Mito patagónico justifica la dominación masculina sobre las mujeres

Los antiguos Selk'nam o Shelk'nam, nativos de Patagonia hoy extintos, tenían una interesante leyenda que justificaba el rol de sumisión de la mujer en la organización social del grupo.

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Mujeres Onas, ritual Hain

Decía la leyenda que al comienzo de los tiempos las mujeres sometían a los hombres engañándolos con un ritual. Se disfrazaban de temibles espíritus y decían que solo ellas podían controlarlos. De esa manera los hombres obedecían y acataban todas sus órdenes.

Pero un día, los hombres descubrieron el engaño y mataron a todas las mujeres mayores y solo dejaron con vida a las muy niñas. A partir de ese momento, ellos comenzaron a utilizar el mismo engaño con las mujeres logrando su obediencia, ¿qué tal? La ceremonia del Hain, rito de iniciación para varones que celebraban aquellos aborígenes, estaba relacionada de manera directa con este mito.

La leyenda

Existen varias versiones sobre esta leyenda. Es muy difícil determinar cual sería la más afín a los nativos Selk’nam porque la etnia fue extinguida durante el siglo pasado. Pero, más o menos, decía así: al principio de los tiempos las mujeres gobernaban a los hombres. Ellas tenían grandes poderes y decían ser aliadas de una especie de ballena de gran voracidad y apetito sexual que llamaban Xalpen. Ese horroroso ser mitológico ordenaba a los hombres que suministraran carne y fueran sumisos a todos los pedidos de las mujeres o serían devorados. Ellos vivían aterrorizados y sometidos por temor a los espíritus. Eran obligados a realizar todo tipo de tareas, cazar, cuidar de los niños, cocinar y otras tareas.

La simulación

Para ejercer ese poder sobre los hombres, las mujeres se disfrazaban de espíritus pintándose el cuerpo y poniéndose máscaras durante el ritual del Hain, que en ese tiempo era exclusivamente femenino. En esa ceremonia instruían a las niñas en las artes mágicas de simulación. La leyenda cuenta que el demonio que más temían los hombres era la ballena Xalpen que casi nunca era mostrada.

La historia se da vuelta

Así habría sido hasta que un día los hombres descubrieron el engaño. Habrían descubierto a las mujeres disfrazándose y ensayando sus papeles de espíritus malignos entre risas y desprecio hacia los infelices hombres. El resultado final fue bastante cruento, los hombres enojados por el engaño habrían irrumpido en la choza donde se celebraba el Hain femenino matando a todas las mujeres. De inmediato, los hombres decidieron adoptar el hain para sí mismos y engañar y dominar a las mujeres del mismo modo que antes habían sido engañados y dominados ellos.

El sol y la Luna

La leyenda se engarza con otra. El Sol estaba tan asombrado por la mentira descubierta que comenzó a golpear a su esposa, la Luna, con un garrote encendido tomado de la fogata. La Luna, con la cara desfigurada y quemada huyó hacia el cielo. El Sol partió detrás de ella y así continúa hoy día, persiguiéndola sin alcanzarla jamás. Las manchas que hoy vemos en la luna son las cicatrices de esa golpiza.

Fotografías de Anne Chapman

 

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