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¿La tartamudez está relacionada a la figura paterna?

La tartamudez o disfemia, como se conoce científicamente, ha sido asociada a una serie de causas que podrían generar su origen.

Lo vimos en “El Discurso del Rey”, film ganador de cuatro premios Oscar el 2011, dirigida por el británico Tom Hooper, quien muestra con maestría la angustia de Jorge VI, encarnado por Colin Firth, que para vencer la tartamudez, acude al fonoaudiólogo australiano Lionel Logue, interpretado por Geoffrey Rush. Ambos establecen una particular amistad, y mientras avanzan en las clases para controlar esta condición, el duque revela algunas de las dificultades que enfrentó en su infancia, entre ellas, su tensa relación con su padre, estricto y poco afectuoso. ¿Mito o realidad?

La tartamudez o disfemia, como se conoce científicamente, ha sido asociada a una serie de causas que podrían generar su origen. Una de ellas tiene relación con la psicología, y muchos la han asociado a una fuerte presencia de la figura paterna, sin embargo los últimos avances en las investigaciones de esta particular condición comienzan a descartar esta posibilidad y los genes cobran un rol protagónico.

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Foto: Bedlam Productions

Colin Firth interpretando a Jorge VI en “El Discurso del Rey”.

Aunque se presenta con mayor naturalidad en los niños, la tartamudez afecta a 1% por ciento de la población adulta mundial, especialmente a los hombres, que la padecen de tres a cinco veces más que las mujeres. Debe quedar claro que la tartamudez no es una enfermedad, es un trastorno de la comunicación que presenta interrupciones involuntarias del habla. Esas pausas pueden, además, estar acompañadas por la tensión muscular de la cara y el cuello, ansiedad, miedo y estrés. Mismas sensaciones que afectan al duque Jorge VI durante el film,  cuando Eduardo VIII abdica el trono y como nuevo rey debe realizar su primera transmisión de radio declarándole la guerra a Alemania en 1939.

Sin bien la película nos remonta a comienzos del siglo XX, es en la Grecia Clásica donde encontramos la primera definición para la tartamudez, y quien se la entregó fue Aristóteles, quien la definió como un mal atribuible a que la lengua no podía seguir la velocidad con la que las ideas circulaban. Esta explicación fue aceptada durante años, hasta que cirujanos del siglo XIX, probaron contrarrestar la tartamudez con cortes en la lengua e incluso el uso de prótesis. Más tarde, Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, asociaría este trastorno a crisis nerviosas y problemas psíquicos, como Jorge VI.

Diversos factores

En la actualidad, se asocia el origen de la tartamudez a la interacción de factores orgánicos, psicológicos y sociales. Estudios científicos realizados el 2009 determinaron que hay un componente genético, ya que existe entre un 30 y un 40 por ciento de probabilidades de que el hijo de un progenitor disfémico presente también esos síntomas.

Las interrupciones del habla presentes en niños de entre 2 y 5 años no deben ser motivo de preocupación para sus padres, ya que están vinculadas al desarrollo regular del lenguaje. Puede ser preocupante, sólo si se presentan signos de ansiedad. La mayoría de los expertos asegura que es necesario ver a un fonoaudiólogo cuando el niño tiene 6 ó 7 años y al momento de hablar presenta “bloqueos” acompañados de angustia. Muchos superan este trastorno durante la adolescencia.

Pero qué pasa cuando la disfemia no logra ser supera ni en la niñez ni en la adolescencia, tal como le ocurrió al protagonista de la película “El Discurso del Rey”.

Actualmente, se calcula que hay unos 40 millones de disfémicos en el mundo ¿Cuál será el origen de la tartamudez de cada uno de ellos? Jamás podremos saberlo, pero sí podemos decir que esta condición tiene más de un origen, y así como Jorge VI tuvo un trauma psicológico con su padre, otros tendrán distintas razones en el génesis de su disfemia, pero lo que sí les deseamos a todos es que al igual que el protagonista de la película, tengan también su final feliz y superen esta condición, pero que no sea para declarar una guerra.

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