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Erupciones volcánicas: Un gran peligro para la aviación

La ceniza volcánica puede llegar a paralizar las actividades aéreas por su potencial para dañar los sistemas de los aviones.

Uno de los grandes enemigos de la aviación comercial actual son los volcanes. Casos como el del Eyjafjälla en Islandia —que paralizó el tráfico aéreo en Europa—, y del cordón Caulle, ponen en evidencia la fragilidad del sistema aéreo frente a este tipo de sucesos.

Pero, ¿por qué para los aviones es tan peligroso volar entre cenizas volcánicas?  Existen varios riesgos principales. Uno de ellos se relaciona con la temperatura de operación de los motores de la aeronave.

Las turbinas pueden mantener una temperatura cercana a los 1400 °C. Por su parte, las cenizas volcánicas presentan un punto de fusión de 1100 °C. ¿En qué se traduce esto? En que si un avión entra inadvertidamente a una zona con cenizas volcánicas, estas pueden ingresar al motor y fundirse en su interior, lo que generará una importante merma en el rendimiento de la planta propulsora. Incluso, el motor se puede trabar y apagar, lo que cual generaría una situación extrema en caso de que esto suceda en ambos motores.

Cenizas avión

Foto: Reuters

Las cenizas pueden causar graves problemas en las turbinas del avión.

Otro peligro potencial está dado por las características abrasivas de la ceniza. Debido a esto, al ingresar ceniza en las turbinas, las partes interiores del motor pueden sufrir severos daños, llevando a pérdidas significativas en el rendimiento del avión. Otras superficies del avión también pueden ser dañadas por este efecto, como por ejemplo la cola, alas y las ventanas de los pilotos.

Hay que pensar que es parecido a atravesar una nube de arena a más de 800 kilómetros por hora.

A todo esto también se suma la posibilidad de que el material en suspensión bloquee sistemas de navegación, ventilación, combustible y de instrumentos.

Un avión con suerte

En 1982 un Boeing 747 de British Airways volaba desde Londres hasta Auckland, en Nueva Zelanda. En medio de su ruta atravesó la nube de cenizas emanada desde el volcán indonés Galunggung .

Súbitamente sus cuatro motores se fueron apagando sucesivamente, lo que dejó al avión planeando a una altitud de 11.000 metros.

Las posibilidades de sobrevivir eran escasas para las 263 personas que iban abordo. Tras planear por 13 minutos y perder cerca de 7.000 metros, y con los pasajeros escribiendo mensajes de despedida para sus familiares, la tripulación del avión logró encender uno a uno los motores, con lo que pudieron aterrizar de emergencia en Jakarta.

Este procedimiento tampoco fue de lo más normal, ya que los vidrios de la cabina estaban ahumado, por lo que los pilotos no tenían ningún tipo de visibilidad hacia el exterior. Los sistemas automáticos del avión lograron llevar a la aeronave sana y salva hasta tierra.

Suspensiones en Chile

Debido a la erupción del cordón Caulle, decenas de vuelos han sido suspendidos en Chile y Argentina. Operaciones de LAN, Aerolíneas Argentinas, Sky, TAM y Pluna, entre otras, han sido canceladas para evitar todo riesgo relacionado a este evento.

Tanto LAN, TAM como Aerolíneas Argentinas mantienen un sitio con actualizaciones sobre sus vuelos.

Para tener información sobre otros vuelos se puede revisar el estado de los mismos en el sitio del Aeropuerto de Santiago.

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