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¿Qué es la resiliencia y cómo nos ayuda?

Es en la tercera edad donde se genera la activación de la resiliencia, aunque la necesitemos durante toda la vida. ¿De qué sirve la resiliencia? ¿Qué recursos nos ayudan a entenderla?

La triste experiencia del accidente de Juan Fernández que nos unió a los chilenos en un gran sentimiento de dolor nacional y la imagen de la madre anciana de uno de los pasajeros del casa 212 que falleció en el lugar, me llevó a reflexionar respecto de si las personas mayores están mejor preparadas para estos acontecimientos y por qué.

Hace un tiempo me tocó acompañar a un amigo que sufrió la muerte de su hermana. Toda la familia estaba muy preocupada por la madre de la fallecida quien, en esa época, ya tenía más de 80 años… Su mayor inquietud era el grado de sufrimiento que este hecho podía ocasionar en la anciana madre y, para sorpresa de todos nosotros, ella demostró que era la mejor preparada emocionalmente para acompañar a su hija en su viaje final.

Resilencia

Foto: María Ignacia Concha, El Mercurio

Es en la tercera edad donde se genera la activación de la Resiliencia.

Hablar de Resiliencia se ha convertido en un tema interesante y que atrae mucha atención, sin embargo, no es muy común en su aplicación en Adultos Mayores. El término «resiliencia» proviene de la física de los materiales. Expresa las cualidades de un resorte para resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recobrar su forma original. Esta imagen de un resorte que rebota refleja una parte de la realidad de la resiliencia.

Michael Rutter, un pionero del estudio de la resiliencia, la define como “un fenómeno manifestado por personas que evolucionan favorablemente, habiendo sido víctimas de estrés que, para la población general, comprendería un riesgo serio con consecuencias graves”. A la idea de resistencia a la destrucción, se añade otro componente: la capacidad de construir una vida significativa. La resiliencia contiene un componente activo, una dinámica existencial. Ser resiliente no significa simplemente rebotar, sino crecer hacia alguno nuevo.

Podríamos decir que es en la tercera edad donde se genera la activación de la Resiliencia. Es en este ciclo de la vida, en que suelen ocurrir con más frecuencia eventos críticos como los problemas de salud, la pérdida de seres queridos y, en muchos casos, un detrimento en la situación económica. Es por eso que a pesar de haber sufrido tales dificultades, muchas personas mayores se encuentran en buena condición de salud psico-emocional que incluso, dan muestras de estados saludables, con gran vitalidad, buen humor, y entusiasmo en realizar actividades que los mantengan ocupados y demuestren gran interés en seguir contribuyendo y participando con su familia y amigos.

Existe la impresión que la resiliencia no es un atributo de la personalidad, más bien se considera como un conjunto de recursos y fortalezas que son capaces de potenciarla y proveerla cuando la situación lo requiera (Greve y Staudinger, 2006). Entre los recursos señalados constantemente en la literatura se encuentran:

  • La identidad Positiva: tiene que ver con que los mayores se reconozcan a sí mismos con una identidad positiva y ricamente construida, evaluándose positivamente y estableciendo en el presente diferentes niveles de funcionamiento, de esta forma pueden ser más exitosos y menos vulnerables ante las crisis (Brandtstädter y Greve, 1994; Coleman y Antonucci, 1982).
  • Control personal: este mecanismo interno juega un papel funcional en la adaptación exitosa ante las situaciones difíciles e incluso, puede mediar la relación de otros recursos como la autoestima y la auto eficacia, que a su vez activan el sistema de adaptación ante las crisis, los retos y la conducta individual (Brandtstädter y Greve, 1994, Heckhausen, 2001).
  • Sentido de Auto eficacia: la auto-eficacia es la creencia acerca de las propias capacidades para organizar y manejar las situaciones futuras (Bandura, 1999).
  • Autoestima: la valoración que tenemos de nosotros mismos, nos permite lograr altos niveles de bienestar a pesar de los eventos adversos.
  • Emociones Positivas: las reconocemos como estados de ánimo “que nos hacen sentir bien”. Entre las más citadas están la gratitud, el amor y el perdón, y pueden proporcionar a las personas experiencias subjetivas placenteras y sensaciones de paz. (Fredrikson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003).
  • Optimismo: es la capacidad para esperar que el futuro depare resultados favorables (Seligman, 2003), es una fortaleza importante que ayuda a afrontar las adversidades y tiene beneficios en la salud y el bienestar.
  • Afrontamiento: es definido como un proceso por el cual los individuos manejan los retos o las amenazas (Lazarus y Folkman, 1984). Así, el amplio repertorio de estrategias de afrontamiento que han acumulado durante su vida, les servirán fundamentalmente para adaptarse a los diferentes problemas y a las situaciones estresantes (Brandtstädter y Greve, 1994, Diehl).

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