Inicio » Discos »

“Shine on” de Sarah McLachlan: Un esperado y afinado regreso

El florecer de Sarah para esta primavera.

Guía de: Discos

Luego de cuatro años de espera desde su disco anterior, “Laws of illusions” (2010), Sarah McLachlan parece florecer por estos días de primavera, iluminando con sus nuevas canciones vivenciales y profundas, los cambios importantes que ha vivido: su separación, la muerte de su padre, la compañía de sus hijas y el cambiarse de casa discográfica.

Con siete discos, 3 Grammy y más de 40 millones de discos vendidos en todo el mundo, nos encontramos en este disco con su estilo más característico, propios de Halifax (Nueva Escocia), que en esta ocasión —y para sorpresa de sus seguidores— se ve influido por un gran optimismo: “Estaba muy encasillada en las canciones de rupturas amorosas y ya he terminado con eso; no quiero seguir escribiendo las mismas canciones”.

Además, podemos apreciar un ligero tratamiento de bases jazzistas, ya que se cambió del sello Arista a  Verve, por lo que tiene que estar a tono con el desafío. En esta ocasión vuelve a trabajar con Pierre Marchand (compositor y coproductor), con quien ya trabajó en discos anteriores y que le permitió realizar las canciones más suaves.

Shine On

Pero esto no es todo, ya que esta vez se arriesga con un toque más pesado en canciones como “Flesh and Blood” y “Love Beside Me” al incorporar en la producción a Bob Rock (Metallica), quien la motivo a dejar el piano y tocar más la guitarra eléctrica.

¿Cuál es su contenido? Básicamente 11 canciones en la versión normal y 13 en la de lujo, dentro de las cuales destacan “In your shoes”, el single del disco anti bullyng inspirado en Malala Yousafzai, estudiante paquistaní que se convirtió en un emblema de la causa de los derechos educativos en su país, después de que los talibanes intentaran matarla. Sarah se motivó no solo con la historia de ella, sino también por su experiencia escolar de pequeña, “Song for my father” dedicada a la muerte de su padre y las canciones que le inspiraron sus propias hijas, India y Taja: “Beautiful girl” y “Little B”.

Quienes la siguen desde 1993 podrán notar que Sarah McLachlan está más madura, empoderada y con muchas vivencias que compartir, pero también encontrarán una frescura o un brillo —como titula el disco— que invita a redescubrir su sonido. Es de esperar que este debut en un sello tan importante la consolide como merece y la aleje de su estigma de promesa.

Más sobre Discos

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X