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La crisis conyugal, una de las más tristes en la tercera edad

Las personas que están viviendo un estado de crisis se encuentran enfrentadas a una etapa vital para continuar el curso de su vida.

Al comenzar este artículo quisiera invitarlos a revisar el  significado  del término crisis. La crisis a la que se enfrentan los seres humanos puede reconocerse como un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado básicamente por una incapacidad del sujeto para manejar (emocional y conceptualmente) situaciones particulares, utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas que le llevaban a lograr resultados importantes.

Las personas que están viviendo un estado de crisis se encuentran enfrentadas a una etapa vital para continuar el curso de su vida. No importa qué tipo de crisis sea, el evento es emocionalmente significativo e implica un cambio radical en su existencia.

El término tiene  su origen en  la medicina, hace referencia al momento crucial o decisivo de una enfermedad, cuando la muerte o la recuperación están en juego.

Crisis Conyugal

Imagen: El Mercurio

La crisis es emocionalmente significativa e implica un cambio radical.

El  término crisis se ha convertido socialmente en un suceso que altera el curso normal de las cosas y que reviste connotaciones negativas. Es frecuente que nos asuste enfrentarnos a  una  crisis, en ocasiones  la transformamos en una patología y en algunos casos nos vemos seducidos a buscar en la medicina y la farmacología el apoyo para superarlas exitosamente.

Profundos cambios

En el ámbito afectivo estas crisis van acompañadas de profundos cambios que marcan y dejan huellas imborrables, las que tendrán un significado positivo o negativo, según lo que nosotros queramos que tenga.

En la etapa de la madurez no cesan  las probabilidades de enfrentar una crisis. Una de las que han mostrado un significativo incremento en las últimas décadas y que se manifiestan de una manera muy penosas,  son las conyugales, por el impacto que tienen en su entorno inmediato. Mientras mayor sea el tiempo de permanencia de la relación en la pareja, mayor será la conmoción que demostraran sus cercanos; hijos, amigos, conocidos, etc.

La crisis conyugal en la tercera edad,  suele ser de personalidad en la cual se produce una evaluación de la vida, en base a la comparación entre las metas fijadas y los logros obtenidos.

Es posible que esta crisis responda a la  sumatoria  de aspectos deficitarios que se fueron acumulando a lo largo de la vida de la pareja y que en esta etapa adquieren real importancia. En los ciclos anteriores de la vida familiar, ambos cónyuges estuvieron  preocupados de la crianza de los hijos, alcanzar logros materiales, económicos, profesionales, sociales, etc., lo que distrajo la atención de la relación misma.

La mayoría de los testimonios de parejas que están viviendo o han pasado por esta etapa, dan cuenta que no es suficiente que exista amor,  la experiencia de vida hace que las personas vayan apreciando otros aspectos en la relación. Los cónyuges logran un grado de conocimiento que en primera evaluación podría pensarse que es una ventaja, no obstante este conocimiento se transforma en un obstáculo, por lo predecible de las conductas, que llevan a transformar los conflictos en verdaderos juegos de guerra.

Finalmente es razonable pensar que cuando llegan los conflictos en la etapa madura de la vida, se interpreten como pérdida de fuerza del amor. No obstante, valdría la pena preguntarse, ¿Una crisis es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor?.

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