Graf Zeppelin: El gigantesco portaaviones nazi que tuvo un triste y fantasmal final

La ubicación por años fue un secreto para las autoridades marítimas.

Guía de: Curiosidades

La Segunda Guerra Mundial es recordada, en parte, como el conflicto que consolidó la creación tanto de armamento como tecnología. En ese contexto, los alemanes lideraron en varios frentes salvo por el desarrollo de portaaviones.

Graf Zeppelin

Norteamericanos e ingleses lideraban en esa categoría, sin embargo, la Alemania nazi  creó el Graf Zeppelin con el propósito de contrarrestar aquello.

Los inicios de este “Elefante Blanco” comenzaron en 1936 en los astilleros de Deutsche Werke en Kiel, y se le denómino Graf Zeppelin en honor al empresario alemán que fundó la famosa fábrica de dirigibles. Se pensaba que dicha maquinaria marcaría la pauta en temas marítimos puesto que los portaaviones eran todavía armas experimentales.

La Segunda Guerra Mundial cambió todo eso, cuando los escuadrones de aviones embarcados hundieron destructores, acorazados, cruceros y todo barco que se les cruzó, como en las batallas de Pearl Harbor, Midway y Mar del Coral, dejando obsoletas las históricas tácticas navales.

Graf Zeppelin2

En plena guerra esta maquinaria alemana estaba en un 85% terminada y era el orgullo de la flota alemana junto con los submarinos. Tenía un impresionante largo de 262,5 metros, un ancho de 31,5 y un calado de 7,6. Su deplazamiento era de 23.200 toneladas y su velocidad máxima era de 35 nudos (unos 65 kilómetros por hora).

La tripulación ascendía a 1.720 marinos y oficiales, sumado a unos 300 pilotos y personal de mantención a cargo de 20 cazas navales Messerschmitt BF109T, 20 bombarderos en picada Junkers Ju87 “Stuka”; y 10 torpederos Fieseler Fi 167.

Un triste y olvidado final para un “grande”

Lamentablemente para aquella embarcación, la guerra cambió las prioridades y sus detalles finales quedaron a medio hacer con el fin de darle prioridad a otras embarcaciones. También, en 1942, contribuyó la pérdida del acorazado Bismarck puesto que tras es derrota estratégica enfocaron su producción en submarinos.

Por años no se sabía donde los rusos lo hundieron pero, según informó la BBC, en 2006, un buque explorador petrolero polaco encontró un naufragio de sus mismas dimensiones en el Mar Báltico, a 80 metros de profundidad. Resulta que Stalin ordenó que se hundiera en el más estricto secreto.

Una tumba lógica, dado que el Mar Báltico es un cementerio de naufragios provenientes de los últimos 2.000 años de historia europea.

Más sobre Curiosidades

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X