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La escalofriante historia de maltratos físicos y psicológicos que sufrió Mirjana Lucic, semifinalista en Australia

Tras 18 años de lucha, la experimentada croata volvió a meterse en las semifinales de un Grand Slam; antes, vivió un calvario que la alejó del tenis.

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Siguen las historias perturbadoras, escalofriantes. Si días atrás nos conmovíamos por el grave accidente que sufrió Denis Istomin, vencedor de Novak Djokovic en el Abierto de Australia, y hace algún tiempo nos estremecíamos al conocer que un juez de línea falleció en 1983 tras recibir un pelotazo de Stefan Edberg, lo que le pasó a la alemana nacionalizada croata Mirjana Lucic-Baroni va a causar un efecto similar.

La gran mayoría de las veces que un jugador emerge cuando no estaba en el radar del circuito, es porque se trata de juveniles que están dando sus primeros pasos.

El caso de Lucic-Baroni es bien distinto: luego de acceder a semifinales de Wimbledon en 1999 cuando tenía 15 años -venció en cuartos nada menos que a Monica Seles y luego cayó ante Steffi Graff- prácticamente “desapareció” de las pistas por los daños tanto físicos como psicológicos que sufrió de parte de su padre, Marinko.

No lo puede creer: después de años de angustia y dolor, llegó la alegría para Mirjana Lucic / www.abc.net.au

No lo puede creer: después de años de angustia y dolor, llegó la alegría para Mirjana Lucic / www.abc.net.au

Parecía que nacía una nueva estrella del tenis. Pero Marinko se opuso al crecimiento de su hija de la peor manera posible: la maltrató. Abusó de ella. La dejaba encerrada en el baño por espacio de 40 minutos y le pegaba con un zapato. Después, la “premiaba” dándole dinero para que se comprara un helado.

En 2006, la tenista que actualmente ocupa el 79° puesto (con las semis de Australia, donde enfrentará a Serena Williams, seguramente lo mejore) le dijo al diario New York Daily News que “las dificultades por las que he tenido que pasar no se las deseo ni a mi peor enemigo”. Lucic-Baroni acusó a su padre por los golpes pero también, según algunas versiones, por quedarse con el dinero de los premios que ganó.

Otra versión indica que sus penurias económicas fueron responsabilidad de la agencia de marketing para deportistas IMG, con la que había celebrado un acuerdo. “No hay nada peor que saber que puedes jugar y estar sana y te quedas mirando porque no tienes el dinero suficiente”, agregó en la entrevista con el periódico neoyorquino.

“Hubo muchas cosas que nadie podría imaginar. Era peligroso para mí quedarme en Croacia”. Por eso, “secuestró” a su madre Anjelka y a sus cuatro hermanos para escapar a Estados Unidos. Por eso, el asombro por el llanto al ganarle en cuartos de final del Abierto de Australia a la checa Karolína Plisková le dio paso a la indignación.

Su padre, en una carta, negó haberla maltratado y se defendió de una forma patética, al señalar que “si alguna vez le di algún cachetazo, fue solo por su comportamiento. Siempre hice lo que creí que era lo mejor para ella”.

El resurgimiento

De a poco, la tenista fue reconstruyendo su carrera. Un trabajo de hormiga que requirió, entre otros, de un rescate emocional: se casó con el italiano Daniele Baroni en 2011 para comenzar de cero casi a los 30 años.

El primer indicio fue en 2014, cuando alcanzó los octavos de final del US Open. Y lo mencionado: en este 2017 que le dio una alegría grande tras 18 duros, difíciles, amargos años, logró ubicarse entre las mejores cuatro tenistas de Australia.

Cuando derrotó a la estadounidense Jennifer Brady en octavos de final, soltó toda la furia contenida al afirmar: “A la m… con todo y con todos los que te dicen que no puedes lograrlo. Hay que reaparecer y hacerlo con el corazón”.

Lo que no pudo conseguir en los años 2000, lo conquistó en una edad cercana al retiro. Vale el aplauso por lo inspirador de no darse nunca por vencido.

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