Serpientes gigantes y monstruos en la Patagonia: Relatos y videos de seres desconocidos

El hallazgo de fósiles y el relato de encuentros con descomunales serpientes estaría demostrando que existen en Patagonia seres aún desconocidos.

Guía de: Patagonia

Titanoboa. Reproducción en base a los fósiles hallados del reptil más grande conocido y expuesto en el Museo Smithsoniano de Londres.

“Hemos tenido un momento la esperanza de hacer una caza extraordinaria. Algunas personas han visto varias veces, a una legua (5 km) más o menos, en la misma orilla de nuestro río, un monstruo fabuloso al que han bautizado como “la gran bestia”. La descripción varía según los testigos. Unos la han visto arrastrándose sobre los guijarros, otros saliendo del agua. Sus dimensiones varían de dos a diez metros según las diversas declaraciones. El único punto en que todos están de acuerdo es que su cuerpo es grande, negro y lustroso”.

Lo anterior es un fragmento tomado de Diez años en Araucanía, 1889 – 1899, pág. 456, de Gustave Veriniory, y no es la única mención sobre gigantescas serpientes o monstruos lacustres en la Patagonia. Años más tarde, en 1922, el entonces director del zoológico de Buenos Aires Clemente Onelli, dirigió una expedición para capturar a un enigmático plesiosaurio (reptil contemporáneo de los dinosaurios) avistado en los lagos del sur. La expedición fue infructuosa, pero los avistamientos de seres inexplicables en los lagos continuaron hasta nuestros días.

Se presume que aquel plesiosaurio sería pariente del famoso Nahuelito, ser mítico que habitaría las aguas del Lago Nahuel Huapi y que tendría aspecto de gran serpiente con escamas oscuras y mediría aproximadamente unos 20 metros de largo. En el Lago Villarrica, año 2008, se tomó un vídeo de una supuesta criatura alargada desplazándose en las aguas del lago y se le denominó “El monstruo del Lago Villarrica”.

También existe un encuentro del tercer tipo con un ser sorprendente a orillas del río Toltén, en Chile. Una familia cuenta que acampando a orillas del río “…de pronto observaron el levantamiento de pequeñas olas en el cauce del río. […] no era normal, y sorpresivamente salió una cabeza como de serpiente por unos cuarenta centímetros fuera del agua, […] Tenía como tres metros de largo y era recontra gruesa, como de treinta centímetros de diámetro. […] cuando desde las aguas emergió una serpiente de descomunales dimensiones que los quedó mirando de pies a cabeza con ojos asesinos y el diente largo”. Le tiraron piedras y obligaron a salir del agua, pero le perdieron el rastro porque se escondió entre los matorrales de la orilla. Este incidente con la llamada “Serpiente del Toltén” ocurrió el 26 de enero de 2003 en el paraje Toltén chico y fue narrado en primera persona por Seferino Curihuanca, según describe Austin Whittall, autor del libro “Monstruos de la Patagonia”. Hubo, además, entre febrero y marzo de ese año otros avistamientos de seres como serpientes en Frutillar, Tenencia y Lago Ranco.

Antiguos habitantes de la Patagonia

De acuerdo a los mitos y relatos de los aborígenes que poblaron la Patagonia existen decenas de seres míticos que viven en los lagos, ríos, arroyos y bosques. Entre ellos, debe señalarse en lugar destacado a “El Cuero”, monstruo que habitaría en las aguas de lagos y ríos y que, se presume, atraparía a sus víctimas en las orillas. Su nombre proviene del aspecto similar a un cuero vacuno extendido. Diversos expedicionarios, investigadores y aventureros señalan, a través de distintos eventos y años, haber vivido experiencias o escuchado relatos terroríficos de encuentros con estos seres que se dice atacarían a los humanos. Algunos investigadores asocian esas descripciones con una especie de manta raya aún no descubierta.
Otro habitante de los relatos patagónicos es el Ngurruvilu, que en lengua Mapuche significa:”zorro-serpiente”. Las descripciones apuntan a un mamífero acuático provisto de una larga cola terminada en afilado gancho, con el que atrapa y mata a los ocupantes de los botes y canoas que navegan por las zonas donde vive. Una coincidencia a tener en cuenta, es largo y delgado.
No todo es mitología
El paleontólogo y evolutista norteamericano George Gaylord Simpson, halló en 1931 el esqueleto de un ofidio fósil en la localidad de Cañadón Vaca, al sudeste de la Provincia de Chubut. Se estimó la longitud de este espécimen entre 15 y 20 metros de largo, y una cabeza que habría alcanzado unos 70 centímetros de largo, lo que le habría permitido devorar presas de hasta un metro de diámetro. Posteriormente se fijó la antigüedad del fósil entre 49 y 55 millones de años. La denominación para este ofidio fue Madtsoia bai, que en lengua tehuelche significaría “abuela de Cañadón Vaca”.

En un artículo publicado en la revista Ciencia Hoy (junio-agosto 1991), de la doctora Adriana M. Albino, del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue, se menciona el hallazgo de restos fósiles de serpientes gigantescas en la región patagónica. En 1959, el paleontólogo francés Robert Hoffstetter reconoce un fragmento de mandíbula de un ofidio de gran porte procedente de la zona de Gaiman, Chubut, calculando la talla del espécimen entre 7 y 8 metros de largo. Según la prestigiosa revista Nature, en Río Negro se hallaron fósiles de la serpiente terrestre más antigua denominada Najash, con patas y cadera y que vivió hace unos 65 a 100 millones de años.

Otros mundos

Además del mundialmente famoso “monstruo del Lago Ness”, se conoce de hechos perturbadores en el norte de Europa. Recientemente en el Lago Lagarfljot de Islandia se obtuvo este impresionante vídeo que muestra a un ser con estructura de serpiente y que mediría más de 90 metros de largo. En siguiente artículo entregaremos los testimonios científicos sobre la existencia de serpientes descomunales en la Patagonia.

 

 

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