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Sistema electoral chileno: Claves para entenderlo

En este artículo explicamos las características del sistema electoral chileno y la propuesta de inscripción automática y voto voluntario.

Uno de los mayores focos de discusión en el debate público y político de los últimos meses se ha centrado en el sistema electoral existente en Chile. A continuación, algunas características del sistema electoral chileno y la propuesta de inscripción automática y voto voluntario.

Sistemas electorales

A grandes rasgos, existen dos clases de sistemas electorales en el mundo. Por un lado, se encuentra el sistema de representación proporcional, donde los cargos se distribuyen de acuerdo al porcentaje de votos que obtenga cada fuerza política, como en México. Por otro lado, tenemos el sistema de representación por mayoría, también denominado de representación directa o sistemas mayoritarios, en el cual la mayoría absoluta o relativa determina a la coalición política dominante, como en Chile y Francia. Por supuesto, existen modelos mixtos que combinan elementos de uno u otro sistema.

Sistema electoral

Imagen: Francisco Olea

En Chile, el sistema electoral vigente está marcado por el sistema binominal.

Entre las principales ventajas de un sistema proporcional se encuentra el hecho de ofrecer una mayor y más justa representatividad de todos los sectores políticos y, por lo mismo, alcanzar una mayor diversidad de partidos. Entre sus problemas estaría que, debido a esta gran diversidad de partidos, las fuerzas políticas son más fragmentadas e inestables y, por lo mismo, se reduce la gobernabilidad. En este sentido, la gobernabilidad (o gobernanza) se refiere a la capacidad de los gobiernos de generar estabilidad política y coordinación social a través de instituciones estatales, como el sistema judicial y policial, capaces de responder a las necesidades de la población, y cumplir con los estándares internacionales en materia de corrupción, derechos humanos e igualdad de género.

Entre las principales ventajas de un sistema representativo estarían la gobernabilidad y estabilidad que se genera gracias a los grandes bloques políticos. En el caso chileno, tenemos como dos grandes bloques a la denominada “Coalición por el cambio” (antes conocida como “Alianza por Chile”), representativa de los partidos de derecha, y a la “Concertación de Partidos por la Democracia”, representativa de partidos de centro e izquierda. En principio, estos bloques político partidistas proporcionan mayor oportunidad de consenso entre partidos de distintos colores. Sin embargo, las desventajas que tiene el sistema representativo están fundamentalmente en el hecho de que las coaliciones perjudican la representatividad y la presencia de los partidos minoritarios, los que finalmente se ven forzados a adherir a las mayorías para poder alcanzar cupos políticos (como escaños en el Congreso). Más que consensuar decisiones, los partidos minoritarios deben adherir a su bloque político para evitar el riesgo de quedar sin representación lo que genera las llamadas “mayorías superficiales”.

La situación en Chile

En 1925, nuestra Constitución consagraba un sistema electoral que adhería expresamente a un sistema proporcional. Por su parte, la Constitución actual, de 1980, no contempla un sistema electoral determinado, sino que éste se encuentra especificado en las leyes de Inscripciones Electorales y Votaciones Populares y Escrutinios. Estas leyes contienen al denominado “sistema binominal” y establecían, antes de la reforma de este año, un sistema de inscripción voluntaria por una sola vez y voto obligatorio para las siguientes elecciones.

¿En qué consiste el “sistema binominal”?

Es un sistema de elección de diputados y senadores en el cual los postulantes a la carrera electoral deben elaborar listas de candidatos con dos postulantes como máximo. Por ejemplo, en la circunscripción Santiago Poniente, en 1989 la Concertación presentó a los candidatos Andrés Zaldívar y Ricardo Lagos en su lista, mientras que la Alianza presentó en su lista a los candidatos Jaime Guzmán y Miguel Otero. Los senadores o diputados que estén respaldados por coaliciones políticas, pueden elaborar listas de dos candidatos, mientras que los independientes solo pueden postular con listas de un solo candidato.  Para que resulten electos los dos candidatos de una misma lista, la suma de la lista debe doblar los votos de su más cercana competidora (por ejemplo, 70% vs. 30%). Si la lista más votada no alcanza a obtener el doble de votos, obtiene un cargo el candidato más votado de cada lista.

Existen situaciones bastante controversiales que pueden darse con el sistema binominal. En primer lugar, cuando la lista mayoritaria no logra superar el doble de votos puede resultar electo un candidato de la lista competidora con baja votación. Así por ejemplo, en el año 1989, los candidatos Zaldívar y Lagos superaron cada uno el 30% de los votos, alcanzando un 61,89% en las votaciones. Mientras que Jaime Guzmán logró el 17% y Miguel Otero el 15%. Como la Concertación no logró doblar al pacto de derecha (61,89% frente a un 32,50%) resultaron vencedores los candidatos Andrés Zaldívar y Jaime Guzmán. Ricardo Lagos, pese a superar con creces a Jaime Guzmán, no resultó electo.

En segundo lugar, permite la elección por arrastre del candidato con menos votos de la lista mayoritaria, aún cuando obtenga menor número de votos que el primer candidato de la lista competidora. Puede que una de la listas (“Lista 1”) doble el número de votos de su más cercana competidora (“Lista 2”). Por ejemplo, los dos candidatos de la Lista 1 obtienen 60% y 10% de los votos respectivamente mientras que los dos candidatos de la Lista 2 obtienen 25% y 5% de los votos cada uno. Gracias a ello, resultarán electos ambos candidatos de la “Lista 1” (ya que alcanzan juntos el doble de votos que la “Lista 2”). El problema se suscita porque el candidato de la “Lista 2” superó la votación del segundo candidato de la “Lista 1” (25% vs. 10%). De este modo, la “Lista 2”  no logra ser representada, pese a tener un candidato que individualmente obtuvo la segunda mayoría de votos.

Nuestra próxima columna tratará de los cambios que las autoridades han tratado de introducir al sistema electoral para evitar los problemas de representatividad que, como hemos visto, genera el sistema binominal. En particular, el sistema de inscripción automática y voto voluntario.

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