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La pesada historia que ocultó Martina Hingis: Golpes, infidelidad crónica y doping

La tenista suiza sufrió varias manchas indelebles a lo largo de su carrera; el repaso de sus episodios más vergonzantes.

Guía de: Tenis

Algo no cierra, no concuerda. Casi en simultáneo con la ruptura entre Martina Hingis y su marido, el jinete francés Thibault Hutin, la tenista fue elegida para integrar el Salón de Internacional de la Fama de ese deporte. Cabe recordar que no hace tanto tiempo que a otra ex-estrella como Bob Hewitt le fue retirado ese privilegio por abusar de dos menores en una escuela.

Los requerimientos para formar parte de este sitial son, además de haber dejado una huella deportivamente hablando, representar un ejemplo en lo cotidiano, sea en el supermercado, yendo a comprar el diario, respetando las normas de tránsito a bordo de un auto o proyectando un mensaje de unidad familiar.

¿Qué tiene que ver en todo esto Martina Hingis? La rubia cabellera de la suiza esconde una oscura historia personal con quien hasta 2013 fue su co-equiper sentimental, el mencionado jinete galo. Y es que el divorcio no fue en los términos más amigables posibles.

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Hutin relató un horripilante hecho del que fue víctima: “El lunes (23 de septiembre de 2013) estaba en mi apartamento cuando sonó la puerta. Martina y su madre, Melanie Molitor, se lanzaron contra mí y me golpearon. Obviamente, mi educación me impide golpear a las mujeres. Me resistí como pude. Melanie me golpeó la cabeza con el reproductor de DVD”.

El relato no terminaría allí. Para nada. Porque el jinete se sintió como si su propio caballo le hubiera pasado por encima: “La Policía vino a la casa y las obligó a devolverme mis objetos de valor”, que serían las tarjetas de crédito y el pasaporte.

Además, no querían el reproductor para proyectar una película. Hutin pensaba que “querían matarme. Estoy sorprendido. Nunca pensé que llegarían tan lejos”.

En materia de infidelidades, la exnúmero 1 del mundo tampoco escatimó. Si vamos a ser infieles, seamos infieles a lo grande. Con increíble entereza, Hutin señaló al detalle una de las dos veces que Hingis lo engañó, cuando el francés fue a la ciudad de “La Gran Manzana” a encontrarse con ella, un tiempo después de haberse casado.

“Se suponía que nos encontraríamos en Nueva York y yo quería darle una sorpresa. Pero tan pronto como llegué a la habitación del hotel, fue ella la que me dio una sorpresa porque no estaba sola”. Vaya recibimiento.

El episodio restante sucedió en 2012, un año antes, cuando paradoja mediante intentaban rearmar la relación: “Ella siempre ha sido así. Creo que ella siempre ha sido infiel a sus novios”.

Doping positivo y adiós a la carrera 

“Di positivo, pero nunca tomé drogas y me siento inocente al 100%. Estoy enojada y frustrada. Me retiro para evitar una pelea con las autoridades antidopaje”, sostuvo Hingis en 2007. Cuando transcurrían los últimos meses de ese año, la propia involucrada  enfrentó a los medios para comunicar la decisión del retiro. Lo hizo sin esperar, como Maria Sharapova días anteriores, el veredicto de un tribunal.

Continuando con su descargo, la suiza, quien el año pasado regresó en la modalidad de dobles encabezando el ranking, insistía en su posición de inocencia: “Encuentro esta acusación horrenda y monstruosa. Mi única arma en la cancha fue siempre una sola cosa, el juego, la imaginación en la cancha. Y para este estilo solo hay una cosa: el amor por el juego”.

Hingis debió lidiar con el peor tormento: ver su imagen pública mancillada por el doping y, al mismo tiempo, ser acusada de infiel. Para colmo, de infiel crónica. Digamos que ambas circunstancias fueron responsables de que la suiza jamás vuelva a pisar los courts en la categoría de individuales.

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