Michael Moore: La historia detrás del provocador

Desde la vereda del documental de denuncia, este gordo con cara de bonachón dispara a quemarropa.

Nacido hace más de 50 años en Flint, un pequeño pueblo al noreste de Estados Unidos, Michael Moore se ha convertido en el provocador mediático más relevante de los últimos años. Desde la vereda del documental de denuncia, este gordo con cara de bonachón, dispara a quemarropa contra la globalización y las políticas imperialistas.

Michael Moore

Foto: AP

Michael Moore se ha ganado la admiración del mundo por sus documentales. Claro que también se ha ganado el odio de varios.

Pero paradójicamente, el más antiimperialista de los americanos ha sabido construir su propio imperio mediático más allá del género documental, a través de la escritura de libros y apariciones en programas de televisión. La pregunta que se nos viene entonces es ¿De dónde salió este hombre capaz de pedirle a Barack Obama que devuelva el Premio Nobel, o de denunciar a W. Bush por la invasión a Irak en plena celebración de los Oscar?

Hijo de una secretaria y un trabajador de la industria automotriz,  el pequeño Mike vivió su niñez en un pueblo al interior de Michigan, donde la multinacional General Motors daba trabajo a la mayor parte de su familia. Aficionado a los torneos de Rifles, Moore conoció desde niño las problemáticas de los trabajadores frente a las grandes empresas. El hecho de que un tío suyo fundara el sindicato United Automobile Workers sería sólo un precedente más en una vida marcada por la lucha entre los poderosos y oprimidos.

Su carrera cinematográfica saltó a la fama con un documental realizado a fines de los 80, llamado Roger & Me, donde durante tres años intentó reunirse con Roger Smith, presidente de la General Motors para que le explicara el cierre de la planta industrial de su ciudad natal, la que dejó a casi 30 mil personas sin trabajo.

Sin embargo, la consagración mundial llegaría el 2002, con el estreno de su documental Bowling For Columbine, donde nuevamente su experiencia previa con el mundo de las armas, le sirve de punto de partida para cuestionar las reales implicancias de la matanza en una escuela de Estados Unidos.

Michael Moore

Foto: Reuters

Su documental Fahrenheit 9/11 es uno de los más vistos en la historia del cine.

En 2004 volvería al ataque con Fahrenheit 9/11, uno de los documentales más vistos en la historia del cine, donde Moore ataca la administración Bush y saca a relucir los vínculos entre el presidente de Estados Unidos y Osama Bin Laden.

Con Sicko en 2007 entra al mundo del sistema de salud americano, y el 2008, pone a disposición de libre descarga Slacker Uprising un viaje por más de 60 universidades de Estados Unidos en las que el director pretende incentivar el involucramiento de los jóvenes en la política.

Capitalismo: una historia de amor (2009) es su última entrega cinematográfica, donde siguiendo su particular estilo de director/protagonista analiza la crisis económica. Pese al éxito y visibilidad de su trabajo, hace unos meses Michael Moore reconoció cierto cansancio en la realización de este tipo de películas, lo que lo llevaría tal vez a parar definitivamente su producción documental.

Si nada cambia como para volver a motivarlo, probablemente estemos cerca del fin de la era “Moore” al mando de la denuncia documental. Odiado y amado, este controvertido personaje, ha llevado por más de 20 años sobre sus hombros, el peso de liderar la resistencia, de contraatacar a un “enemigo malvado” que según él se esconde tras las esferas del poder.

Sin duda, su legado será inspirador para las nuevas generaciones de realizadores audiovisuales y un alivio para las autoridades políticas de Norteamérica. De todas formas, pese a que sus métodos invasivos y la distorsión de información son las principales críticas a su trabajo, la visibilidad y el intento por generar un cambio real en la sociedad –por ejemplo, logró que la empresa Nike reformulara sus prácticas laborales en las fábricas– perdurarán como herencia de la práctica documental.

Estaremos atentos para mostrarles las caras y obras del recambio; esta clase de hombres y mujeres dispuestos a luchar desde el documental, por causas que creen justas.

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