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Nueva ley de alcoholes: ¿Cuáles son los principales cambios?

Entre los más importantes cambios legales, la nueva normativa redujo las graduaciones alcohólicas toleradas para los dos estados etílicos establecidos por la legislación vigente.

La polémica ley de alcoholes ha buscado cambiar los hábitos y costumbres de los chilenos. El 15 de marzo pasado se publicó la Ley 20.580 y, a menos de un mes de su entrada en vigencia, informes y declaraciones relatan las distintas consecuencias que ha conllevado este cambio en el modo de beber y manejar de los chilenos.

En breve, entre los más importantes cambios legales, la nueva normativa redujo las graduaciones alcohólicas toleradas para los dos estados etílicos establecidos por la legislación vigente: los denominados “estado de ebriedad” (que ahora va desde 0,8 hacia arriba) y “conducción bajo la influencia del alcohol (que ahora va desde 0,31 a 0,79); aumentando también las sanciones por los daños causados en cualquiera de ambos estados y castigando la reincidencia de manera exponencial.

ANTES AHORA
Bajo la influencia del alcohol 0,5 – 0,99 0,31 – 0,79
En estado de ebriedad 1,0 hacia arriba 0,8 hacia arriba
  • Valores expresados en gramos de alcohol por litro de sangre
  • Información extraída de la página del programa de seguridad vial: Manéjate por la vida
Nueva ley alcoholes

Foto: Cristián Carvallo

La nueva normativa redujo las graduaciones alcohólicas toleradas para los dos estados etílicos establecidos por la legislación vigente: “ebriedad” y “conducción bajo la influencia del alcohol”.

La ley castiga a los conductores que han bebido dependiendo de dos variables: los daños que han causado y el estado etílico en que se encuentran.

Si no se ha causado daño alguno: El conductor bajo la influencia del alcohol será sancionado con una multa de 1 a 5 UTM y la suspensión de su licencia de conducir por tres meses. Por su parte, el conductor sorprendido en estado de ebriedad que no cause daño alguno recibirá un castigo de presidio menor en grado mínimo (de 61 a 540 días de cárcel), multa entre 2 y 10 UTM y suspensión de la licencia por dos años. Si es sorprendido una segunda vez, el plazo de suspensión de la licencia será de cinco años y si es sorprendido una tercera vez se le cancelará la licencia de conducir.

Si se ha causado daños materiales y lesiones, la ley distingue la gravedad de las mismas. En breves palabras, y de mayor a menor: una persona sufre una lesión gravísima cuando a consecuencia del accidente ha sufrido una mutilación, resulta inútil para el trabajo, queda impedida de algún miembro importante, o resulta deforme. Una persona sufre una lesión grave cuando a consecuencia del accidente resulta incapaz para trabajar por más de 30 días o cuando se produce una enfermad. Una lesión menos grave se da cuando no se producen las incapacidades de las lesiones graves o gravísimas y la persona resulta incapaz para trabajar por menos de 30 días. Las lesiones leves son una figura residual que resulta de no poder aplicarse ninguno de los criterios anteriores.

Si sólo ha causado daños materiales o lesiones leves: El conductor bajo la influencia del alcohol recibirá una multa de entre 1 y 5 UTM y se le suspenderá la licencia de conducir por seis meses. Por su parte, el conductor sorprendido en estado de ebriedad que genere lesiones leves recibirá un castigo de presidio menor en grado mínimo (de 61 a 540 días de cárcel), multa entre 2 y 10 UTM y suspensión de la licencia por dos años. Si es sorprendido una segunda vez, el plazo de suspensión de la licencia será de cinco años y si es sorprendido una tercera vez se le cancelará la licencia de conducir.

Si ha causado lesiones menos graves: Al conductor bajo la influencia del alcohol se le castigará con prisión en grado mínimo (uno a veinte días), multa de 4 a 10 UTM y suspensión de la licencia por nueve meses. Al conductor que ha actuado en estado de ebriedad, y ha causado lesiones menos graves, se le sancionará con presidio menor en grado medio (541 días a tres años de cárcel), multa entre 4 y 12 UTM y suspensión de la licencia por 36 meses en el caso de producirse lesiones menos graves, y de cinco años en el caso de lesiones graves. En caso de reincidencia, el juez decretará la cancelación de la licencia.

Si ha causado lesiones graves: El conductor bajo la influencia del alcohol obtendrá una pena de reclusión o relegación menor en grado mínimo (de 61 a 541 días) o multa de 11 a 20 UTM y suspensión de la licencia de 18 a 36 meses. Al conductor que ha actuado en estado de ebriedad, y ha causado lesiones graves, se le sancionará con presidio menor en grado medio (541 días a tres años de cárcel), multa entre 4 y 12 UTM y suspensión de la licencia por 36 meses en el caso de producirse lesiones menos graves, y de cinco años en el caso de lesiones graves. En caso de reincidencia, el juez decretará la cancelación de la licencia.

Si ha causado lesiones gravísimas o la muerte de otra persona: El conductor bajo la influencia del alcohol será penado con reclusión menor en grado máximo (de tres años y un día, a cinco años), multa de 21 a 30 UTM y suspensión de la licencia de 36 a 60 meses. Si hay reincidencia, la suspensión de la licencia será de entre 48 y 72 meses. Finalmente, si el conductor en estado de ebriedad ha producido lesiones gravísimas o la muerte, se castigará con presidio menor en grado máximo (de tres años y un día a cinco años), multa entre 8 y 20 UTM e inhabilitación perpetua (de por vida) para conducir vehículos.

Nueva ley alcoholoes

Foto: Denis Isla

Las estadísticas registran el promedio más bajo de accidentes de los últimos 13 años.

Si se conduce con menos de 0,3 gramos por litro de sangre: Tanto la antigua como la nueva ley contemplan que quien conduzca por debajo del estado de “bajo la influencia del alcohol” puede ser sancionado por “conducir un vehículo en condiciones físicas o psíquicas deficientes”, quedando sujeto a la posibilidad de ser multado por Carabineros. Sin embargo, se han alzado voces de crítica contra este tipo de sanciones, razón por la cual se ha dado inicio a un proyecto de ley que declara improcedente sancionar a una persona que conduzca con menos de 0,3 grs/lt en la sangre.

Los números

Los organismos oficiales han mostrado balances que manifiestan optimismo con los resultados de la ley. Se ha sostenido que debido a esta nueva regulación, las estadísticas registran el promedio más bajo de accidentes de los últimos 13 años. Según los informes entregados por las autoridades, existirían aproximadamente 66 fallecidos menos que en 2010. Por su parte, los conductores en estado de ebriedad habrían disminuido de un 22% a un 4,2% o, en otras palabras, actualmente solo 4 de cada cien conductores han estado bajo la influencia del alcohol o han sido detectados en estado de ebriedad.

Pese a estos resultados, hay voces críticas respecto de la nueva ley. Rayén Araya, por ejemplo, da cuenta de que en los últimos 11 años solo el 8% de los accidentes de tránsito en Chile involucran a una persona que ha manejado con alcohol en la sangre, lo que demostraría que la nueva ley ha sonado con mucho ruido, pero ha traído pocas nueces. En otras palabras, sería una ley impulsada para venir a solucionar un problema que jamás ha tenido la magnitud que se le imputa.

Además, sobre las causas de los accidentes, Araya afirma que un 45% de las personas que fallecen en accidentes de tránsito son peatones, y el 90% de ellos son culpables de provocar accidentes de tránsito. El problema de esta cifra, comenta, es que la consecuencia “indirecta” de la ley sería aumentar el número de peatones ebrios en las calles de Santiago, sin haber previsto que son los peatones los responsables del mayor número de accidentes de tránsito.

De todos modos, los expertos señalan que un plazo razonable de evaluación del impacto de la ley debiera ser de al menos de un año, período que permitiría determinar correctamente el impacto de este cambio legal.

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