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“I’m not bossy, I’m the boss” de Sinead O’Connor: Nuevo disco llama la atención con polémica

El esperado regreso de Sinead O´Connor es un trabajo más que nos deja a la espera de su próximo gran arrebato y verdadero nuevo discurso.

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Con 10 discos editados, cuesta pensar en el tiempo transcurrido y en sacarnos de la cabeza la dulzura de “Nothing Compares 2 U”, tema emblemático de su segundo disco, “I do not want what I haven’t got” (1990), y de la imagen de feminista que ha expresado en sus canciones y de la cual  hoy reniega.

OConnor-bossy“Una mujer como yo necesita un hombre que sea más fuerte”, entona el primer tema del álbum que se llama como su penúltimo disco, ‘How About I Be Me’ (2012),  lo que nos demuestra que su discurso se contradice con el pasar de los años y donde el recurso parece ser llamar la atención a través de la polémica y no de su música.

Todos recordaremos el episodio en que rompió en cámara una foto del Papa Juan Pablo II, su conflictivo matrimonio, su divorcio exprés y su nueva consigna en contra de la sexualización de la música pop, por lo cual embistió contra Miley Cyrus.

Con 12 canciones en la versión normal y 15 en la de lujo, ahora es el turno de su nuevo disco, “I´m not bossy, I´m the boss” (“No soy mandona, soy la jefa”), título que hace alusión a un dicho que existe en el mundo laboral. En él encontramos un disco marcado por el rock clásico y los blues, producido por su primer marido, John Reynolds, donde destacan “Harbour”, donde hace alusión a la dualidad de “El Quijote”; “Take me to church”, el single del disco donde nuevamente nos da su visión particular de la Iglesia Católica; y “Streetcars”, juego de palabras con el clásico literario “Un tranvía llamado deseo”, donde su temática juega con sus miedos y amenazas y nos muestra —como siempre— esta imagen de vulnerabilidad a pesar de que se disfrace de chica ruda.

Creo que siempre es bueno ver cómo evoluciona la creación y el aporte de los artistas que nos gustan. El problema pasa cuando uno denota que el contenido no cambia y los detalles ya pasan a ser más que detalles; hay algunas canciones que se aprecian con cortes un poco bruscos o que los fade no se cuidaron del todo. A fin de cuenta, es un trabajo más de Sinead que nos deja a la espera de su próximo gran arrebato y verdadero nuevo discurso.

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