“The number of the beast”: ¿El disco satánico de Iron Maiden?
Guía de: Fenómenos Paranormales
- Héctor Fuentes
- Ver biografía
- |
-
Ver más de fenomenos-paranormales
En diciembre de 1981 el grupo inglés de Heavy Metal Iron Maiden (nombre que significa “Doncella de Hierro” y que alude a un instrumento de tortura medieval) entró a los estudios Battery de Inglaterra para grabar el que sería uno de los mejores álbumes de metal de todos los tiempos: “The number of the beast” (“El número de la bestia”), el mismo disco que sería acusado de satánico por sus detractores y en cuya grabación ocurrirían incluso algunos supuestos hechos paranormales.
La banda, durante la grabación de este disco (el número 3 de su carrera) estrenó a un nuevo vocalista, Bruce Dickinson, ex cantante del grupo Samson que tenía un excelente registro vocal y una gran presencia escénica y que venía a reemplazar al anterior vocalista, Paul Di’Anno. Con la producción de Martin Birch, el grupo terminó el nuevo álbum en sólo dos meses, aunque la prensa musical de la época informó que durante la grabación del disco, como si de un álbum maldito se tratara, sucedieron una serie de hechos inexplicables, entre los que se incluían luces que se encendían y apagaban solas, extraños ruidos que se escuchaban en el estudio y fallas inexplicables que dejaron inservibles algunos algunos equipos de grabación.

Los integrantes de Iron Maiden en el estudio Battery en 1982, durante la grabación del disco “The Number of the beast”, el álbum número 3 de su carrera.
Estos misteriosos e inexplicables hechos llegarían a su clímax cuando el productor Martin Birch, tras salir de una de las sesiones de grabación del álbum, abordó su automóvil para ir a su casa, chocando en el camino posteriormente contra un autobús que venía lleno de monjas. Nadie resultó gravemente herido y Birch quedó sólo con algunos rasguños, aunque su automóvil fue el que sacó la peor parte. Sin embargo, cuando Birch mandó a reparar el coche y lo fue a buscar al taller, se llevó una terrorífica sorpresa cuando se enteró que la factura de la reparación del auto era de… 666 libras esterlinas, la misma y temida cifra del diablo. Aunque no era especialmente supersticioso, para evitar problemas o atraer alguna fatalidad Birch prefirió pagarle al taller 667 libras esterlinas.
El disco “The number of the beast” fue lanzado al mercado en marzo de 1982 y de inmediato llamó la atención por su portada, que causó gran controversia, especialmente en América. En la cubierta del álbum, obra del artista gráfico Derek Riggs, podía verse en un páramo del infierno a Eddie, la mascota del grupo (una especie de terrorífico muerto viviente), controlando a satán como si se tratara de una marioneta, mientras satán controlaba a su vez a una marioneta más pequeña, que era un pequeño Eddie. El manager del grupo, Ron Smallwood, explicó que el concepto de la portada se basaba en las preguntas: “¿Quién es el verdadero diablo? ¿Quién controla a quién?”, mientras que Derek Riggs agregó que las imágenes del infierno que aparecían alrededor de los personajes las tomó de su “conocimiento de la Europa cristiana de la época medieval”.
Pese a que el disco fue alabado por la crítica especializada por su poderoso sonido metalero, sus intrincados e inteligentes arreglos y las épicas líricas y filosóficas de las canciones (como la canción “Hallowed be thy name”, que describía la historia de un preso a punto de ser ahorcado), compuestas en su mayoría por el bajista Steve Harris, el disco fue duramente criticado por grupos conservadores, especialmente en Estados Unidos, donde la banda fue acusada de ser satánica. Estos grupos organizaron quemas públicas de todos los álbumes de Iron Maiden, sin embargo, algunos grupos religiosos optaron por destrozar los discos a martillazos, por temor a la inhalación de los humos de los vinilos quemados.
Estos sectores conservadores tildaron de satánicas a canciones específicas, como la misma “The number of the beast”, que le daba nombre al disco, la que fue sindicada por algunos como un “descarado himno de adoración al diablo”. La canción en cuestión comenzaba con una cita bíblica del Libro de las Revelaciones (“¡Ay de la tierra y del mar! / porque el diablo ha descendido a vosotros con gran furor/ sabiendo que tiene poco tiempo./ El que tenga entendimiento que calcule el número de la bestia/ porque es un número de hombre y ese número es 666”) y terminaba con las frases: “Volveré, regresaré / Poseeré tu cuerpo y te haré arder en las llamas/ Tengo el fuego, tengo la fuerza/ Tengo el poder para que mi maldad tome su curso”. Sin embargo Steve Harris aclararía posteriormente que la canción no tenía nada de satánica y la había escrito después de tener una pesadilla tras ver la película “La profecía II” y leer el poema Tam O’ Shanter del escritor escocés Robert Burns (1759-1796). “Básicamente es una canción sobre un sueño. No tiene nada que ver con adoración al diablo”, se defendería el bajista.
La gira de promoción que se organizó para promocionar el disco “The number of the beast”, llamada “The beast on the road”, fue objeto de numerosos boicots y manifestaciones. Los activistas rodearon las zonas de los conciertos y repartieron folletos a los asistentes e, incluso, en una ocasión levantaron una cruz de veinticinco metros para conjurar el supuesto influjo satánico del grupo. “Fue una auténtica locura. Obviamente esa gente no había leído las letras del álbum. Sólo lo hacían porque creían en toda esa basura de que éramos satánicos”, explicó el mismo Steve Harris.
Como sea que fuere, tras el lanzamiento de “The Number of the Beast” y su correspondiente gira, el grupo Iron Maiden comenzaría a ser conocido entre sus fanáticos como “The Beast” (“La Bestia”), uno de los epítetos con los que se suele denominar al diablo, lo que contribuyó a alimentar la inquina de los grupos religiosos y conservadores de la época en contra de la banda. Esta situación significó mucha publicidad y atención sobre el grupo, pero también les acarreó un estigma que los acompañó lamentablemente durante un buen tiempo.
La anterior situación quedó totalmente de manifiesto cuando Iron Maiden quiso dar su primer concierto en nuestro país el 28 de julio de 1992, en el primer show de rock pesado en la historia del Chile post dictadura, y altos dignatarios de la Iglesia consiguieron que la banda se quedara sin un lugar donde tocar, abortando el esperado recital. El enemigo más encarnizado del grupo había sido el Cardenal chileno Jorge Medina, un religioso licenciado en Teología y Filosofía que, amén de saberse las letras más polémicas de las canciones de Iron Maiden tanto en inglés como en español, afirmaba a quien quisiera escucharlo que el grupo inglés de Heavy Metal era un conjunto satánico que atacaba la cristiandad y a los valores del pueblo de Chile, católico y cristiano.
La cancelación del concierto de Iron Maiden en Chile en 1992, que le significó a la productora que traía al grupo una pérdida de 100 mil dólares, fue duramente criticada por los integrantes de la banda, especialmente por el vocalista Bruce Dickinson, quien llegó a afirmar que el nuestro era un “país medieval”. El grupo, de todos modos, intentó venir igualmente a nuestro país solamente a saludar a sus fans, pero finalmente no lo hizo a sugerencia del primer ministro de Inglaterra de la época, John Major. En los años siguientes el grupo finalmente lograría tocar varias veces en nuestro país, incluyendo un recordado concierto el año 2001 en el Estadio Nacional, que reconcilió definitivamente a “La Bestia” y a sus numerosos e incondicionales fans chilenos.
Video de Iron Maiden: “The number of the beast” (1982):
Más sobre Fenómenos Paranormales
-
¿Cómo hay que tratar a la mujer, según la Biblia? Esto dice el libro sagrado del cristianismo
En el Nuevo Testamento, Jesús rompió drásticamente con los prejuicios culturales de su época, llamando a tratar a las mujeres con dignidad y respeto.
-
Ayrton Senna: Su recuerdo del día en que aseguró ver y sentir a Dios en pleno GP de Fórmula 1
"Cuando, en el circuito de Suzuka, abordaba una curva de 180 grados , vi su imagen, grande, allí, suspendida, elevándose hacia el cielo", recordaría el piloto brasileño.
-
Dios: Los 3 pactos que hizo contigo antes que nacieras
Los tres pactos o propósitos espirituales que Dios establece con la persona antes de nacer se centran en la identidad, el llamado y el destino.
-
La aterradora leyenda de Claudio Matte Pérez y la Hacienda de Ibacache
Relatos antiguos de esta comuna rural aseguran que este destacado educador chileno tenía tratos diarios con el maligno.









