Protesta impidió a delegados del gobierno argentino ingresar a empresa expropiada

Una inédita movilización expulsó a los delegados interventores del gobierno argentino de la empresa Vicentín, recientemente intervenida y expropiada por el gobierno.

Guía de: Argentina

WhatsApp-Image-2020-06-09-at-17.27.39-696x392-1

Inicio de la resistencia frente a las oficinas de la empresa Vicentín, en Avellaneda, provincia de Santa Fe. Foto: Avellaneda24.

Decretada la intervención y solicitud de expropiación estatal de la mayor empresa agroexportadora argentina, el presidente Alberto Fernández designó y envió a sus funcionarios para que tomaran el control efectivo del conglomerado de empresas. Sin embargo una movilización de la población de la ciudad de Avellaneda, sede de la empresa Vicentín, les impidió ingresar a la empresa.

Ante tal dificultad, los delegados gubernamentales optaron por dirigirse hasta la cercana ciudad de Reconquista, Santa Fe, para pasar la noche y esperar instrucciones del Poder Ejecutivo. En conocimiento de ello, los manifestantes cercaron el hotel donde se alojaron obligando a que tuvieran que regresar a Buenos Aires. 

Cronología de una tarde agitada

El portal de noticias Avellaneda24 titula: “Histórico: El pueblo de Avellaneda salió a defender a la empresa Vicentín”. Por su parte Reconquista Hoy titula: “La pueblada expulsó al subinterventor de Vicentín quien retornó a Buenos Aires sin poder tomar posesión de las oficinas”. Algo de ello ocurrió.

Todo comenzó con la reacción de los directores de Vicentín comunicando en la mañana del martes que rechazaban la intervención y expropiación. Por la tarde, la empresa decidió cerrar sus oficinas a modo de protesta ante el inminente arribo de los delegados gubernamentales. Empleados de Vicentín decidieron realizar un “banderazo” frente a las oficinas de la empresa para expresar también su repudio a la intervención. Expresa el portal de noticias Avellaneda24: “Primero surgió como una auto convocatoria, luego, varias entidades comenzaron a adherir, hasta que el propio municipio lanzó la convocatoria”.

afiche

Afiche y volante emitido por el Municipio de Avellaneda, Santa Fe.

 Ya congregada la manifestación se hizo presente el intendente de Avellaneda, Dionisio Scarpin, quien se dirigió a la multitud expresando que “Esto (la intervención y expropiación) no tiene sentido común y lo que no tiene sentido común no debe prosperar”. Pidió, además, al gobernador de Santa Fe que interceda para evitar la intervención.

El apoyo del intendente, y la noticia que estaban arribando los delegados del gobierno en dos aviones de la Fuerza Aérea, enardeció a la ya importante manifestación que estimaciones locales situaron en un tercio de la población total de la ciudad de 30 mil habitantes. La mayor parte de esos habitantes dependen económicamente en forma directa o indirecta de Vicentín. De hecho, el intendente Scarpin reconoció que la mayor parte de los ingresos de la ciudad proviene de los impuestos derivados de la actividad comercial de la empresa.

Los manifestantes recibieron a los delegados con una gran bandera cerrándoles el acceso a las oficinas y con gritos hostiles. Con las oficinas cerradas y una cada vez más fuerte hostilidad de los manifestantes, exacerbadas por algunos gestos de desprecio de los interventores, estos decidieron retirarse de Avellaneda entre gritos vehementes y gestos ostensibles de los manifestantes.

Los delegados gubernamentales se dirigieron a la cercana ciudad de Reconquista para alojarse y esperar instrucciones desde Buenos Aires. Algunos manifestantes envalentonados les siguieron y ya en Reconquista se sumaron más pobladores de esta ciudad y exigieron al hotel donde se hospedaban que expulsara a los delegados. La situación tomaba un cariz complicado que las fuerzas policiales apenas podían contener. Poco después, los delegados dejaron el hotel rumbo al aeropuerto entre vociferantes manifestantes que ya entonaban consignas contrarias al gobierno nacional.

Así se retiraban los delegados gubernamentales:

 

Qué hará el gobierno

Lo ocurrido significa un duro revés para el gobierno populista del peronista Alberto Fernández. Es muy posible que se vea obligado a realizar una demostración de fuerza asumiendo el control de la empresa, de la manera que sea, incluso utilizando la fuerza. Otra actitud significaría una muestra de debilidad que un gobierno de su esencia no podría permitirse, pero al mismo tiempo obtendría la reprobación de amplios sectores.

Así es la tensa vigilia en Avellaneda, Santa Fe:

 

Más sobre Argentina

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios