Tragedias de la cumbia argentina: cuatro casos que conmocionaron al país

La muerte prematura de ídolos de la cumbia y el cuarteto argentino ha teñido de luto a la música popular argentina en varias ocasiones.

Guía de: Espectáculo Argentino

El mundo de la cumbia argentina ha perdido ídolos de las formas más trágicas en las últimas dos décadas. Un país los lloró, pero su música los mantiene vivos en la memoria popular.

Gilda

A principios de los ’90, una mujer menuda y de voz amable logró lo imposible: triunfar en un mundo dominado por hombres, a pura voluntad y talento. Gilda, nombre artístico de Miriam Alejandra Bianchi, componía sus propias canciones y en 1994 lanzó el tema que le dio fama definitiva, “No me arrepiento de este amor”. La gente la amaba incluso más allá de las fronteras de Argentina.

Pero en la cumbre del éxito, ocurrió el hecho que convirtió al ídolo en mito. El 7 de septiembre de 1996, un camión embistió al micro en el que Gilda viajaba con su familia y su banda, rumbo a la provincia de Entre Ríos. La cantante falleció a los 34 años. El accidente también se cobró la vida de su madre, su hija mayor, tres músicos y el chofer. Desde aquel episodio, Gilda es venerada y hasta se le adjudican milagros.

En 2016, Natalia Oreiro entregó su mejor actuación al ponerse en la piel de la cantante (de quien era admiradora) en la aclamada película de Lorena Muñoz, “Gilda, no me arrepiento de este amor”.

Puedes leer más aquí: La historia de Gilda: la maestra jardinera que se convirtió en leyenda de la cumbia

Gilda / TN

Gilda / TN

 

Rodrigo Bueno

Si el cuarteto tiene un nombre, es el de Rodrigo. El cantante cordobés alcanzó una fama inusitada gracias a canciones pegadizas y un carisma arrollador, al tiempo que le dio la razón a aquello de que nadie es profeta en su tierra. Al no conseguir triunfar en su Córdoba natal, Rodrigo desarrolló su carrera en Buenos Aires y el público no tardó en rendirse a sus pies.

En 1996 lanzó algunas de sus canciones más famosas y su popularidad siguió en ascenso. Nadie se resistía a su energía, su simpatía y sus melodías pegadizas. En 2000 dio trece conciertos consecutivos en el mítico Estadio Luna Park y llegó a hacer la increíble cifra de 49 presentaciones en vivo en solo nueve noches.

El 24 de abril de 2000, Rodrigo había participado en dos programas de televisión y aunque le sugirieron descansar, el cantante decidió manejar. Tras dar un concierto en La Plata, condujo de regreso a Buenos Aires cuando, al igual que Gilda, la tragedia se cruzó en el camino. A sus 27 años, ese número que parece maldito, Rodrigo falleció al chocar con otro auto, en la misma fecha que 65 años antes había muerto Carlos Gardel. Esa noche también perdió la vida Fernando Olmedo (hijo del cómico Alberto Olmedo). Entre los sobrevivientes estuvo su pequeño hijo Ramiro, de tan solo 3 años.

Rodrigo Bueno / http://misionesparatodos.com

Rodrigo Bueno / http://misionesparatodos.com

 

Walter Olmos

La prematura muerte de Rodrigo generó lo inevitable: la búsqueda de alguien que ocupara el enorme vacío que había dejado. Entre las figuras ascendentes estaba el cantante Walter Olmos, quien había compartido escenario con el cordobés y parecía su heredero natural. Oriundo de Catamarca, Walter Olmos grabó su primer disco en 2000, con apenas 18 años, y luego dos álbumes más que tuvieron gran éxito.

El 8 de septiembre de 2002, solo unas horas después de que se cumplieran seis años de la muerte de Gilda, Walter Olmos murió de un disparo en la cabeza, en un cuarto de hotel en Buenos Aires. Primero se habló de un suicidio, pero luego las pericias determinaron que el cantante estaba jugando con un arma, y tras apuntarle a dos personas que estaban con él, se disparó, sin imaginar que esa vez la bala saldría. Walter Olmos tenía solo 20 años.

Walter Olmos / kuarteto.com

Walter Olmos / kuarteto.com

 

Walter Romero

Romero comenzó su carrera en 1998 como vocalista de Banda XXI, de la que formó parte hasta 2003. Luego se unió a otras agrupaciones musicales y en los últimos años había iniciado su propio camino como solista.

Walter Romero no llegó a tener los niveles de fama de Gilda, Rodrigo u Olmos, pero otra vez el cuarteto se vistió de luto al conocerse la noticia de su muerte, el pasado 8 de abril de 2017. Romero se suicidó en su casa de Río Cuarto, Córdoba. Además de un mensaje de despedida que dejó en las redes sociales, allegados al cantante aseguraron que se encontraba deprimido. Tenía 34 años.

Walter Romero / Diario Los Andes

Walter Romero / Diario Los Andes

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