¿Debemos prohibir a los niños participar en Halloween?

No soy cristiana y aunque lo fuera, las fiestas con olor a extranjero y comercial son desechadas de mi agenda familiar. Tal vez Halloween no nos vendría mal si le damos una vuelta a esta celebración.

Ayer fuimos al supermercado y cuando pasamos por el pasillo de las golosinas, mis hijos me pidieron -en coro- que les comprara unas calabazas plásticas repletas de dulces.

Sus ruegos no me hicieron bajar la guardia ni transar. Cero posibilidad.

Una promotora vestida de bruja ofrecía los atractivos embelecos; mis pequeños hubiesen querido que ella hubiese interactuado con ellos y no sólo se dedicase a tener -con cara de cualquier cosa, pero con ninguna actitud brujística- bolsas de dulces y calabazas plásticas en sus manos.

Halloween

Foto: Claudio Caiozzi

Una forma de “chilenizar” Halloween puede ser cambiar los típicos disfraces por ideas más innovadoras.

Pasé airosa por este pasillo, sin incluir ninguna de estas dulces ofertas, sin gritos ni llantos ni pataletas ni nada parecido.

Más tarde conversamos sobre esta fiesta y después de latas explicaciones, lo único que les interesó fue saber si podía acompañarlos a buscar dulces y si yo podía disfrazarme con ellos.

¿Debemos prohibirles a nuestros hijos participar en el Halloween mientras sus vecinos y amigos se “divierten”? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y por qué nos negamos a participar en esto?

Los niños están buscando diversión y les puedo asegurar que los dulces no son lo primordial (cuando vamos a cumpleaños, llenamos las bolsitas, se sienten poderosos con tanta golosina y cuando llego a casa, la reparto entre adultos o derechamente los boto…)

Dependerá de cada familia determinar el carácter y contenido que se le otorgará a Halloween, pero es importante que sepas que lo puedes convertir en una oportunidad de sana y efectiva entretención.

El 31de octubre es una fecha asociada con los muertos, las almas, las brujas y sus hechizos, debido a su cercanía con el Día de todos los santos o Día de los difuntos, que se celebra el 1 de noviembre. Pero es posible convertir esta fecha en una alternativa de sana diversión.

He leído que algunas familias chilenas se están organizando con disfraces de ángeles y princesas, en lugar de los terroríficos modelos que acostumbran a tapizar los barrios en esta festividad.

Otros, están preparando pequeñas bolsas con dulces, regalos o tarjetitas con mensajes. Al pasar de casa en casa y en lugar de desafiar con “obsequio o truco”, regalarlos a los hogares que visiten.

Otra forma entretenida de prepararse, es comenzar a colorear dibujos con motivos relativos a Halloween.

O tal vez pueden preparar algunas artesanías; También existen recetas especialmente dedicadas a Halloween; y la red incluye muchísimas alternativas para continuar la diversión, por ejemplo, con manualidades: puedes colorear con tus hijos o imprimir máscaras y preparar un fantasma amistoso

También está la posibilidad de colorear y recortar juegos que les divertirán mucho.

Entiendo y hasta comparto las críticas a estas fiestas foráneas. Sólo que esta vez aprovecharé el estímulo usarlo a mi favor y el de los niños: Sana y educativa entretención.

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