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Salto BASE en Brasil, gran experiencia para extremos

Un grupo integrado entre otros por Natalia Báez, la primera y única chilena que practica este deporte y Ramón “Chapa” Rojas, el primer saltador BASE participaron de intensos momentos en Brasil.

Brasil ha sido siempre un destino turístico para los chilenos y gente de todo el mundo. Sus playas, sus fiestas, las caipiriñas y cervezas atraen, el ritmo cadencioso, la bossa nova y samba nos invitan a una cultura que hace culto a la alegría.

Pero para unos pocos, Brasil comienza a mostrar una cara distinta, nueva y radical. Brasil ya era conocido por los deportistas del surf, windsurf o el kitesurf. Carreras de aventura, maratones, o el clásico y popular fútbol. Pero ahora, llama a los practicantes de salto BASE de todo el mundo.

BASE jump o salto BASE, consiste en realizar saltos desde estructuras fijas utilizando un paracaídas especial. BASE es el acrónimo en inglés de Building (Edificio) Antenna (Antena) Span (Puentes, Arcos o Domo) y Earth (Tierra).

Salto Brasil

Foto: Ramón Rojas

En Chile, son muy pocos los que lo practican, y acompañamos a dos de ellos en sus aventuras en Brasil. Natalia Báez, la primera y única chilena que practica este deporte; Ramón “Chapa” Rojas, el primer saltador BASE y único en practicarlo en su modalidad de “Wing Suit” o traje de alas.

Volamos hacia Rio de Janeiro, donde nos esperaban saltadores locales. Yuri Cordeiro, compañero de salto y amigo personal de “Chapa”, será nuestro guía en esta aventura. Además nos acompañan los locales Brito, Patricia, Gabriel, y dos rusos: Leonid y Sergey, quienes han viajado desde Siberia.

Llegamos tarde en la noche, Yuri nos esperaba listo a continuar camino hacia “Pedra Onça” en el Estado de Espíritu Santo. Nuestro objetivo, una formación rocosa de aproximadamente 680 metros de altura, comenzó a ser saltada por los locales hace no más de un año y medio. Ubicada en la localidad de Castelo, comunidad tranquila, que vive de la agricultura del café y ganadería. Después de  5 horas llegamos a “San Vicente de Boa Vista” donde nos hospedaremos en la casa de Ozilia y Nego.

Algo cansados del viaje, nos ofrecen desayuno, café y un “bolo de banana” diciendo que es “energía para subir a la piedra”… sí, aquí no se pierde el tiempo, estiraremos las piernas durante la subida.

Salto Brasil

Foto: Ramón Rojas

Desempacamos nuestras cosas, por ahora lo esencial, paracaídas, casco, protectores, agua, radios y las cámaras, los experimentados cargan también sus wing suit. Eran las 6 de la mañana y nos esperaba una caminata de casi una hora y media, temperatura bordeando los 27 grados, pero la humedad aumentaba la sensación térmica.

Cima de Pedra Onça

Inicio suave, entre cafetales y bananeras, cuando se sale de la sombra, el sol fuerte, nos hace sufrir un poco, luego de 15 minutos, nos internamos en el “Mato” la selva de bosque primario, que cubre casi todo el recorrido hasta llegar a la cima de Pedra Onça. Le preguntamos a Yuri por el significado de “Onça” y nos cuenta que es un felino un poco más pequeño que un puma, y que casi ya no hay en el área, se han ido con la llegada de la civilización.

Bajo la selva, la temperatura disminuye, pero la humedad casi satura el aire. Se escuchan aves, insectos, a veces una brisa suave puede atravesar el espesor de la selva y nos refresca. La tranquilidad nos inunda, y todos comenzamos a caminar más silenciosos. Cada uno disfruta esa calma en silencio, algunos se concentran en el salto, otros meditan y piensan de lo bello que es la vida. El silencio es interrumpido por “Vitoco” uno de los perros de la casa de Ozilia y Nego, que nos acompaña, y que ha encontrado algo que cazar.

Luego de casi una hora, llegamos a un claro, donde se puede ver la cima, y apreciar el valle que hemos subido, la última parte es la más agotadora, luego de beber un poco de agua, y hacer algún comentario vago, seguimos nuestro camino. Al poco rato, Natalia pregunta: “¿Como se dice nalgas de acero?”Bunda de aço” contesta otro, ¿Por qué? … Natalia buscaba un estímulo en el último esfuerzo antes de llegar a la cima.

En la cima, nos esperaban perfectas condiciones y un día maravilloso, aunque en el horizonte, se veía venir nubes amenazadoras de lluvia.

Dos o tres minutos de descanso antes de ir al punto de salida, hay que aprovechar las condiciones, ya que siempre pueden cambiar, en salto base nada se puede dejar al olvido, un error y el dolor se encargará de enseñarte cual fue tu olvido.

Todos los chequeos

Todos se equipan concentrados, y luego realizan los chequeos. Arnés bien colocado, las correas de piernas y pecho, seguros del paracaídas, pilotín (el extractor que inicia la secuencia de apertura) los que llevan wing suit además se preocupan de los cierres, la simetría de su equipo.

Salto Brasil

Foto: Ramón Rojas

Organizan la salida, Patricia será la primera, a pesar de no tener mucha experiencia ha saltado unas 15 veces antes aquí, y así podrá mostrar a Natalia, el patrón de aterrizaje. Cuando ella esta lista, nos avisa dándonos un saludos, es casi un ritual, donde todos nos estrechamos las manos, todos guardan silencio, es un momento de respeto para que la otra persona tome su tiempo. Comienza su cuenta regresiva… 3, 2, 1… BASE!!! Mientras empuja su cuerpo en un salto al vacío, 7 u 8 segundos después podemos ver su apertura perfecta, acompañado de un grito “wohooo” de alegría.

Natalia, ya está preparada, observa atentamente el salto de Patricia, espera que aterrice, y nos avisa que esta lista. La menos experimentada del grupo, necesita de toda nuestra atención, todos en silencio, mientras Chapa (su mentor) le pide concentrarse en su respiración, relajarse y observar el horizonte “toma tu tiempo, relájate, respira” unos segundos de calma, comienza a dar lentos y suaves pasos, y comienza a contar “3, 2, 1… Rico!”.

Quedan aún 5 personas en la cima, deciden saltar juntos, y se ordenan de acuerdo al tamaño de los trajes de alas que utilizan: Leonid saldrá adelante, va sin alas, luego Grabriel, Sergey, Chapa, Yuri y Brito. Estos últimos tres intentarán volar juntos luego de la salida, ya que por el tamaño de sus alas, pueden volar “más o menos” juntos.

“Furia!!!”

Antes de saltar, unen sus manos, y en una especie de ritual gritan “Furia”, toman sus posiciones. Aquí relata luego el salto Ramón “Chapa” Rojas.

“En la salida, debes estar muy cerca de tus compañeros, porque luego de saltar, te alejas mucho si demoras la salida, a los dos segundos ya te has alejado más de 20 metros de la otra persona. El momento es tenso, quieres evitar una colisión en el aire, y por otro lado, quieres estar cerca, ya que es muy entretenido y excitante estar cerca de otros durante el vuelo, son pocos segundos para hacerlo antes de abrir tu paracaídas. La adrenalina es máxima en ese momento, y puedes sentir todo a tu alrededor.

Salto Brasil

Foto: Ramón Rojas

Esa tensión es máxima, cuando vez tus compañeros saltando frente a ti, esa aumenta aún más, hago mi salida casi corriendo atrás de los otros y una vez en el aire, encuentras tu propia paz. Te relajas, sientes el aire, se presuriza el wingsuit y comienza a planear. Tienes conciencia de todo, observas tu dirección de vuelo, tus compañeros, las turbulencias, tu respiración, tu corazón, te haces consiente de todo tu cuerpo, y lo usas al máximo en ese momento. No sé como describir las sensaciones. Cuando te decides abrir el paracaídas es muy tenso, tu posición previa a la apertura debe ser perfecta, de eso depende todo en la apertura (además de cómo has empacado tu paracaídas) Se abrió perfecto, en una sola línea y gritas de felicidad cuando eso sucede, y luego te concentras en aterrizar en un espacio no muy grande, ya que a pesar de no tener obstáculos, gran parte del campo está con barro, y puede ser de fácil medio metro la altura de agua o barro”.

Aterrizaje perfecto (y seco) los gritos de felicidad abundantes, comparten abrazos y las caras se llenan de sonrisas y alegría. Al aterrizar se ven excitados, conversan entre ellos sobre el salto, un rápido análisis de todo. Cuesta seguirles el ritmo, ya que con tanta adrenalina fluyendo, analizan mil cosas por segundo.

Guardan rápidamente sus equipos, para protegerlos de la humedad y el sol, la luz ultra violeta degrada lentamente los materiales.

Luego de saltar, celebrar con cervezas sus saltos. Solo un par de cervezas, ya que luego se irán a preparar para un nuevo salto.

Junto a ellos, se respiran una energía positiva, excitados, todos están concentrados en el momento, la plenitud es máxima en aquel instante. Algunos se consideran adictos a esa sensación. Otros la justifican como en balance en sus vidas, las obligaciones y responsabilidades, quedan atrás.

Las cervezas, es uno de los pocos momentos de “recreo”, se relajan y conversan básicamente de saltos, también dejan algo de tiempo para cosas personales, te das cuenta de lo distintos que son fuera del deporte. Hay un piloto, un oficial de la armada, un policía de fuerzas de elite, dos ingenieros, un profesor de baile, un camarógrafo y un dentista.

Salto Brasil

Foto: Ramón Rojas

El almuerzo los espera en casa, arroz y feijão (básico en todo hogar brasilero) polenta, mandioca, tomates, mango y otras frutas, todas del huerto de la casa, la cual devoran entre medio de conversaciones y risas constantes, para luego volver a empacar los paracaídas, descansar y dormir algo antes de volver a subir a Pedra Onça.

“La vida es corta, y solo uno puede vivirla” dice uno de ellos, y para algunos de ellos los  próximos 7 días este será el ritmo de vida.

Las pausas serán dadas por las lluvias o el viento. Pero reconocen que a veces el cuerpo pide un descanso, para descansar solo dormir o compartir una buena conversación con los dueños de casa. La otra buena opción es una cascada a solo 100 metros de la casa. La mayoría de las veces usada como opción entre el camino desde el bar a la casa.

Dicen vivir en forma simple. A las necesidades básicas, solo agregan saltar…

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