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¿Se puede ser tenista y tener otra carrera a la vez?

El gran dilema sobre elegir entre ser deportista profesional o estudiar una carrera no es ajena al tenis, pero existen varios ejemplos de que ambos elementos se pueden conjugar y la ATP alienta la educación de sus estrellas.

Seguramente el sueño de todo niño que toma una raqueta a temprana edad es algún día llegar a estar entre los mejores tenistas del mundo. Así se inicia un recorrido muy largo donde muy pocos, apenas un puñado, logra entrar en la elite y hacer una carrera como profesional.

Por ello la decisión más difícil, sobre todo para los padres, es el momento de optar por dejar los estudios para entrenar 100 por ciento. Esto no sólo es un problema por lo económico ya que financiar viajes y equipamiento es tremendamente caro, sino porque se pierde una etapa fundamental que es la educación colegial y universitaria.

Pero ¿son incompatibles ambos? A lo largo de la historia del tenis hay numerosos ejemplos de jugadores que antes de ser profesionales jugaron tenis universitario, lo cual no sólo les valió una educación que les garantiza una actividad cuando terminen esta corta carrera, sino además tener un roce de competencia que puede asemejarse más de lo que uno cree al circuito ATP.

Estudios tenis

Foto: AFP

James Blake es uno de los tenistas que ha combinado estudios y deporte.

El tenis universitario en Estados Unidos tiene un circuito bastante potente y competitivo, pero quizás no es tan vistoso o publicitado como el del básquetbol o fútbol americano, pero su estructura es muy atractiva para becar a jóvenes promisorios que quieren asegurar su futuro antes de probar en el profesionalismo.

Pero esto viene de mucho antes. Estrellas como Arthur Ashe, Jimmy Connors, John McEnroe y Billie Jean King tuvieron pasos por universidades, lo cual perdió cierta vigencia con las grandes estrellas de los ’90, pero en el nuevo siglo se ha retomado con bastante potencia.

Entre los jugadores en la actualidad que han tenido este proceso se cuentan, por ejemplo, las leyendas del dobles Mike y Bob Bryan que lo ganaron todo en Stanford, y también asoman James Blake, John Isner, Amer Delic y Jesse Levine, entre otros.

Pero eso no es solamente exclusivo para jugadores estadounidenses. También existen ejemplos de extranjeros que han ido a entrenar a ese país y han probado suerte, con mucho éxito, en el tenis universitario y profesional como el australiano Peter Luczak, el sudafricano Kevin Anderson y el indio Somdev Devvarman.

De estos casos hay distintas variables. La mayoría por lo general no llega a terminar completamente sus estudios ya que tras éxitos iniciales reciben invitaciones a torneos, y al tener buenos resultados, deciden intentar en el profesionalismo, pero al menos tiene una base de la cual pueden retomar cuando se retiren o cuando lo estimen. Pero incluso si se deciden a sacar un título, a los 23 o 24 años aún se está en edad de hacer carrera porque tampoco se parte de cero; el roce de la competencia universitaria es enorme y entrega muchas herramientas para pelear en un nivel de elite, por lo que la adaptación es menos traumática.

Pero así como están estos casos, hay muchos más donde jóvenes que son muy talentosos, pero que no tienen intención de llegar al profesionalismo, usan el tenis para poder entrar a una universidad con una beca que obviamente aliviana todo el peso de los gastos, y así se dan el gusto de competir a un gran nivel por algunos años y después se dedican a desarrollar sus respectivas carreras. De hecho más de alguno, que quizás tenía el profesionalismo como meta, optó por quedarse en la universidad por las comodidades y ventajas que entregan.

Esta última arista es seguida por muchos jóvenes de todo el mundo, incluyendo bastantes casos de chilenos, que así pueden optar a una experiencia inolvidable y una educación de lujo.

Pero la ATP tampoco está ajena a esto, y desde hace varios años existe lo que llaman la ATP University, que no es una universidad como tal, pero que implica un workshop de dos días donde un grupo de jugadores profesionales o universtarios reciben lecciones sobre el funcionamiento de la entidad a nivel organizacional, de estructura, marketing, negocios, etc.  Así también es un aliciente para interesarse por estudios superiores y que la vida después del tenis sea igual de productiva.

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