Patagonia, un continente a la deriva: La teoría que la relaciona con Nueva Zelanda y Australia

Científicos sustentan que la Patagonia sería un continente a la deriva que colisionó con el sur de América.

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En 1984, mientras estaba de campaña, en plena cordillera, una fuerte nevada lo obligó a permanecer durante varios días en el interior de una carpa, describe la periodista Susana Gallardo. Le sobraban las horas -continúa- así que se puso a escribir un trabajo que luego presentaría en Bariloche, en el noveno congreso de geología. La motivación del científico Víctor Ramos, encerrado en su carpa por la nevada, fueron aquellas conclusiones del perito Francisco Pascasio Moreno, a fines del siglo XIX, quien destacara el hecho de que la flora de la Patagonia era mucho más parecida a la de Australia y Nueva Zelanda que la del resto de América del Sur.

El perito Moreno verificó que los bosques de Nothofagus (coihues y lengas), que crecen a lo largo de la cordillera, hasta Tierra del Fuego, son similares a los que crecen en Nueva Zelanda y Australia. Su conclusión fue que el territorio patagónico no era parte originario de América. Más tarde, otros estudios pudieron establecer que la Patagonia y la Antártida estuvieron unidas, conclusión fundada en pruebas geológicas y paleontológicas. Cuando Víctor Ramos presentó el trabajo escrito en aquella carpa denominado: “Patagonia, un continente a la deriva”, basada en la teoría de la “Patagonia alóctona”, fue una conmoción.

la Patagonia: continente a la deriva.

El científico que paralizara aquél auditorio del congreso de especialistas en Bariloche, es Víctor Ramos, respetado investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina), y director del Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber”. Es, además, Miembro Honorario de la Geological Society of America, y académico de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Chile, Brasil y Argentina. Recibió, entre otras distinciones, el Premio Konex de Platino 2013: Ciencias de la Tierra.

Su teoría se fundamentó luego en un arco magmático, es decir, volcánico, situado en un lugar atípico. Se trata de montañas que se forman paralelo al margen continental, como es la Cordillera de los Andes con respecto al borde lateral de América del Sur. Ramos observó que un arco magmático cruzaba la provincia de Río Negro en forma perpendicular a los márgenes continentales: desde Sierra Grande hasta Bariloche.

La contribución de la paleontología

La investigadora Alejandra Pagani, del Museo Paleontológico “Egidio Feruglio” (MEF), sostiene que según sus investigaciones, se muestra que la fauna de esa época presenta una desconexión con la hallada en el noreste argentino en afloramientos de igual edad, lo cual los hace suponer que por entonces la Patagonia sí era un bloque aislado del resto de Gondwana.

“Los braquiópodos, grupo de organismos marinos cuyos primeros indicios datan de hace 500 millones de años, de Patagonia caracterizan climas más fríos que aquellas formas registradas al norte del país”, explica Pagani a la periodista Mercedes Benialgo, del CONICET. Agrega: “También comprobamos que ciertos fósiles se corresponden con hallazgos en el este de Australia y el sureste asiático. Esto nos acerca más a la hipótesis de Pankhurst y Rapela, ya que la sutura que señalan permite un corredor marino que habría facilitado el intercambio de especies con aquellas regiones tan aisladas”, relata la experta.

Que el territorio patagónico del sector argentino tenga un origen diferente del que se suponía, contribuye a la comprensión de lo distintivo de esa geografía, la irresistible atracción que ejerce y los misterios que encierra.

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