Joven construyó refugio invernal para perros callejeros y lo multaron: Así reaccionó la gente

Una simple caseta para proteger perros callejeros del invierno patagónico es centro de feroz polémica.

Guía de: Patagonia

Foto: El Patagonico de Río Negro.

Compadecido por el sufrimiento de los perros callejeros ante el frío invierno patagónico, un joven decidió construirle un precario refugio en la calle. Sin embargo, la subsecretaría de Ambiente de la ciudad de Comodoro Rivadavia no tuvo compasión con los perros ni con el joven labrando un acta de contravención porque “se encuentra prohibido obstaculizar la vereda con elementos de tales características”, refiriéndose a los bloques de ladrillos y chapas de la improvisada “cucha”.  El joven, entrevistado por diario El Patagónico, refirió que desde hace tres años construye el pequeño refugio durante el invierno para los perros del barrio. Sobre el acta de contravención consideró que pudo deberse a una posible denuncia de algún vecino molesto por la presencia de los canes en la vereda, aunque destacó que son muchos los vecinos que colaboran diariamente con alimentos para los perros.

Resistencia civil y polémica

Los funcionarios municipales dejaron una intimación al ciudadano para que en un plazo breve, que culminó el 9 de agosto, se presentara a realizar su descargo ante el Tribunal de Faltas. A pesar del extremo celo de los funcionarios aún permanece la casucha en la vereda, pero ahora envuelta en una polémica que crece a cada momento. Tal como se visualiza en la foto que encabeza esta nota, “Negro” y “Fito” continúan alojados en su abrigada cucha construida sobre la vereda de la calle Rementería al 2600. La dueña de la propiedad sobre cuyo frente está el refugio afirmó que “no la vamos a tocar” (por la cucha), los inspectores no volvieron al lugar y varias organizaciones proteccionistas ya hicieron oír su voz contraria a la decisión del municipio.

Por su parte, el subsecretario de Fiscalización, Daniel Campillay, se reunió con los inspectores y defendió lo actuado. La polémica crece porque desde las organizaciones proteccionistas y de muchos vecinos, se critica el rigor mostrado para con el refugio canino contrapuesto con la laxitud para actuar contra los comerciantes y vecinos que utilizan el espacio público en su beneficio. Pero aquí no termina todo, hace unos días el Centro Luis Braille que reúne a disminuidos visuales, manifestó su preocupación por los múltiples obstáculos que hay en las calles. Mencionaron que hace muy poco tiempo atrás un no vidente cayó en un pozo y se fracturó muñeca y peroné. Las quejas se extendieron por la ciudad comparando la complacencia del municipio ante los automóviles mal estacionados, restaurantes con mesas o concesionarias que exhiben sus vehículos en las veredas y obstaculizan el paso. La mujer dueña de la propiedad frentista con el refugio que acoge a los animales fue concluyente: “Los perros no joden a nadie”.

El refugio junto al acta de contravención. Foto El Patagónico.

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