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CD, DVD y discos vírgenes: ¿Qué secretos esconden?

Aquí conocerás parte de su historia, características técnicas y cuidados.

Guía de: Discos

El disco compacto —o CD, como lo conocemos— marcó el antes y el después al pasar de la generación analógica a la digital. Fue desarrollado por Phillips y Sony en forma independiente, pero con el correr de los años se unieron con el fin de estandarizar el formato y comercializar millones de copias.

Recordemos que antes habían salido al mercado el Laser Disc y el minidisc sin mayor éxito, así que la idea esta vez fue que “la unión hace la fuerza”: Phillips contribuyó con el proceso de fabricación y el sistema de modulación “Eight-to-Fourteen” y Sony con el método de corrección de errores “CIRC”.

Uno de los mitos urbanos más famosos en torno a la duración del disco compacto es que este dura casi 80 minutos, dado que el fundador de Sony, Akio Morita, era fan de la Quinta Sinfonía de Beethoven y la idea era que la pudiera escuchar entera, por lo que el formato se adaptó a su duración. Otros dicen que es el tamaño que se produce por la unión de los vértices opuestos de un cassette.

Los dos primeros títulos en producirse en forma masiva a nivel mundial, en 1982, fueron los valses de Straus y Chopin, interpretados por Claudio Arrau, y el disco “The Visitors”, de Abba, lo que hizo que el grupo sueco fuera tan conocido y esté en el inconsciente colectivo de miles de personas, aunque a eso ayudó que en muchos territorios el disco lo regalaban por la compra de los reproductores.
Más adelante, en 1984, empezaron a producirse los discos vírgenes con el fin de almacenar datos informáticos. Si hubiesen pensado bien lo que hacían, la realidad no sería hoy lo que es.

dvd

Los discos se fabrican principalmente de policarbonato virgen: transparente 100%, no como el industrial utilizado en fabricación de materiales para construcción. Esta materia prima, que es pura, lamentablemente no se puede utilizar de material reciclada (es en pellets para su fundido). Además, el disco tiene una capa reflectante de aluminio para que se refleje la luz del láser que es del rango de espectro infrarrojo, por lo que no se percibe visualmente. Luego se le agrega una capa de laca, que actúa como protector del aluminio, ya que es muy milimétrico. Y finalmente, sobre esto está la pintura del disco, la que normalmente es serigrafía o impresión offset (pintura de colores muy brillantes que tiene protección UV).

El proceso de lectura es muy sencillo. El láser se proyecta desde un lente sobre el policarbonato, este lee los datos y rebota en la capa de aluminio que es como un espejo, por lo que se refleja y regresa al lente para que codifique la información. Para derribar un mito, la información se encuentra en la parte transparente y no en la parte metálica como algunos creen.

En el caso de los discos industriales, el policarbonato es fundido sobre una matriz o “stamper”, la que contiene los espacios con la información, por lo que el policarbonato tiene la forma de su contenido. En el caso de los discos vírgenes, estos contienen un pigmento sensible que el láser “quema” o da forma con la información. Dicho pigmento se degrada o pierde la forma con los años, por lo que deja de ser leído por los lectores, en cambio el disco industrial permanece inalterable. No muchos lo saben esto, si no cuidarían más sus “datos”.

Los discos de los DVD funcionan de igual forma, salvo que son dos capas de policarbonato las que están pegadas, por lo que cuando se llega al borde —los discos se leen desde el centro hacia el borde, al contrario que los vinilos—, el haz del láser cambia su posición para leer en otro ángulo el segundo disco. Es por eso que la imagen se congela unos milisegundos de acuerdo a la velocidad del reproductor, esto tampoco es de conocimiento público por lo que la gente cree que es una falla del disco y no un proceso mecánico en su lectura.

Como anécdota, los primeros DVD solo eran de una capa, por lo que apenas cabía la película, de modo que cuando empezaron a salir de doble capa, solo entonces se empezó a considerar el material extra.

Finalmente, para los que sufrimos los problemas con la cinta del cassette, con la salida del CD se nos prometió que eran casi indestructibles, cosa que todos sabemos no es así: son sensible al calor, la humedad, la suciedad, las ralladuras y cualquier líquido abrasivo que caiga sobre ellos. Por eso hay que cuidarlos.

Mi mayor recomendación a la hora de tratar de recuperar su superficie de lectura es lavarlos con agua y pasta de diente, y secarlos muy bien. En mi opinión es un formato noble y duradero que mantiene nuestra afición a coleccionar o a guardar cosas. La era digital es muy útil a la hora del transporte, pero no nos olvidemos que también se corrompen y dañan los datos y que en su esencia la intangibilidad le resta valor a las cosas.

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