La sublevación de Sandy Point: Un episodio oscuro y cruento en el Estrecho de Magallanes

La sublevación del teniente Cambiazo fue uno de los episodios más terribles que ocurrieron durante el poblamiento del Estrecho de Magallanes.

Guía de: Patagonia

entornofbulnes

Entorno del Fuerte Bulnes.

La sublevación de Sandy Point, o también Punta Arenas, es uno de los episodios oscuros ocurridos durante el poblamiento del extremo sur del continente.

El 24 de abril de 1851, el capitán de fragata Benjamín Muñoz Gamero, arribó a la colonia de Punta Arenas para reemplazar al entonces gobernador, José Santos Mardones. La colonia era un abigarrado conjunto de 35 construcciones rodeadas por una empalizada a media altura. Vista desde la bahía, se destacaban por sobre el conjunto las siluetas del cuartel militar y prisión, la casa del gobernador, la iglesia, el hospital y la escuela. El resto eran viviendas rústicas y bajas.

Punta Arenas

Grabado que ilustra el recinto fortificado de la colonia de Punta Arenas. 1852.

El 20 de abril ocurrió el hecho más grave y trascendental para esta historia. El regimiento Valdivia se sublevó contra el gobierno y en sangriento enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales fue derrotado en la Alameda de Santiago. Su jefe murió, y el resto de los responsables fueron apresados y condenados a fusilamiento. Poco después se conmutó la pena de fusilamiento por nueve años de confinamiento en el penal de Punta Arenas. Durante los meses siguientes, sucesivos enfrentamientos fueron incrementando los envíos de militares insurrectos al confinamiento de Punta Arenas, convirtiendo a la pequeña colonia es un reducto de rencor contra las autoridades.

En esas condiciones fue que arribó a la colonia el 9 de octubre, procedente de Valparaíso, la barca “Tres Amigos” con 29 confinados que habían participado del levantamiento del Valdivia. La efervescencia política en el país, y el arribo de los sargentos del Valdivia a la colonia, no tardaría en generar inconvenientes. El teniente de artillería Miguel Cambiazo, quien ya había manifestado en reiteradas oportunidades su simpatía con la causa del general Cruz, (quien se alzara contra el gobierno desde Concepción), se insubordinó amenazando de muerte con una espada a su jefe, el capitán Gabriel Salas. La guardia lo detuvo, instruyó sumario y envió al calabozo.

 La sublevación

En algún momento de la noche del 17 de noviembre, el teniente Cambiazo que estaba bajo vigilancia, pero se movía libremente por la colonia, ordenó que comenzara el levantamiento. Un cañonazo fue la señal. Testigos afirman que allí Cambiazo arengó a soldados y confinados: “Iremos a Concepción, donde seremos recibidos por el pueblo y los hombres de bien y el general nos agregará a su ejército para marchar sobre Santiago”. El capitán Gabriel Salas, jefe del destacamento, fue engrillado y puesto bajo vigilancia hasta que se ordenara su fusilamiento. Braun Menéndez, sostiene que esa noche Cambiazo se designó a sí mismo como Gobernador de la región de Magallanes con el grado de General de División, y al general Cruz como presidente de Chile. Ordenando, además, diseñar una nueva bandera de color rojo con una calavera y un par de tibias entrecruzadas con la inscripción “Conmigo no hay cuartel”.

bandera-de-cambiazo

Representación en base a testimonios de testigos de la bandera de Cambiazo.

Una sucesión de hechos desgraciados

La primera víctima fue tropa propia. El guardia a cargo de vigilar al capitán Salas fue denunciado por conversar con el prisionero y recibir de este una botella de brandy. El guardia fue arrastrado hasta un árbol seco y fusilado a las dos de la tarde. Posteriormente capturaron a la barca norteamericana La Florida con cuatro cañones, bajo el mando del capitán Charles Brown, siendo apresado junto a sus marineros. Sumó la captura del buque británico Eliza Cornish, siendo su capitán Talbot, el dueño de la goleta de apellido Shaw y su hijo fusilados, y su tesoro robado. Se estimó que el tesoro tenía un valor actual de 300 a 400 mil dólares.

Un poblador de apellido Riquelme, fue también fusilado por la sospecha de ayudar a un fugado. Posteriormente, fue atrapado el gobernador Muñoz Gamero y el sacerdote que habían huido junto a un puñado de soldados leales y pobladores. Ambos fueron fusilados. El cuerpo del gobernador fue arrojado al fuego, en tanto el del sacerdote y a pedido de un grupo de mujeres quedó para ser sepultado. Estas no pudieron cavar la tumba y el cuerpo fue consumido por perros y zorros.

Más tarde hizo fusilar a tres nativos, entre ellos una mujer, por simplemente sospechar de ellos. Al hacerse presente en forma fortuita el buque militar británico Virago, en ruta desde Europa a Valparaíso, artillado y con 200 marinos bien entrenados, simularon que el gobernador estaba enfermo y pidieron atención médica al buque. Recibieron a los marinos y les obsequiaron provisiones frescas y carbón, simulando que todo estaba en orden en la colonia. Los británicos lo creyeron.

cambiazo

Ilustración de Miguel José Cambiazo publicada en el diario británico The Ilustrated London News, el año 1852.

Los sublevados se aprestan a partir

Los sublevados discutieron sobre si dirigirse a tomar Arauco, Chiloé o Valdivia, incluso también se evaluó tomar Talcahuano. Sin embargo, en lugar de aprestar la nave más rápida para esa aventura, la goleta Eliza Cornish, Cambiazo dispuso embarcar a toda la población de Punta Arenas en ese buque. Él se instaló en La Florida junto a un grupo de soldados más cercanos y el tesoro. Posteriormente abandona al Eliza Cornish y a parte de sus soldados en una zona inhóspita del Estrecho, para tomar él rumbo hacia el Atlántico. Contrariados por la decisión de su líder, a la altura de Río Gallegos se produce un motín que apresa a Cambiazo y sus más cercanos colaboradores. Para ese entonces el gobierno ya estaba al tanto de lo que ocurría en Punta Arenas y había enviado una flota de tres naves para terminar con la sublevación.

Cambiazo y sus secuaces fueron llevados ante un tribunal militar que ordenó su fusilamiento y desmembramiento. Tarea que realizó un preso común a cambio de su libertad. Dicen que más de 20 mil personas se ubicaron en los cerros cercanos a la cárcel de Valparaíso para ver la ejecución. El preso voluntario no tenía experiencia en la tarea y luego de tres horas de trabajar con hacha y serruchos, el público horrorizado pedía que culminara ya con su labor.

La versión minuciosa y completa de esta reconstrucción puede verse en: Patagonia Sangrienta: La sublevación de Sandy Point.

Más sobre Patagonia

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X