Yoga para niños

En un mundo lleno de estímulos y exigencias, vale la pena que los niños hagan una pausa a través del yoga para transitar por un mundo lúdico, donde mente y cuerpo confluyen al ritmo de la naturaleza y el cosmos.

Factores de pánico escénico en la infancia: jugar al elástico (hasta hoy para mí, una disciplina olímpica) o mantener el equilibrio y la dignidad sobre la viga, mientras allá abajo, muy pequeñita, la estricta profesora me mira con cara de “next”.

En esa época del siglo XX, el yoga no era la práctica universal como es en la actualidad. Si no, yo hubiese sido una niña feliz caminando con mi mat al hombro en una tarde de otoño o haciendo el saludo al sol en la playa.

Yoga niños

Foto: El Mercurio

El yoga ayuda a los niños a desarrollar elongación, flexibilidad, fuerza y resistencia.

Ahora los niños, a partir de los tres años, tienen múltiples espacios para practicar yoga: jardines infantiles, colegios, academias, parques, centros culturales. Los pequeños conectan mente y cuerpo de manera lúdica, hacen una pausa en este mundo tan vertiginoso que muchas veces los abruma y entran en otra dimensión.

Para los niños, los beneficios del yoga son diversos:

  • Incrementan su autoestima: se enfrentan de mejor manera al mundo, con más seguridad y confianza en sí mismos.
  • Aumentan su concentración y coordinación.
  • Mejoran su postura.
  • Se relajan.
  • Aprenden a respirar: dominan las emociones, los temores y logran una conexión interna.
  • Desarrollan elongación, flexibilidad, fuerza y resistencia.

Las  mamás y sus hijos recién nacidos también pueden participar en sesiones especiales para fomentar el apego, la lactancia y realizar masajes para aliviar ciertos malestares como los cólicos. Además, se genera un ambiente de silencio y paz para disfrutar con la guagüita en brazos.

Canalizando las energías

Mediante el yoga, los niños construyen un camino donde descubren las cualidades de  sus cuerpos, a partir de una  actividad colectiva y no competitiva, donde el respeto por los demás es primordial.

Muchos padres de chicos hiperactivos, han apostado por el yoga como una alternativa a la medicación. A través de esta actividad, sus hijos canalizan las energías y logran los equilibrios necesarios para enfrentar dificultades cotidianas, miedos y frustraciones.

El aspecto lúdico de la práctica, hace que cada clase sea diferente. Así,  los niños aprenden algo nuevo, lo incorporan a su visión de la vida y el mundo y lo comparten con su entorno. Los temas que se instalan son muy variados: atributos de elementos de la naturaleza (un árbol, un animal, el cielo, el sol, una montaña); el rol del ser humano en el equilibrio del planeta; el respeto por el otro; el valor del silencio; el poder de la respiración y la meditación.

Yoga niños

Foto: El Mercurio

La concentración es otro atributo que los niños mejoran con el yoga.

Cada niño captará en el yoga lo que le interese, según su sensibilidad e imaginación y lo puede expresar en un dibujo, una canción, un cuento, una obra de teatro que ellos creen. Sin duda, será una experiencia maravillosa para compartir con ellos.

En Santiago, particularmente, existen distintos lugares donde practicar yoga (en algunos espacios lo pueden hacer padres e hijos, a partir de los 13 años aproximadamente):

Yoga Mukti (Ñuñoa)

Yogashala (Providencia y La Reina)

Yogaluka (Providencia) www.yogaluka.cl

Instituto de Desarrollo Humano (Santiago)

Vea esta interesante nota de CNN

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