Inicio » Vida en Inglaterra » Equipo

Tour de Jack el Destripador: Escalofriante relato en primera persona

Conoce un poco del Londres de fines del siglo 19 a través de sus leyendas con el tour de Jack el destripador.

Frío, mucho frío. Al caminar por las callejuelas que aún resaltan dentro de las grandes avenidas de la ciudad más cosmopolita del mundo, nos envuelve la penumbra y el fuerte sonido de nuestros tacos golpeando los adoquines del suelo, probablemente los mismos que hace más de un siglo se quejaban con las pisadas de una sociedad de la que hoy, sabemos por sus historias. Una de ellas es la de Jack el Destripador, un ícono londinense que decidimos conocer in situ a través de un recorrido por el lugar de los hechos.

Todo comenzó a las 19:30 horas en la estación Aldgate East de la línea Hammersmith  & Cityline, ubicada en el bohemio Whitechapel. Aún cuando fuésemos 20 personas caminando, una sensación fría recorría el cuerpo. Hay lugares que aún huelen a viejo y en los que no es difícil imaginar al East End de hace un siglo que sufría de una gran sobrepoblación, cesantía, alcoholismo, violencia y un nivel de prostitución que superaba el millar por cuadra. Ese East End  que albergó a Jack el Destripador,  el asesino en serie que habría matado y mutilado de manera nunca antes vista (y después tampoco) a cinco prostitutas entre el 3 de abril de 1988 y el 13 de febrero de 1891 (hay una discusión respecto de si fueron siete o cinco en total; según el patrón o canon Ripperiano, habrían sido cinco).

Foto: Internet//gcdn.emol.cl/vida-en-inglaterra/files/2014/06/jack-destripador-p.jpg

Nuestras primeras paradas fueron en Osborne y Gunthorpe Street, donde ocurrieron los crímenes de Emma Smith y Martha Tabram que no están dentro de los crímenes canónicos o lista oficial del Destripador, ya que no habrían contado con mutilación abdominal y genital, extracción de órganos, cortes profundos en la garganta ni lesiones faciales.

El guía empezó a hacer el relato y no pasaron ni cinco minutos cuando se me pusieron los pelos de punta. Fuera de lo horroroso del crimen de la Smith, en cuyo aparato reproductivo el asesino habría introducido un elemento corto punzante que horas más tarde provocaría su muerte debido a una peritonitis, cuando entramos en los detalles de la muerte de Martha Tabram, me di cuenta de que la escena del crimen era ahora un estacionamiento donde los fines de semana se instalan puestos de comida en Bricklane; lugar donde hacía tres días estuve almorzando.

Muy interesante

El cuento se hacía cada vez más interesante a medida que avanzábamos, puesto que las calles se iban viendo más vacías y silenciosas, lo que daba un toque especial a los hechos. Hicimos cuatro paradas más donde habían ocurrido las muertes de Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride y Catherine Eddowes. En cada una de las locaciones nos mostraban las fotografías de las víctimas mutiladas (terroríficas) e ilustraciones de los lugares exactos donde estábamos situados, pero hacía 115 años. Además, nos iban contando detalles sabrosos de las investigaciones, las supuestas cartas que habría dejado Jack, las teorías conspirativas que involucraban a la corona inglesa y otras morbosidades que dejaremos para otro día.

Volviendo a la historia, las dos últimas víctimas mencionadas fueron asesinadas el mismo día y muy cerca la una de la otra. Ya se notaba un destripador más sanguinario, pero no dimensionamos la magnitud del crimen hasta que llegamos a la zona baja de un frío edificio de Whitechapel donde terminaba el tour.
Foto: Internet

Nos vimos rodeados de estacionamientos húmedos donde lo único que destacaba era una ampolleta que iluminaba pobremente una caseta de seguridad. Nos instalamos al lado de un pilar desde donde mirábamos al guardia de la caseta, el que nunca nos dirigió la mirada; presumiblemente aburrido de ver a cientos de turistas cada noche y tener que escuchar la misma historia. Para nosotros era la primera vez, por lo que seguimos atentos a lo que venía y no nos contagiamos con la animosidad.

“¡Este es el más horroroso de todos! Sugiero que a quienes no les agraden las imágenes fuertes, no miren lo que viene a continuación”, dijo el guía. Bien cliché. Nos miramos y nos reímos, cosa que cambiaría en cosa de minutos. Mary Kelly, la última de las víctimas canónicas, era una prostituta de 25 años, pelirroja de ojos azules, que había sido vista por última vez con vida en el bar Ten Bells a pocas cuadras de donde estábamos. Las fotos que vimos eran terribles ya que el cuerpo de Kelly fue fragmentado, mutilado, desparramado  y vaciado. Nunca se encontró el corazón y todo había ocurrido en la habitación donde vivía… ¡a 10 pasos de nosotros! Ahí entendimos que la reja que dividía el lugar, era para que los turistas no pasaran.

La experiencia fue escalofriante y a ratos, morbosa; pero por sobre todo, muy enriquecedora. Fuera de las imágenes de grueso calibre de los asesinatos, el relato estaba muy bien estructurado y lograba hacerte vivir ese East End del Londres de fines de 1800 gracias a su gran nivel de detalle.

¡Es totalmente recomendable! Lo que sí para relajar las emociones, les recomiendo que después del tour vayan a tomar algo a Ten Bells que fuera de ser un bar icónico por su relación con los crímenes de Jack el Destripador, conserva la misma decoración, estilo de esa época y buenos precios.

Links

Tour de  Jack el Destripador 

Más sobre Vida en Inglaterra

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X