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Kenita Larraín y el bullying de Copano: Como pecas, pagas

Kenita Larraín montó llanto (y lucro) luego de haber sido echada del programa El Late de CHV.

Fuente: Chilevisión

¿Como se gana la vida Kenita Larraín? Aunque algunos no estén de acuerdo, es evidente que vender su vida privada le ha significado una interesante fuente de ingresos.

Cobrar por la exclusiva de su ruptura con Zamorano y los eventos asociados; cobrar por la exclusiva de su ruptura con el Chino Ríos y los eventos asociados; volver a cobrar por reabrir su ruptura con Zamorano y los eventos asociados; cobrar por la exclusiva de su affaire con Luis Miguel y los eventos asociados; por último, si salió mucho tiempo de pantalla, volver a tocar el tema de la ruptura con Zamorano y disfrutar los eventos asociados que caigan.

Raya para la suma, Kenita Larraín ha montado una empresa entorno a su intimidad donde cobra lucas por contar su vida privada, hecho que la tendrá en pantalla y le permitirá ser contratada en eventos animando o cantando o bien participar en proyectos como un Café Concert, todo gracias al morbo con que ella expone (previo acuerdo económico) lo que pasa puertas adentro.

Por lo mismo, su polémica con Fabrizio Copano en el programa El Late de Chilevisión pasa como relamida, y sus lágrimas dejaron de ser efectivas ante el abuso de contar permanentemente su vida privada.

Vamos por parte. Tal como le enrostró Martín Cárcamo en la entrevista (pagada por cierto) que le hizo en Bienvenidos de Canal 13, Kenita Larraín es conocida en el ambiente televisivo por cobrar caro y dar malas entrevistas. En términos simples, si los canales de televisión se pudiesen quejar ante el Sernac por la compra de entrevistados que no cumplen con lo comprometido, Kenita tendría más denuncias que esa empresa telefónica que todos conocemos.

Por lo mismo, si un programa con o sin presupuesto, pagando mucho o poco, le hace preguntas de dominio público, se responde.

Segundo. ¿Cuál fue la polémica pregunta? Se le preguntó por su affaire con Carlos Moyá, cuando es sabido desde hace años esta historia que Kenita confesó a quién pagó una entrada para ver su café concert. Nada del otro mundo.

Tercero. Ir a un programa del equipo de El Club de la Comedia y enojarse por la irreverencia del conductor es como ir a Vértigo y enojarse por las bromas de Yerko Puchento. Se sabe a dónde se va, se sabe que no te va a entrevistar precisamente Mauricio Bustamante, por lo mismo el llanto de cocodrilo es innecesario, más todavía argumentos sexistas relamidos como que el conductor de turno es un machista porque se aprovechó que ella era mujer para columpiarla.

Lo cierto es que Fabrizio Copano no hizo nada que algún otro conductor no haya fantaseado. La diferencia está en que no se quedó en la fantasía y la echo del programa no sin antes enrostrarle a la ex modelo su fama de mercenaria de la vida privada.

¿Quién gana con todo esto? Kenita, mal que mal, volvió a estar en el tapete y ya está cobrando para dar su versión victimizada de los hechos a cuanto medio se lo proponga.

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