Institución de Bienes Familiares: ¿Qué debemos saber?

En un simple formato de preguntas y respuestas repasaremos los aspectos más importantes de esta institución jurídica de los bienes familiares.

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La ley incorporó la institución de los bienes familiares con el fin de proteger a la familia matrimonial, de modo que la vivienda básica y los bienes muebles que la complementan sean usados por la familia, a menos que el cónyuge no dueño consienta en lo contrario.

A continuación, en un simple formato de preguntas y respuestas repasaremos los aspectos más importantes de esta institución jurídica de los bienes familiares.

¿Qué bienes pueden ser declarados como familiares?

Bienes Familiares

Foto: El Mercurio


En primer lugar, la residencia principal de la familia, es decir, la propiedad en dónde ésta vive, con la limitación que una familia sólo puede tener un inmueble como bien familiar.

En segundo lugar, podrán ser declarados familiares los muebles que guarnecen el hogar común, tales como los muebles del living, electrodomésticos, etc. Los tribunales han señalado, en variadas ocasiones, que los automóviles no caben dentro de esta categoría.

Finalmente, la ley, anticipándose a fórmulas simuladas por parte de alguno de los cónyuges que atenten contra su espíritu, estableció que podrán declararse como familiares los derechos y acciones que tiene uno de los cónyuges en sociedades que a su vez sean dueñas del inmueble donde reside la familia. Con lo anterior, si una sociedad es dueña del inmueble donde vive una familia, podrán declararse como familiares los derechos o las acciones que el cónyuge socio tenga en estas, a fin de no impedir la protección familiar por la sola existencia de la sociedad.

¿Quién y cuándo se puede pedir la declaración?

Lo primero que hay que saber es que debe existir un matrimonio para poder interponer la demanda, pudiendo ser presentada sólo por el cónyuge que no es propietario del bien. Este punto es criticable por algunos, quienes señalan que debería permitirse que se pueda demandar por la pareja que convive con quién es el dueño de la propiedad y por los hijos del matrimonio o convivientes.

Cabe destacar que la ley no hace distinción entre el régimen patrimonial por el cual los cónyuges optaron (sociedad conyugal, separación de bienes o participación en los gananciales), pudiendo demandarse en cualquier caso.

El cónyuge interesado deberá concurrir a los Tribunales de Familia y presentar la demanda correspondiente. El procedimiento será el ordinario contenido en la ley que rige estas materias, requiriéndose de la asesoría de un abogado.

Con la sola interposición de la demanda, se procederá a sub-inscribir en la inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces respectivo una declaración provisoria, lo que es una efectiva protección para el cónyuge, ya que desde ese momento se asegura que la propiedad no será vendida a un tercero.

Luego de la tramitación del juicio, si la sentencia fuere favorable se inscribirá de modo definitivo la declaración de bien familiar al costado de la inscripción del inmueble.

Dada la naturaleza misma de los muebles, no se contemplan medidas de publicidad como ocurre con los inmuebles.

¿Qué efectos produce la declaración de un bien como familiar?

Respecto de los bienes declarados como familiares, prácticamente no podrá celebrarse acto alguno sin la autorización del cónyuge que no es dueño. Así, por ejemplo, si se quiere vender, hipotecar o arrendar la propiedad, deberá contarse con la autorización del cónyuge que no es dueño. Realizado alguno de estos actos sin la correspondiente voluntad del no propietario, el acto será anulable.

El segundo efecto se conoce con el nombre de beneficio de excusión. Este beneficio consiste en que se puede obligar a los acreedores del cónyuge propietario que, antes de pagar su deuda morosa con el producto del remate de la propiedad, tengan que perseguir otros bienes del cónyuge, si los hubiere.

Así por ejemplo, si el cónyuge propietario contrajo una deuda con el banco, este último puede ejercer acciones para obtener el pago, incluyendo embargar y rematar la vivienda principal de la familia. Sin embargo, si dicho inmueble había sido declarado familiar, el cónyuge no dueño podrá señalar otros bienes del cónyuge dueño para que sean ejecutados antes. Cabe destacar que, si el deudor no tuviera otros bienes, el inmueble finalmente será rematado, ya que la declaración no transforma en inembargable al bien.

Asimismo, no perjudica a los acreedores que otorgaron sus préstamos antes de que el bien fuera declarado como familiar. Lo que sí logra es asegurarse que sólo será rematado si no hay más bienes de dónde pagarse. Además, tiene un efecto –deseado o no- dilatorio, ya que el proceso de ejecución se demorará más a raíz de la declaración del bien raíz como familiar.

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