Jugadores polémicos, cuando el carácter traiciona

Tienen todo para ser estrellas, los mejores del mundo, pero hay un rival al cual no pueden vencer: su cabeza. Neymar, Balotelli o Cassano; antes George Best, son y fueron exponentes de esta casta con escaso autocontrol y que nunca morirá en el fútbol.

Neymar anotó un golazo ante Colo Colo por Copa Libertadores y en la celebración, se puso una máscara de sí mismo que le entregó un hincha. El árbitro le mostró la segunda amarilla -la primera había sido por reclamar- y se fue expulsado. En un minuto, el nuevo astro brasileño, el que esperan guíe a su selección en el Mundial 2014, pasó de héroe a villano.

No es primera vez que el jugador del Santos está en el centro de una polémica. Constantemente es increpado por sus compañeros de profesión por simular faltas o por no respetar ciertos códigos dentro de la cancha que, según varios especialistas en Brasil y Europa, debe cambiar si quiere triunfar en el fútbol mundial. Debe dejar de ser un jugador polémico.

Pero Neymar no es el único ni será el último jugador polémico. Tampoco está destinado a ser siempre así. Con 19 años tiene tiempo de crecer y madurar, algo que varios aún no logran. Algunos luchan contra su propio carácter; otros se asumieron como tal y su página en la historia del fútbol tiene varias páginas fuera de la cancha.

Jugadores Polémicos

Foto: EFE

El brasileño Neymar es un icono dentro de los jugadores polémicos, y su más reciente expulsión fue precisamente ante Colo Colo por la Copa Libertadores.

Uno que está luchando por dejar atrás el estigma del jugador polémico es Mario Balotelli. El delantero italiano, hijo de inmigrantes ghaneses, tiene todas las condiciones para ser una estrella, pero su personalidad le juega malas pasadas, en la cancha, fuera de ella, con sus compañeros de profesión  o sus técnicos. La última le costó algo cara.

Jugadores Polémicos

Foto. EFE

Si en Sudamérica el caso símbolo de los jugadores polémicos es Neymar, en Europa Mario Balotelli es el futbolista con peor conducta.

Algo aburrido en el lugar de entrenamiento de Manchester City, ‘SuperMario’ de 20 años, no encontró nada mejor que lanzarle dardos -sí, con punta, no con imán- a los juveniles del club desde un segundo piso. Fue acusado y sancionado con 160 mil dólares.

Roberto Mancini, técnico de ‘Man-City’, le dio un ultimátum y Cesare Prandelli, DT de Italia, señaló públicamente que no aceptará más faltas de disciplina de este jugador polémico. Incluso ex seleccionados y campeones del mundo como Alberto Gilardino, aconsejaron al ex Inter de Milán, comentando que “si no cambia su actitud, puede acabar tirando su carrera como futbolista”.

Tiempo todavía tiene Balotelli, algo que ya se le acabó a Antonio Cassano. El ‘Bambino Rebelde’ -que de pequeño le queda poco a sus 28 años- fue la gran aparición de Italia en 1999, con apenas 17 años. Un futuro que se veía promisorio, pero que nunca ha logrado confirmarse, básicamente, por su vida licenciosa y continuos actos de indisciplina.

El último fue una tonta expulsión en  AC Milan en el clásico ante Inter -doble amarilla, la primera por sacarse la camiseta para celebrar- que provocó el enojo de varios en San Siro. Pero no es la peor y él mismo se encargó de ratificarlo en su autobiografía llamada ‘Dicco Tutto’ (Digo Todo).

“En Madrid -entre 2006 y 2007 jugó en el Real- tenía un amigo camarero. Su tarea era traerme 3 o 4 croissants después de hacer el amor. Traía los croissants a la escalera, yo acompañaba a la chica y hacíamos el intercambio: él se llevaba a la tipa, yo me zampaba los croissants. Sexo y comida, la noche perfecta”, escribió Cassano, describiendo su rutina antes de cada partido de los ‘merengues’.

El ex Bari, AS Roma, Real Madrid y Sampdoria, clubes de los cuales se fue peleado con dirigentes, técnicos y compañeros, tiene una nueva oportunidad en los ‘rossoneri’ y en la selección. Sólo de él depende, pero mucho tiempo no le queda.

El desorden británico de Best

Pero los anteriores son niños de pecho frente a George Best. Pudo ser el mejor de su época, pero la entretención pudo más que el trabajo. Y sin culpa alguna.

Best, de Irlanda de Norte, gozó como nadie las bondades de la noche. Consiguió títulos, incluso una Copa de Europa con Manchester United en 1968 -torneo que fue reemplazado por la Champions League-, pero jamás pudo abandonar sus costumbres, que le cortaron una carrera que pudo haber sido más prolífica.

Dos frases de su autoría lo representan fielmente: “En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores veinte minutos de mi vida”, y “me gasté la mayor parte de mi fortuna en mujeres, alcohol y autos deportivos. El resto lo desperdicié”.

Murió el 25 de noviembre del 2005 a los 59 años, producto de una infección pulmonar. Sus últimos años los vivió en medio de las polémicas, pobreza y alcoholismo.

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