La desaparición del colosal Snow Cruiser: Un misterio antártico

Un gigante de 37 toneladas pintado de color rojo, desaparece en la blanca inmensidad antártica. Conozca los detalles de esta fantástica historia.

Guía de: Patagonia

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El antartic Snow Cruiser, o como familiarmente le denominaron; “The Penguin”, fue un colosal vehículo diseñado para exploración, investigación y transporte bajo las severas condiciones climáticas de la Antártida. A pesar de su gigantesca estructura se perdió el rastro. Conozca la singular historia de aquel gigante que fue devorado por la solitaria inmensidad del continente helado.

Un gigante todo terreno

Diseñado por el Dr. Thomas Poulter, podía albergar con comodidad a una tripulación de cuatro personas durante un año en el hielo sin reabastecimientos, el gigante Antartic Snow Cruiser medía 17 metros de largo por 6 de ancho, pesando 37 toneladas. En superficies planas podría alcanzar velocidades de hasta 80 kph. y una apreciable autonomía.

Además de estar muy bien equipado con laboratorio, taller, cuarto de revelado y área de suministros, sumaba un pequeño avión situado en su parte trasera superior que contaba con un alcance de 480 kilómetros. Presentaba, además, la novedad de neumáticos globo que se podían mover de manera independiente para facilitar el avance del vehículo en zonas de grietas o terreno abrupto.

Se construyó en la Pullman Coach Works, el famoso fabricante de los vagones de trenes pullman de Chicago. El viaje por carretera hasta Boston, y las sucesivas dificultades para superar puentes y tendido eléctrico transformó el trayecto en un acontecimiento nacional. Por fin, el 15 de noviembre de 1939, instalado a bordo del carguero North Star, partió de Boston rumbo a la Antártida.

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“Bouncing Betty” en acción

Al momento de descargar el vehículo mediante una rampa de madera ocurrió un accidente, quizás premonitorio de lo que acontecería después. El Snow Cruiser se deslizó repentinamente de la rampa poniendo serio riesgo la vida del almirante Byrd, al mando de la expedición.

Los neumáticos lisos de Goodyear, que en las pruebas en pantanos y dunas resultaran exitosos, no ofrecían el suficiente agarre y tracción en la nieve. A la vista del coloso mecánico jadeando su impotencia sobre los hinchados neumáticos los expedicionarios lo apodaron “Bouncing Betty” (Betty rebote). El innovador vehículo había resultado demasiado pesado e inseguro de maniobrar sobre el hielo.

Los intentos de exploración de gran alcance, para el cual había sido concebido el vehículo, fueron infructuosos. Sin embargo fue un extraordinario puesto autónomo de investigación por la efectividad de su diseño interior y comodidades.

El día de Año Nuevo de 1941, el equipo continuaba trabajando bajo difíciles condiciones. El avión había cumplido lo planificado pero se había dañado, debiendo enviarse a los Estados Unidos a bordo del carquero North Star. En tales condiciones la base Little America III debió ser evacuada. El gigante quedó allí, bajo la nieve que ya amenazaba con cubrirlo por completo.

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El comienzo de un misterio

Durante la Segunda Guerra Mundial la base antártica estuvo deshabitada. En 1946, una expedición estadounidense la ubica y al gigante olvidado. Todo estaba tal cual lo habían dejado cinco años antes. Revisaron el vehículo comprobando que estaba en buenas condiciones y que con una mecánica básica podría ser recuperado. Sin embargo la base y el gigante mecánico fueron nuevamente olvidados.

En 1958, 12 años después, otra expedición lo localizó y debió recurrir a una escavadora para alcanzar al hundido Snow Cruiser. Lograron ingresar al interior y todo estaba en perfecto orden. Fueron los últimos hombres que ingresaron al Snow Cruiser.

Es posible que en febrero de 1963 se halla tenido el ahora sí último contacto. El rompehielos Edisto de la Marina de los Estados Unidos, captó una imagen negra sobre el blanco y azul de un témpano en el Mar de Ross. Se acercó y aquello parecía ser restos de una estación polar. Estaba en una posición de difícil acceso y muy peligrosa por ser un iceberg inestable. No pudieron llegar hasta los restos e identificarlos de manera fehaciente.

Pudieron documentar mediante fotografías que los restos de tiendas de campaña, equipos y forma de almacenar elementos tenían muchas similitudes con lo utilizado en la base Little America III. Lo más notable, y que acrecienta el misterio, es que unos metros más lejos emergían cinco antenas telefónicas y dos postes de bambú que parecían insertados como marcadores en el hielo, igual la expedición de 1958 dejara señalado el lugar del Snow Cruiser.

Geólogos estimaron que la gran rotura de la Barrera de Ross ocurrida en 1960, y que atravesó la zona donde se situaba la base Little America III, bien pudo contener los restos de la base y del Little Cruiser, quedando a la deriva en un témpano.

Más información en inglés pulsando aquí.

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Los restos divisados en el témpano por el rompehielos Edisto. Más lejos, las antenas y postes de señalización similares a los que dejara la expedición de 1958 sobre el Snow Cruiser.

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El Snow Cruiser en la Antártida.

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