Una mirada de los historiadores a los mapuches en los duros años de la conquista

¿Quiénes eran los mapuches? Revisa la visión de los historiadores sobre su origen y aspectos más relevantes.

Guía de: Patagonia

Representación de la expedición punitiva de Óñez de Loyola a Curalaba.

Panorama de la región al arribo de los primeros españoles

Nota: en las citas textuales hemos respetado la puntuación, términos y estilo del autor a fin de reflejar de manera inobjetable su punto de vista.

Determinar el origen de los mapuches ha representado siempre un problema para los investigadores. Existen distintas teorías pero ninguna ha resultado concluyente. Incluso el término mapuche es cuestionado dado que recién comenzó a utilizarse para identificar a los grupos de aborígenes de Chile central alrededor del siglo XIX.

Algunos investigadores consideran que sus raíces serían guaraníes, otros creen que provendrían de grupos humanos residentes en los llanos de lo que hoy es Argentina, y también hay quienes indican un origen marítimo insertado a modo de cuña entre las poblaciones previas. Quizás sea más lógica la teoría propuesta por el investigador e historiador chileno Tomás Guevara, quien sostiene que provendrían de pueblos costeros de lo que hoy es Perú, quienes habrían llegado a la región en sucesivas y pequeñas oleadas e instalándose en las costas, para luego ascender siguiendo el curso de los ríos hasta sus nacientes en la cordillera. (Historia de Chile. Chile prehispánico, de Tomás Guevara).

Lo cierto y documentado, es que los españoles al llegar a las tierras de Chile central y sur encontraron que el territorio comprendido entre lo que hoy es la región de Valparaíso al norte y Chiloé al sur, era habitado por cuatro grandes grupos étnicos que utilizaban variantes de una misma lengua, el mapudungún (habla de la tierra), pero que no constituían una unidad étnica, política y territorial.

Al norte se situaban los picunches, a partir del río Bío-Bío los mapuches y más al sur los huilliches, situándose los cuncos en la región costera e insular de lo que actualmente es Valdivia. Los historiadores coinciden en que la población total al momento de la conquista sería de aproximadamente unas 800.000 personas y donde las agrupaciones mapuches eran las más numerosas.  En ese contexto, se presume que algunos grupos comenzaron a influir o dominar a las comunidades vecinas imponiendo su lengua y creencias. Siendo viable, entonces, que fueran los mapuches esos grupos, debido a que constituía al momento de la conquista la población más numerosa.

Es coincidente la descripción que realizan los propios mapuches: “Los deslindes territoriales del Mapunche Wajontu Mapu (territorio mapuche), al contacto con los españoles, en la mitad del siglo XVI se extendía en el Gulu Mapu, desde el río Limarí, por el Norte, hasta la Isla Grande de Chiloé, por el Sur, el mar Pacífico y la Isla Mocha, por el Oeste, y la Cordillera Los Andes, por el Este”.  (Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato 2003).

Organización social y territorial

Se conoce que su organización social se estructuraba a través de clanes autónomos que se distribuían geográficamente en pequeños asentamientos. Los picunches del norte tendían a ser sedentarios y practicar formas de agricultura incipiente, mientras que en las costas y cordillera predominaban los grupos semi-nómades y cazadores recolectores.  Un detalle muy interesante es que entre esos grupos no se reconocían así mismos con una identidad común. Se identificaban como “gente de la tierra” (mapuches), “gente del norte” (picunches) ogente del sur” (huilliches). De manera similar también fueron identificados por los españoles: En el siglo XVIII, los mapuches no son designados como tales. En general, los observadores españoles se limitan a llamarlos “indios de la tierra” o “indios de Chile”. El término “mapuche” no aparece en la literatura etnográfica sino a fines del siglo XIX”. (Los mapuches del siglo XVIII. Dinámica interétnica y estrategias de resistencia, del antropólogo José Manuel Zavala Cepeda).

En términos generales, es posible decir que durante el período prehispánico tardío e inmediatamente posterior, la estructura socio política de los araucanos–mapuches consistía en (…) agrupamientos regionales de corta duración y patrilinajes de larga vida -algunos de ellos actuaban solos y otros se aliaban en entidades más grandes-. (El “Estado de Arauco” frente a la conquista española: estructuración socio-política y ritual de los araucanos-mapuches en los valles nahuelbutanos durante los siglos XVI y XVII, de José Manuel Zavala Cepeda y Tom D. Dillehay).

Sin embargo, el historiador Sergio Villalobos Rivera, señala algunos detalles: En primer lugar, los aborígenes no constituían un bloque sólido y único, de modo que viejas y nuevas disputas mantenían vivos muchos antagonismos y odios, que en cualquier momento desataban la lucha. Tratándose de pueblos poco evolucionados, como los araucanos, que carecían de un gobierno central y cuyas autoridades locales eran débiles, sus disputas internas eran continuas y feroces, formándose alianzas y deshaciéndose con rapidez, estando a menudo dispuestos a recibir la ayuda de extraños o a acompañarlos en sus incursiones bélicas”. (Vida fronteriza en la Araucanía. Sergio Fernando Villalobos Rivera).

Diferencias étnicas y costumbres

También es posible encontrar diferencias físicas y de costumbres entre los grupos de población en el Chile antiguo. En el caso de los norteños picunches se conoce que incorporaban aspectos incaicos y huarpes, quizás debido al mestizaje por dominación de los primeros y al fuerte intercambio que mantenían con los segundos. Sus costumbres eran mayormente sedentarias y agrícolas tendiendo a conformar pequeños poblados.

Según Villalobos Rivera, tampoco eran muy afines a los modos araucanos y se acogieron con rapidez a los beneficios ofrecidos por los españoles participando activamente en los combates contra los araucanos: “En 1549, al salir de Santiago para iniciar la expansión en la Araucanía, los hombres de Pedro de Valdivia iban acompañados por picunches, que les ayudaban en el transporte y que luego combatieron contra los araucanos. Desde entonces ese fue un hecho frecuente, y durante las campañas de Lautaro al norte del Bío-o, tuvieron actuaciones importantes para detener a esas huestes, con las que tenían serias diferencias. El capitán y encomendero Juan Jufré condujo en algunos momentos 700 indios de su encomienda de la región del Maule, que junto con las fuerzas hispánicas entraron hasta el distrito de Concepción”. (Vida fronteriza en la Araucanía. Sergio Fernando Villalobos Rivera) (citando a González de Nájera).

El historiador Francisco Antonio Encina, aporta una minuciosa descripción de los araucanos-mapuches al momento de la conquista: “…la estatura era baja (1,61 a 1,63 metro para el hombre y 1,43 a 1,44 metro para la mujer); el tronco, muy bien desarrollado, es de pecho alto y arqueado y más largo que el del blanco con relación a la altura. Los senos de la mujer son cónicos, bastante apartados y se proyectan hacia afuera más que en la europea. Las espaldas en ambos sexos son anchas, el cuello corto y grueso y el dorso recto, sin la curva tan pronunciada en las razas blancas. Los brazos son relativamente cortos y gruesos, sin ser tan musculosos como en los europeos. Los muslos son gruesos y redondos, y entre las mujeres no tan ahuecados como en algunas otras razas. No se notan las pantorrillas, debido a lo grueso del tobillo. Las manos y los pies son cortos y gruesos. La cabeza parece grande a causa de llevar el pelo en forma de melena hasta los hombros (…). El pelo crece muy bajo sobre la frente y las sienes. Por esto, la frente parece estrecha, pero en el cráneo se ve que es proporcionada al tamaño de la cabeza y que no es huyente.

La cara es generalmente redonda, aun cuando las angulosas son bastante comunes; los pómulos son ligeramente salientes vistos de frente, pero mirada de perfil, la cara es algo aplastada. La nariz es ancha y carnosa, generalmente recta, sentada en su base y nunca aguileña. Los ojos son pequeños y oscuros, raras veces negros y frecuentemente de un pardo algo claro; son horizontales y nunca se les podría clasificar de mongólicos. La boca es grande, los labios gruesos y el superior muy largo. La barba es cuadrada y algo prominente, lo que da a la cara un aire de determinación y de virilidad. Las orejas están bien colocadas y tienen los lóbulos un desarrollo regular. El pelo es oscuro, pero no bien negro, grueso y liso. El cutis es moreno, sin el tinte cobrizo característico de los indios de la América septentrional, ni el amarillento de alguna de las tribus del Perú”. (Historia de Chile de Francisco Antonio Encina).

Por su parte, las diferencias físicas de los mapuches con los huilliches y cuncos eran relativamente escasas. Siendo posible que los aspectos que los diferenciaban se debieran al proceso de adaptación de esas poblaciones a un territorio y recurso diferentes bajo un clima más riguroso.

El trabajo en mayor detalle: Leyendo la historia regional

Representación del cacique Lautaro.

Más sobre Patagonia

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X