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Salud y bienestar durante el vuelo

Para tener un viaje placentero y exento de problemas, es bueno tener en cuenta algunos aspectos médicos. Aquí, una guía para tener en cuenta y evitar cualquier aspecto desagradable que se pudiera presentar durante un viaje en avión.

Viajar en avión es algo cada vez más común. Cada día miles de personas se suben por primera vez a una aeronave para realizar algún traslado.

Salud avión

Foto: El Mercurio

Para enfrentar la disminución de la humedad en los aviones, lo recomendable es beber agua en abundancia.

Más allá de que volar se va tornando en algo usual, no hay que descuidar ciertos aspectos médicos que hay que tener en cuenta para que el vuelo sea algo útil y placentero, y que no se convierta en una experiencia olvidable.

La línea aérea española Iberia, preparó una útil guía para los pasajeros, en donde entregan consejos y recomendaciones para enfrentar los vuelos, y así minimizar todas las incomodidades médicas que podrían surgir.

A continuación revisaremos algunos de los puntos destacados de la guía:

Presión y oxígeno en el avión: Los aviones, al volar a grandes altitudes, manejan una presión en su interior que imita  las condiciones que podemos encontrar a unos 1.500-2.000 metros de altitud.

Por lo mismo, puede existir una concentración de oxígeno levemente inferior a la que estamos acostumbrados junto con menor presión barométrica que la usual.

Este cambio en las condiciones casi no tiene efecto en el cuerpo, pero hay que tener precaución con ciertas conductas. Por ejemplo, no es recomendable ingerir comidas flatulentas o pesadas desde el día anterior al viaje. Esto porque los gases intestinales pueden expandirse más de lo deseado generando molestias durante el viaje.

Los cambios en la presión durante las etapas de ascenso y descenso también pueden llegar a ocasionar molestias en los oídos. Cuando uno va subiendo, y se le tapan los oídos, la recomendación es bostezar o tragar saliva, para facilitar la salida del aire.

En cambio, si el taponamiento es durante el descenso, se puede efectuar la maniobra de Valsalva (soplar con nariz y boca tapadas), lo que fuerza la entrada de aire al oído medio, según indica el Centro de Medicina Aeroespacial de la Fuerza Aérea de Chile.

Humedad distinta: Iberia explica que dentro del avión, la humedad es más baja de lo normal. Por ello puede haber una sensación de ligera sequedad sobre la piel, la vías respiratorias y la córnea.

Para disminuir estas sensaciones es necesario evitar el alcohol y el café ya desde el día antes del viaje, porque ambas sustancias tienen un efecto deshidratante. Durante el vuelo es muy recomendable beber agua en abundancia, e incluso usar una crema hidratante para nuestra piel.

 

Espacio y Movimiento: Estar sentado largos periodos de tiempo es tolerable para la mayoría de las personas; pero para algunas existe la posibilidad de que se les hinchen los pies o los tobillos, o se exacerben algunos problemas circulatorios. Tal es el caso de la trombosis venosa profunda (TVP); ocurre raramente y en gente especialmente predispuesta cuando se dan periodos prolongados de inmovilidad, explican en Iberia.

Salud avión

Foto: El Mercurio

Una recomendación para los vuelos largos es mover las piernas en el asiento o pararse y caminar por la cabina del avión.

Para prevenir algunos de estos efectos, la recomendación es volar con ropa holgada y preferiblemente de fibra natural con el fin de favorecer una menor presión sobre la piel y su mejor ventilación.

También es bueno mover las extremidades en el mismo lugar donde estés sentado (mueve los dedos de los pies, los tobillos, flexiona y extiende las piernas).

Junto a esto, y en la medida de lo posible, póngase de pie y camine por la cabina.

Ejercicios recomendables en su asiento:

  • Incline suavemente la cabeza hacia un lado. Permanezca así durante tres segundos, expulse todo el aire de sus pulmones. Vuelva a la posición neutral y repita el mismo movimiento hacia el otro lado. Repítalo tres veces.
  • Estire los brazos hacia arriba e introduzca aire en sus pulmones. Mantenga la posición durante tres segundos. Coloque los brazos detrás de la cabeza y eche fuera el aire. Repítalo tres veces.
  • Juntando bien los dedos del pie y apoyándose sobre ellos en el suelo eleve el talón y permanezca en esta posición durante tres segundos. Acto seguido apoye el talón en el suelo, abra los dedos del pie y eleve éste. Repítalo tres veces.

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