Quizás uno de los desconocidos y primeros escritores de ciencia ficción, cuando la ciencia era apenas una ficción de eruditos.

El realismo mágico de Réstif de la Bretonne

La novela se trata de una larga historia que Alejandro, el hijo segundo de Victorino, le cuenta setenta años después, en 1776, al señor Je-Ne-Sais-Quoi, que es quien la narra. La rescatamos del olvido porque ofrece una visión fantástica de la Patagonia en base a una concepción idílica y naif, con descripciones sorprendentes y episodios desopilantes que convocarán la sonrisa de nuestros lectores.

Relata la saga de Victorino, hijo de un procurador fiscal muy enamorado de Cristina, hija de su señor. La diferencia de clases sociales hacen imposible ese amor. Sin embargo, Victorino no cede en su empeño y traba amistad con Jean Vezinier, un criado del castillo,  de costumbres algo complicadas que planea raptar a las doncellas que lo desprecian para devolverlas luego de haberlas mancillado. Victorino y Jean planean construir una maquinaria de madera movilizada por dos alas de seda. Victorino planea utilizar tal maquinaria para raptar a Cristina, a fin de llevarla a un lugar idílico y lejos del mundanal ruido. Vezinier tenía otros planes menos románticos pero más variados, como  ya hemos visto.

Cuando Vezinier muere de manera trágica probando la maquinaria, Victorino se asusta y quema aquel ingenio mecánico a medio construir para que nadie supiera del misterioso objeto y de su finalidad. Pero el amor es más fuerte. Luego de un tiempo sin saber qué hacer retoma la construcción y lo prueba… “subió a un pequeño promontorio y dando a las alas el movimiento rápido de la perdiz se elevó con facilitad”.

Los vuelos se repiten y toda la región comienza a hablar del misterioso “hombre que volaba”, que algunos relacionaban con un terrible demonio. Es que Victorino mantiene oculta su identidad, transformándose en precursor de los posteriores y exitosos Clark Kent o Bruno Díaz, pero viviendo entre el fin del Renacimiento y el comienzo de la Edad Moderna.

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Su lugar en el mundo

Durante uno de sus vuelos secretos Victorino descubre un sitio idílico denominado “Monte Inaccesible”. Con sentido altruista comienza a trasladar a ese sitio a todas aquellas personas que “no tenían lugar en el condado” y crea de esa manera una pequeña y próspera población, desconocida por el resto del mundo. Entonces, considera que llega el momento más ansiado y rapta a Cristina, que no le era indiferente, instalándose ambos en el monte inaccesible.

Llegan los hijos y más hijos de la pareja y de los otros habitantes de Monte Inaccesible. El pueblo crece tanto que se hace necesario emigrar hacia otros sitios. Victorino y sus hijos, únicos con la capacidad de volar, buscan “una isla o continente que esté deshabitado, o al menos que no esté colonizado por las grandes potencias”. A partir de ese momento la novela se transforma en una zaga de aventuras fantásticas (cómo si ya no lo fuera) con la familia descubriendo mundos desconocidos, seres maravillosos y viviendo momentos desopilantes.  Al llegar a una isla, que bautizan como Cristina, se encuentran con “los hombres de la noche”. Seres que pueden ver en la oscuridad y se comunican mediante chasquidos como los murciélagos. La familia establece muy buenas relaciones con ellos.

Todo es cuestión de actitud

En otra isla, bautizada como Victorica o Patagonia, se encuentran con gigantescos descendientes patagónicos (sic) de entre 3,6 a 4,5 metros de estatura. Su hijo Alejandro, contrae enlace con una bella patagona de nombre Ishmichtrifs. Entonces, el muchacho, de 1,8 metros de altura y 80 kilos de peso, debió enfrentarse sexualmente con una mujer del doble de estatura y más de 600 kilos de peso. ¡Memorable encuentro! Pero todo funcionó a la perfección y dieron comienzo a una nueva raza. Réstif cuenta que al día siguiente de la noche de bodas, la madre de la princesa paseaba por el pueblo mostrando la sábana utilizada la noche anterior por los noveles esposos para demostrar que se había consumado el matrimonio y desmentir a quienes se oponían a tal encuentro por las diferencias físicas de ambos contendientes.  Sin embargo, cuando un hermano de Ishmichtrifs, quiso casarse una de las hermanas de Alejandro, todos concluyeron que no sería posible (imaginemos a un joven de 600 kilos y casi cuatro metros de alto). El autor resuelve tal dificultad con enigmática frase: “no había absolutamente manera de”.

Ilustración original que muestra el momento del casamiento de Alejandro con la bella patagona. Nótese los zancos sobre los que está apoyado el pretendiente y la diferencia de estatura entre las familias de los novios.

A tener en cuenta

La organización social en la isla Cristina es muy estricta, y atractiva. Los jóvenes se casan a los 16 años con mujeres de 32, en un enlace que dura 16 años, tras los cuales, a los 32 de edad, se casan por segunda vez, ahora con muchachas de 16. A partir de los 48, cuando sus esposas cumplen los 32 y pasan a casarse con jóvenes de 16, ellos pueden aún contraer terceras nupcias o tomar concubinas de entre las razas inferiores. Además, una vez al año, los hombres y las mujeres casados forman en dos filas, cada uno frente a su pareja, y si un hombre no está conforme con la que tiene, se cambia de sitio en la fila hasta situarse frente a la que desea. Las mujeres sobrantes son tomadas por los hombres en los períodos de embarazo o lactancia de sus esposas o ellas mismas se entregan a ellos cuando les place. ¡Qué tal!

Leyes son leyes

En la saga de Réstif de la Bretonne, los criminales son condenados a la pena de exilio en una isla desierta, entregándoseles útiles de labranza y una mujer de acuerdo a los siguientes parámetros: fea para el asaltante, deforme para el incendiario, horrible para el asesino y monstruosa para el traidor, agregando que el mal trato conyugal acarrearía la pena de muerte. Condena efectiva, si las hay.

Los hombres simios o gorilas gentiles

En otra de las islas que descubren encuentran hombres velludos que caminaban sobre dos patas. Los describe como una especie de transición entre los monos y el Hombre. Ese fue el primer hallazgo, al que le siguieron diversas mezclas de animales – hombres. De cada nueva especie iban tomando una pareja que llevaban a la isla Cristina, a fin de educarlos.  En sus andanzas, reciben información sobre una tierra que existe más allá del grado 0, de clima helado pero propicia para el desarrollo de una raza fuerte. Se denomina Megapatagonia. Al arribar a esas tierras comprueban que tiene paisajes similares a los de Europa y es habitada por un pueblo civilizado que desarrolla las artes, ciencias y filosofía.

Nota: Nicolas-Edme Restif (o Rétif) de la Bretonne, nació en Sacy el 22 de noviembre de 1734. Fue un ferviente admirador de J. J. Rousseau y prolífico autor de historias, narrador de hechos reales y literatura libertina – erótica.

El eterno sueño de volar.

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