Maestro: Un cortometraje de precisión

Más de 15 premios alrededor del mundo avalan el éxito de Maestro, un cortometraje de animación húngaro que encanta al que lo ve. Ajusta tu reloj y si tienes cinco minutos disponibles, no te lo pierdas.

Las luces del escenario están por prenderse y en el camarín, un pájaro espera. Sí, un pájaro. Asistido por un brazo mecánico que lo ayuda a vestirse y maquillarse, el Maestro se prepara para la función.

Con esta simple descripción podemos retratar fielmente lo que ocurre en Maestro, este genial cortometraje húngaro dirigido por Géza M. Tóth, nominado al Oscar en 2007, como mejor Cortometraje Animado.

Más que una gran historia, podríamos decir que Maestro es un gran engranaje que funciona a la perfección. Porque así como cada movimiento nos hace sentir que estamos dentro de una máquina que pareciera estar pronta a estallar, la música y su pulso aumentan la sensación de incertidumbre, creando una especie de suspenso, que aunque no parece relacionado con el peligro, hace que el tiempo se vuelva más largo y la expectativa en el espectador crezca con respecto a qué es lo que va a pasar.

Contarles el final es como echar a perder el chiste, así que aquí les dejo el corto para que lo disfruten y luego de verlo lo seguimos comentando.

Creo que vale recomendar este corto ya que con muy pocos recursos (acciones, diálogos, decorados, etc.) es capaz de contar una historia que interesa y que es difícil que dejemos de mirar. Eso es lo primero y merece aplausos, ¿no creen? Además, el gran merito pienso que se encuentra en la capacidad que tiene este corto de generar tensión y luego de liberar toda esa tensión en un final tan inesperado como coherente.

Porque en esa acción del cucú, se encuentra resumida toda la explicación de lo que nos tuvo pegados a la pantalla durante los últimos cuatro minutos. Y eso me imagino les sacó una sonrisa.

Aunque no ganó el Oscar (finalmente lo ganó el corto “The Danish Poet”, del que pronto hablaremos) Maestro, dio la vuelta al mundo y se ganó el respeto de la crítica especializada, logrando además que por ejemplo en Latinoamérica, a tantos kilómetros de distancia, volvamos a poner la atención en la cinematografía de animación húngara, que entre los 60 y los 80 fue una de las más fructíferas de Europa y que podamos encontrar “joyitas” perdidas en Youtube, como el cortometraje La Mosca, de Ferenc Rófusz ganador del Oscar en 1981, que les dejamos para que lo disfruten y difundan.

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