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“The Joshua Tree”: Revisando un imperdible de U2

Como si todo esto no fuera suficiente, la gira de promoción del disco sería íntegramente filmada, para luego transformarse en el documental y disco “Rattle and hum” (1988).

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“The Joshua Tree” marco el paso de U2 de ser “la banda de moda” a la consagración mundial.

Si nos remontamos a inicios de los 80, estos irlandeses comenzaban a destacarse de las bandas “post punk” por su peculiar trabajo en las guitarras, el carisma y voz de su vocalista, y sus letras contestatarias de importante contenido social y religioso. Pero lo que inicio el proceso de cambio fue el trabajar con Brian Eno, el productor musical más importante de las últimas décadas (según mi opinión) y el productor Daniel Lanois, con los que ya habían trabajado en su 4to álbum, “The Unforgettable Fire” (1984), logrando importantes éxitos.

Ese año los llevaría a presentarse en el Live Aid, cimentando la base para el disco más importante de su historia, “The Joshua Tree” (1987), disco que ha vendido hasta la fecha más de 28 millones de unidades. Este trabajo los llevó al número 1 en los ranking radiales en todo el mundo, al primer puesto en la revista Bilboard, ser portada de la revista “Time” y además lograr el Grammy como “Mejor Álbum del Año”.

Como si todo esto no fuera suficiente, la gira de promoción del disco sería íntegramente filmada, para luego transformarse en el documental y disco “Rattle and hum” (1988); eso es tener visión a futuro sobre la potencialidad de un disco.

With Or Without You

Bueno, pero para entender el contexto de este éxito, U2 (que si bien con sus 4 primeros discos había logrado fama y notoriedad) no lograba despegar hacia mercados más grandes y hacia los megaconciertos, por lo que la estrategia fue fusionar el estilo irlandés con los ritmos americanos, y recorrer Estados Unidos “de punta a punta” aprovechando la buena recepción que siempre tuvieron en este país.

Considerando que la colonia irlandesa es una de las más importantes en Estados Unidos, el camino ya estaba adelantado. Bono se documentó para las letras con escritores como Henry Miller, Norman Mailer o William Faulkner para conocer un poco más la idiosincrasia del país y llevar su discurso social hacia el costo social del “sueño americano”. Mientras que en la parte musical comenzó a investigar los sonidos del blues, por lo que se entrevistó con artistas de la talla de Bob Dylan y Van Morrison para lograr este sonido americano.

Además, para lograr la fusión de la música irlandesa, también se reunió con Mick Jagger y a Keith Richards, y con algunas bandas como, Hothouse Flowers y The Waterboys.

Red Hill Mining Town

Una vez que lograron dar con la idea general del disco, el proceso de grabación se inició en el estudio que hizo Larry Mullen en su casa, en la ciudad de Dublín.

El ingeniero de sonido fue Mark Ellis y las primeras sesiones no fueron nada de fáciles, ya que The Edge no quería transar su sonido europeo (pensemos que The Smith la rompía en esos momentos) y se negaba en americanizarse, y las peleas entre él y Bono eran constantes, por lo que el gran trabajo de Brian Eno fue lograr el consenso entre ellos.

Eno trabajó muy ligado a Larry Mullen y Adam Clayton, puliendo los sonidos, sobre todo de las percusiones y al bajo. Pero el trabajo se estaba alargando y el estudio empezó a quedar chico, por lo que la banda se trasladó a una casa más grande cerca de las montañas en Georgia. La remodelaron por completo para continuar la grabación del disco y poder tener un ambiente más acogedor en un entorno más natural, alejado de la ciudad, donde pudiesen recibir a sus amigos y donde cada uno pudiese tener su propio espacio que les diera la opción de improvisar y de trabajar en forma independiente, cosa que no habían probado acostumbrados a estar todos metidos en los detalles.

Where The Streets Have No Name 

La experiencia fue todo un éxito, por lo que grabaron gran parte del material, dejando para el final las grabaciones de “Bullet The Blue Sky”, “With Or Without You” y la versión alternativa de “I Still Haven´t Found What I´m Looking For”, las que se realizaron en otro estudio, en Dublín, con el productor Paul Barret.

Luego de esto, la banda se dio un paréntesis para participar en un tour organizado en 1986 por Amnistía Internacional, el que le permitió a U2 probar su nuevo sonido en vivo. Este tour fue una gran experiencia que motivó a Bono a viajar con su mujer a Nicaragua y El salvador para dar cuenta de las actividades de Estados Unidos en la región, inspirando la letra de “Mothers Of Dissapeared”, a la que se le atribuye como homenaje a Victor Jara, lo que nos indica que al disco le quedarían algunos meses más de trabajo.

Mothers Of The Disappeared Live from The Joshua Tree Tour, Tempe, Arizona 1987 

La última canción en grabarse paradójicamente fue la que abre el disco, “Where The Streets Have No Name”, historia que Bono escuchó en una calle de Belfast, Irlanda del Norte, donde la religión y la posición económica de una persona se cuantificaban según la calle donde uno viviera. Esto inspiró a Bono a imaginar una ciudad donde las calles no tuvieran nombre.

En este proceso The Edge pidió de plazo una semana para hacer de la canción una obra de arte que perduraría en el tiempo, cosa que cumplió a cabalidad.

Todos estos aportes creativos, más otras canciones que fueron apareciendo, atrasarían la salida del disco. Por eso Eno cerró en forma definitiva el disco e indicó que la banda entrara por última vez al estudio a dar los retoques finales dejando varias canciones para sus próximos discos.

La mezcla definitiva estuvo a cargo de Lanois y Pat McCharty, y posteriormente pasaría a manos de Steve Lillywhite, quien desordenaría todo el trabajo de Brian, por lo que tomó aún más tiempo y todo tuvo que volver a armarse en enero de 1987, para que el disco saliera definitivamente a la venta en marzo por el sello Island.

La caratula fue desarrollada por Anton Corbijn en base a una sesión de fotografías en blanco y negro realizadas en el Parque Nacional “Joshua Tree”, donde se tomaría la foto del icónico árbol utilizado en la contra caratula y que actualmente posee una placa recordatoria ya que lo visitan miles de fanáticos camino a Las Vegas.

El resto de las fotos se tomaron en los alrededores del considerado “Valle de la muerte” y sirvieron para varias versiones de las caratulas que se fueron editando posteriormente. Uno de los datos más curiosos es que en la parte artística del disco participó el chileno Rene Castro, quien ha colaborado con varios artistas internacionales y en nuestro país es el responsable del arte del último disco de Inti Illimani Historico, “Canta a Manss”. La participación con U2 no sería menor, ya que el chileno fue reconocido en la edición limitada y de ultra lujo del disco por sus 20 años, que tuve la suerte de conocer y en donde el mismo bono le dedica unas líneas a nuestro compatriota.

El disco fue un rotundo éxito: ganó dos premios Grammy Awards en 1988, “Album of the Year” y “Best Rock Performance By Duo or Group With Vocal”. Además, sus canciones se transformaron en himnos indiscutidos de la banda.

Si me preguntan, me gusta más esta época de U2, sus canciones me llegan mucho más y cada tanto el poder disfrutar de su sonido en vinilo es un verdadero viaje en el tiempo. Porque con todo respeto, la banda es hoy un subproducto de la electrónica y la moda con la cual me ha costado conectar.

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