Videojuegos: ¿Tienen beneficios para los niños?

Los videojuegos o los que proporciona gratuitamente la red, están lejos de ser los protagonistas de mi hogar, pero de a poco han comenzado a ganar terreno.

―“¡Mario Bross! ¡Mario Bross! ¡Mario Bross!”, gritan a coro mis hijos cuando ven a un muñeco grande con jardinera azul en la entrada de un local de computación.

Lo abrazan como si fuera un amigo; es lo más cerca que han estado de ese personaje de videojuego. Ese hombrecillo causa en ellos una fascinación que aún no logro explicarme.

En sólo unos minutos, las caras de mis retoños mutan a una concentración nunca antes vista, cuando manipulan las consolas que disponen las tiendas de computación. Ahí permito que jueguen algunos minutos…los suficientes para que calmen su ansiedad. No más de 10.

Niños videojuegos

Foto: Ricardo Kelly

Los videojuegos también tienen beneficios para los niños.

Ellos conocen nuestra posición respecto de los videojuegos y la adicción que éstos pueden provocar. Pero lo cierto es que, últimamente, nos hemos dado cuenta que existen algunas buenas razones para transar. El uso de videojuegos parece superar cualquier otro medio de entretenimiento:

  1. Desarrolla sus habilidades en relación a la tecnología y los medios electrónicos
  2. Estimula destrezas para hallar la lógica oculta del juego.

Hace muy poco les compramos un videojuego ochentero, que incluye PacMan; carrera de autos; Space Invaders…Algo muy simple. Pero efectivos. No puedo negar que los niños se entretienen un montón (y yo también). Pero se trata sólo de una primera lectura.

Un estudio realizado por el Comité de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo, asegura que los videojuegos pueden beneficiar a los niños, porque estimulan el aprendizaje de habilidades como la creatividad, la reflexión, la estrategia, el ingenio, la cooperación, etc.

Obviamente se darán estos beneficios siempre que los niños disfruten de videojuegos adecuados para su edad y que fomenten estos y otros valores.

Es cierto. Algunas consolas obligan a los niños a manejar con destrezas los aparatos, sin darse cuenta, comienzan a entrenar su motricidad fina.

Pero también existen CDs educativos, apropiados para cada edad, muy entretenidos. La colección Pipo es un muy buen ejemplo. También existe una serie de juegos que venden incluso en los supermercados.

Lo importante, es que los padres ejerzamos un control sobre el tipo de juego y tiempo que dispongan para ello.

Es posible pactar tiempos que se dedicarán a jugar con estos juguetes electrónicos.

Existe un decálogo que preparó la asociación española de distribuidores y editores de software de entretenimiento  junto al instituto nacional del consumo.

Algunos puntos importantes son:

  1. Comprobar la clasificación por edades y descripción de contenidos.
  2. Averiguar qué valores transmite o cuál es su nivel de dificultad.
  3. Favorecer el uso compartido y en común de los videojuegos. A los míos les encanta que participe. ¡Les entusiasma saber que me pueden ganar!
  4. Adoptar criterios responsables e informados sobre el uso correcto de los juegos electrónicos: limitación de tiempo, distancia ante la pantalla, alternancia con otros juegos.
  5. Especialistas advierten que el videojuego cumple una función esencial en el manejo de la agresión y destructividad, cuando éstas son procesadas y pueden ser expresadas de manera simbólica: El objeto puede ser dañado o destruido y luego reparado.
  6. Además, los distintos niveles significan nuevos retos y desafíos que los impulsan a continuar con el juego: Ahí aparece la actitud de perseverancia.
  7. Y además les sirve como punto de encuentro con los otros y la comunicación, ya que los niños comentan sus nuevos descubrimientos con los demás, transformando esta actividad en una experiencia socializante.
  8. Cada videojuego mueve diversos afectos que pueden ir desde la ansiedad, pasando por la frustración y la rabia hasta la satisfacción y el orgullo de encontrar y develar el reto del videojuego.

Es cierto, aún no me animo a regalarles un play ni un wii, pero tampoco creo que sea justo excluirlos de un mundo cotidiano para sus pares. Tal vez, el mejor modo de iniciarlos en este mundo, es acompañarlos en esta aventura, educarlos en los límites, guiarlos y orientarlos. Nunca estará de más. Disfrutar con nuestros hijos este tipo de actividades puede afianzar nuestra relación en el terreno lúdico, les resulta divertido ver cómo de pronto los padres nos transformamos en niños ansiosos intentando ganar los desafíos electrónicos y pasar al siguiente nivel…Por cierto, yo no les doy ventajas…y ya me ganan!!!!

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